El insomnio y la mirada cansada quitan el sueño a la alta dirección

La pandemia ha acentuado la importancia de ofrecer una imagen fresca, alejada del cansancio y de las ojeras

El estrés, la elevada carga de trabajo y la crisis impiden a los profesionales dormir bien

Los profesionales dan cada vez más importancia a una imagen alejada del cansancio.
Los profesionales dan cada vez más importancia a una imagen alejada del cansancio. GETTY IMAGES

El insomnio es el trastorno de sueño más frecuente hoy día, y un motivo de preocupación acelerado por la pandemia, y a la que no es inmune la clase directiva y empresarial. Todo lo contrario. Las crisis sanitaria y económica, los ERTE, la inflación o las consecuencias derivadas de la guerra de Ucrania dibujan un escenario de incertidumbre que influye en el estado de ánimo de los profesionales y de la alta dirección. Diversos estudios señalaban que antes de la pandemia alrededor del 10% de la población mundial sufría algún trastorno del sueño, pero en los últimos dos años este porcentaje se ha incrementado hasta el 20%. Y el 60% de aquellos que padecen un estrés alto tiene problemas con el sueño

Los datos los ofrece Iván Eguzquiza, psicólogo del equipo del Instituto del Sueño de Madrid, que este jueves participó en una mesa de debate sobre cómo este trastorno afecta a la salud y a la mirada, organizada por la firma Estée Lauder, con motivo de la presentación de un nuevo producto –Advanced Night Repair Eye Supercharged Gel-Creme–, lanzado en 1982 y reformulado ahora para mejorar el contorno de ojos y difuminar las ojeras en dos semanas.

“Es una de las mayores preocupaciones estéticas de las mujeres, pero cada vez más de los hombres, sobre todo de la clase ejecutiva, preocupada por ofrecer un aspecto fresco y saludable, ya que no hay nada peor que ofrecer una imagen de persona cansada”, explica Rosa del Río, médico especialista en dermatología clínica y estética del grupo Pedro Jaén, quien añade que en esta pandemia se han incrementado un 30% las consultas relacionadas con la mirada cansada, las bolsas y las ojeras. “La falta de sueño, así como una mala posición al dormir, la retención de líquidos, el estrés, el tabaco, el alcohol y una mala alimentación contribuyen a ello”. Pero hay otro factor adicional, como es la elevada exposición a las pantallas, “lo que hace que aumente la tensión ocular y hace que se incremente la pigmentación periocular”, detalla Del Río, que remite de nuevo a la noche, el momento en el que se reparan todos los tejidos del cuerpo, entre ellos la piel.

“Hay diferentes factores externos e internos que originan radicales libres, como el medio ambiente, el humo, la radiación o la luz azul, esta última muy preocupante, debido a las numerosas horas que pasamos delante de las pantallas –una media de siete al día–, lo que supone que si dormimos ocho horas, pasamos el 43% de nuestro día frente a una pantalla”, señala Paula Marcos, formadora de Estée Lauder, firma que lleva tres décadas investigando, con su línea de productos Night Repair, en la recuperación de la piel en las horas de descanso.

La pandemia ha sido crucial en esta concienciación de la importancia que tiene la mirada en la tarjeta de presentación de los profesionales. “Ha adquirido un mayor protagonismo debido a las reuniones telemáticas. No estábamos acostumbrados a vernos en una pantalla y nos hemos visto las ojeras, las bolsas y la vista cansada”, prosigue Del Río. Y es ahí cuando se toma conciencia, apunta Eguzquiza, de que este problema tiene que ver con la falta de sueño. “Hay distintos tipos de personalidades con insomnio, pero hay uno muy claro, que es el de las personas con altas capacidades ejecutivas, consejeros delegados, ingenieros, empresarios, trabajadores perseverantes, muy controladores, que se anticipan a los problemas, con altas responsabilidades”.

Son los trabajadores ideales para las empresas, “porque al estar tan ocupados no caen en depresiones, solo acumulan estrés, y esto les puede llevar a tener insomnio por la cantidad de trabajo que asumen”, explica el psicólogo del Instituto del Sueño de Madrid, que también cree que son los mejores pacientes, “ya que son disciplinados y aplicando bien las pautas que les damos recuperan el sueño y empiezan a dormir mejor”. Afirma que el éxito, siempre y cuando no haya alguna causa médica de por medio, suele ser del 90% y la duración de seis semanas.

Su principal consejo es olvidarse de ordenar la agenda del día siguiente durante la noche, pero sobre todo dejar a un lado ordenadores y teléfonos móviles al menos tres horas antes de ir a dormir. “Hay que rebajar las revoluciones y dejar aparcados los temas de trabajo, que aceleran el cerebro. La luz de la pantalla hace que retrasemos la generación de melatonina, lo que a su vez demora el sueño”. Lo que sí aconseja es un rato de lectura de algún libro, iluminado con una luz cálida o amarilla, nunca blanca o azul, “dado que los ojos son más sensibles a este tipo de iluminación”.

Otro ejercicio que recomienda es dedicar unos minutos a la relajación o meditación, por ejemplo, con los métodos Schultz o Jacobson, con el fin resintonizar los relojes. Eso sí, olvidando todos los dispositivos que miden el sueño y evalúan su calidad. “Cuanto más nos preocupa el sueño más nerviosos vamos a dormir”. Y lo importante es reconciliarse con la cama.

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