Para crecer, Reino Unido requerirá una Truss aún menos popular

Elevar la inmigración solucionaría rápido la escasez de trabajadores, y eliminar las restricciones con la UE ayudaría al comercio, pero van contra la lógica del Brexit

Liz Truss, en Downing Street, el viernes.
Liz Truss, en Downing Street, el viernes. AFP

Como era de esperar, Kwasi Kwarteng, ministro de Finanzas británico, revocó el viernes la subida prevista de las tasas de la seguridad social. También revocó la de Sociedades, recortó los impuestos sobre la compra de viviendas y, sorprendentemente, redujo el tipo máximo de la renta. El paquete completo costará 51.000 millones de euros hasta 2027; y el Gobierno gastará 68.000 millones en limitar las facturas de energía de hogares y empresas.

A los votantes acomodados que constituyen la base de Liz Truss les gustarán los regalos fiscales. A los inversores en deuda no. Los bonos a dos años registraron el viernes su mayor subida en un día desde 2009, y la libra cayó a 1,11 dólares, nuevo mínimo de 37 años.

Parte del problema es que el coste sigue sin estar claro. El Institute for Fiscal Studies estima que el endeudamiento de Reino Unido subirá a 262.000 millones este año, antes de estabilizarse en unos 113.000 millones en 2027. Es el 3,5% del PIB, un tercio más que la media de 74 años. Y lo que es peor, el coste del rescate energético se puede disparar.

La gran apuesta de Truss es que los recortes fiscales desatarán los espíritus animales. Pero Citi prevé que la economía crezca un 0,9% anual en los próximos cinco años, muy lejos del 2,5% al que aspira Londres. Según el IFS, para estabilizar la situación de la deuda, el crecimiento debería ser de un 0,7% adicional.

Truss podría tener suerte, si la guerra acaba rápido y se recupera la cadena de suministro. Si no es así, tendrá que encontrar el extra mediante políticas reales. Elevar la inmigración solucionaría rápido la escasez de trabajadores, y eliminar las restricciones con la UE ayudaría al comercio. Ambas cosas van contra la lógica del Brexit. Puede que Truss haya prometido renovar las normas de planificación urbana, pero para que eso funcione tendrá que suavizar las restricciones a la construcción en zonas frondosas alrededor de los centros de las ciudades.

La alternativa es que Truss evite las decisiones difíciles, el crecimiento no se materialice y el dolor de cabeza de la deuda empeore. Ese es el escenario que los mercados parecen estar asumiendo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías