Un pilar para mejorar la vida en las ciudades

A corto plazo, la transformación de las cadenas logísticas y el transporte público es una cuestión apremiante

En un contexto en el que la movilidad urbana es un eje vertebrador de la agenda política, tecnológica y social a través de iniciativas de apoyo al transporte público, la sostenibilidad vuelve de sus vacaciones y nos arroja de nuevo reflexiones frente a las cuales no podemos mirar hacia otro lado. Por manidas que estas ideas resulten para muchos, un vistazo a la calidad del aire de las ciudades –entre muchos otros indicadores– evidencia cómo los comportamientos no corregidos en el pasado son hoy en día prioridades socioeconómicas que nos hacen reflexionar a todos.

Hoy, la electrificación de la movilidad es un pilar clave para mejorar la calidad de vida de aquellas personas que vivimos en las ciudades. Conscientes de que el sector energético no vive su mejor momento por razones geopolíticas obvias, el diseño de nuevas soluciones en este ámbito ha de someterse a un proceso de revisión histórica firme con el propósito de asimilar viejas disfuncionalidades.

A corto plazo, la transformación de las cadenas logísticas y el transporte público es una cuestión apremiante. Aquí, el sector de la última milla es uno de los mayores contribuyentes a la contaminación de las ciudades además de ser el segmento más caro de la cadena logística. Poco a poco, nuevas soluciones emergen ante esto. Por ejemplo, empresas del sector logístico a las que todos nosotros recurrimos en nuestro día a día ya han implantado en diversos mercados flotas libres de motores de combustión a costes competitivos.

En los próximos años, aquellos que nos dedicamos a la consultoría estratégica debemos aunar esfuerzos con expertos desarrolladores tecnológicos para poner solución a difíciles cuestiones. Entre ellas, pudiese destacar dos: el impacto medioambiental derivado de un mayor consumo eléctrico en esta coyuntura y, asunto más prioritario en términos domésticos, el reciclaje de baterías.

Al margen de estos retos, muchos son los avances en la materia. Particularmente interesantes son los beneficios de la electrificación en los sistemas que configuran los nuevos vehículos. Actualmente, la ineficiencia de la conducción humana no solo genera un impacto en el medio ambiente, sino que también traslada ineficiencias con gran impacto en la sociedad en general. Así, la menor complejidad de componentes en las plantas motrices ha permitido un mayor foco en las capacidades tecnológicas del automóvil. Esto nos acerca al territorio de la conducción autónoma total, lo cual será uno de los mayores avances en la movilidad dentro y fuera de las ciudades.

Así pues, son dos las conclusiones que podemos extraer al respecto. La primera, conviene debatir sobre el lugar que le corresponde a tecnologías como la pila de hidrógeno, previsiblemente gran protagonista en los próximos años, no solo en vehículos compactos, sino también en industriales. La segunda, la necesidad de un mayor aperturismo de la industria al público en general, porque, solo cuando todos entendamos sus principios e impacto lograremos avanzar hacia una conciencia colectiva sin fisuras.

Marc Morillas es CEO de Morillas