Política monetaria

Japón interviene el mercado para apuntalar al yen por primera vez desde 1998

Tokio trata de frenar la debilidad de la moneda frente al dólar

Yen pulsa en la foto

La política monetaria se ha convertido en el timón de los mercados, pero es el de divisas el que más volatilidad está sufriendo en las últimas sesiones. Un buen ejemplo de esta corriente lo encarnó el yen, que profundizó las pérdidas en medio de la divergencia en materia de tipos que mantienen la Reserva Federal y el Banco de Japón. En niveles intradía llegó a desfondarse a los 145 yenes por dólar, mínimos de 1998. Esto llevó a la institución que preside Haruhiko Kuroda a intervenir el mercado cambiario por primera vez desde 1998.

Con la compra de yenes, las autoridades japonesas se afanan por frenar la debilidad de la divisa. De hecho, su simple anuncio permitió que el yen se cambiara a 142,39 unidades por billete verde. A pesar de esta momentánea recuperación la moneda japonesa se deprecia cerca de un 19% en lo que va de año.

La intervención en el mercado de divisas es una medida extraordinaria que ha sido criticada por muchos socios comerciales porque creen que favorece una moneda débil y esto beneficia a las exportaciones. La última vez que Japón recurrió a esta medida fue en 1998 cuando el dólar se cambiaba a 146 yenes y amenazaba con poner contra las cuerdas la ya de por sí fragilidad económica del país.

Mientras el Banco de Japón se esfuerza por frenar la sangría del yen, la institución mantiene intacta su política monetaria ultralaxa. Esta actitud contrasta con la que defiende el resto de los bancos centrales y más especialmente la Reserva Federal que el miércoles acordó subir los tipos en 75 puntos básicos. Por su parte, el Banco de Japón abogó por mantenerlos sin cambios en el -0,10%, nivel en el que llevan anclados desde 2016. Aunque la inflación subyacente de Japón subió en agosto al 2,8%, su ritmo más rápido en ocho años, Kuroda consideró que la normalización tendrá que esperar al menos dos o tres años porque no contempla presiones inflacionistas.

Junto a unos tipos en mínimos históricos, las autoridades japonesas seguirán comprando de manera diaria bonos a 10 años, unos títulos se sitúan en el 0,23%, frente al 3,67% de la deuda estadounidense al mismo plazo o el 1,96% de los bonos alemanes con vencimiento en 2032.

Los países o regiones que abogan por la subida de tipos siguiendo la estela de la Fed no quedan al margen de la depreciación de sus divisas frente al billete verde. La fortaleza que viene mostrado el dólar, un activo refugio en los momentos de mayor inestabilidad, está complicando la labor de muchas instituciones monetarias por devolver la estabilidad a los precios.

A los problemas de oferta que sufren las principales economías y que está mermando la capacidad adquisitiva de los hogares se suma la inflación importada de un dólar fuerte. Esta realidad explica que el franco suizo cayera más de un 2% en su cruce frente al euro, el mayor descenso desde 2015. Los expertos consideran que este recorte obedeció a la apertura de posiciones cortas. Los bajistas no quisieron dejar pasar la ocasión para sacar partido de la subida de las tasas en 75 puntos básicos, un aumento inferior a lo que esperaba el mercado. A pesar de esta decepción, los expertos consideran que la debilidad será temporal. El franco suizo es unos de los activos que ofrece mayor resistencia en un contexto de recesión.

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