Los ganadores de la derecha italiana heredan un cáliz envenenado

Meloni, Salvini y Berlusconi discrepan en temas como las sanciones a Rusia o el gasto público

Salvini, Berlusconi y Meloni, en un mítin el día 22, en Roma.
Salvini, Berlusconi y Meloni, en un mítin el día 22, en Roma. reuters

La política italiana ha dado un giro firme hacia la derecha. Una coalición de partidos liderada por la nacionalista Giorgia Meloni, el incendiario euroescéptico Matteo Salvini y el condenado ex primer ministro Silvio Berlusconi se aseguró una clara mayoría parlamentaria en las elecciones generales del domingo. A pesar de las muestras de unidad en la campaña, los aliados discrepan en temas como las sanciones rusas o el gasto. Las rivalidades corren el riesgo de socavar la capacidad de la nación, cargada de deudas, para hacer frente a la crisis energética, que representa su mayor desafío desde la crisis de la zona euro.

El nuevo Gobierno sustituirá al ejecutivo de unidad nacional dirigido por el expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que duró solo 18 meses. Los Hermanos de Italia de Meloni, de extrema derecha, se han convertido en el partido más grande. Ello hace probable que el presidente, Sergio Mattarella, elija a Meloni para ser la primera fémina primer ministro del país.

Esta mujer de 45 años, que se inició en la política a los 15 como miembro del neofascista Movimento Sociale Italiano, se enfrenta a una lucha ardua. La escalada de los precios de la energía está desestabilizando amplios sectores de la economía italiana, lo que podría llevar al racionamiento y a la recesión. La crisis amenaza a 120.000 empresas y 370.000 puestos de trabajo, según el grupo de presión empresarial Confcommercio.

Draghi destinó más de 40.000 millones de euros a combatir la creciente inflación energética. Pero la prolongación de los altos precios de la electricidad requeriría más medidas. El líder de la Liga, Salvini, un antiguo euroescéptico que ha apoyado al presidente ruso, Vladímir Putin, está a favor de pedir un préstamo de 30.000 millones para subvencionar la factura energética. Berlusconi, que también ha estado cerca del líder ruso, querría elevar las pensiones mínimas a 1.000 euros al mes, con un coste potencial de 31.000 millones al año. Con una deuda pública de 2,8 billones de euros, alrededor del 150% del PIB, y unos rendimientos de la deuda pública a 10 años que se han duplicado hasta el 4% en seis meses, Italia no puede permitirse estirar aún más sus finanzas.

Meloni, que dijo este lunes que quería unir Italia, apoya las sanciones contra Rusia y ha declarado que Italia se ceñirá a las normas fiscales de la UE. Sus asesores dicen que el nuevo Gobierno podría recortar un plan de ayuda a la pobreza para financiar las rebajas fiscales. Pero el enfoque aparentemente más prudente de Meloni puede tambalearse si sus aliados presionan para cumplir sus propias promesas electorales. Aunque Salvini podría verse obligado a abandonar el cargo tras sus malos resultados electorales, la Liga seguiría tratando de diferenciarse de Meloni.

La coalición ganadora ha prometido gobernar durante cinco años. Eso sería un logro en un país donde los Gobiernos duran de media unos 14 meses. Las rivalidades iniciales lo harán aún más difícil.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías