El plan británico de fusión de Vodafone se enfrenta a la inflación

La unión con Three podría crear un valor significativo, pero los reguladores de competencia pueden frenarla

Repetidor de Vodafone en Berlín.
Repetidor de Vodafone en Berlín. reuters

Una fusión largamente rumoreada podría estar a punto de hacerse realidad. Vodafone, el operador de telecomunicaciones británico, y CK Hutchison, con sede en Hong Kong, han confirmado que están en conversaciones para fusionar sus operaciones de telefonía móvil en el Reino Unido. La combinación podría crear un valor significativo, si logra la aprobación de los reguladores de la competencia.

El consejero delegado de Vodafone, Nick Read, ha recibido presiones de accionistas activistas, entre ellos el magnate francés de las telecomunicaciones Xavier Niel, para que racionalice su empresa. La combinación de su rama británica con Three UK, propiedad del grupo de Victor Li, permitiría a ambas reducir costes y aumentar los precios en el competitivo mercado británico.

El negocio de Vodafone es el mayor de los dos, con unos ingresos y un ebitda que duplican los de Three UK. Una fusión sin primas habría dado al grupo de Read una participación del 69% en un negocio valorado en 10.900 millones de euros, según las estimaciones de JP Morgan. Pero el plan es que Vodafone posea solo el 51% del nuevo grupo. Para conciliar el equilibrio, el grupo de Read podría descargar unos 2.000 millones de euros de deuda, evitando una transferencia de efectivo desde Hutchison.

La nueva empresa también se beneficiaría de las sinergias. Estas ascenderían a más de 6.000 millones de euros en moneda actual, según las estimaciones de JP Morgan y nuestros cálculos. Si se tienen en cuenta, el valor empresarial de la entidad fusionada podría aumentar un 60%, hasta 17.500 millones de euros, según JP Morgan.

Pero la operación también crearía una empresa cuyo tamaño podría poner nervioso al organismo de control de la competencia. El nuevo grupo controlaría el 46% del espectro móvil del Reino Unido y el 36% del mercado de telefonía móvil por ingresos. En cambio, EE, propiedad de BT, controla el 34% del espectro y O2, de Virgin Media, solo el 20%.

Vodafone y Hutchison pueden señalar que el mercado británico está superpoblado, con cuatro grandes operadores de telefonía móvil y numerosos actores menores. Intentarán recordar a la Autoridad de Competencia y Mercados que una decisión de la Comisión Europea de bloquear una fusión entre O2 y Three en 2016 fue juzgada ilegal por el Tribunal General Europeo cuatro años después. También argumentarán que se necesitan empresas más rentables para embarcarse en las grandes inversiones que requiere la tecnología 5G.

Los argumentos a favor de la concentración serían más fuertes si los Gobiernos, los reguladores y los consumidores no estuvieran ya preocupados por la inflación. Un mercado menos abarrotado hará subir más los precios. Los operadores de telefonía móvil no han ayudado a defender su posición, al subir las tarifas la pasada primavera hasta un 11%.

La actividad de Vodafone en el Reino Unido solo representa el 13% de los ingresos totales del grupo. Los accionistas sumaron el lunes un 4,7%, unos escasos 750 millones de libras (869 millones de euros) a la capitalización bursátil del grupo, menos de un tercio de la cuota de Vodafone en el valor de las potenciales sinergias. Parece un reflejo razonable de los retos del acuerdo, aunque el martes subió otro 1,08%.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías