Cuando las empresas cambian la compra de acciones por la de deuda

El mercado espera también que algunas usen este formato para lanzar en paralelo otras emisiones, aunque la rentabilidad deberá ser más elevada

Ha sido tendencia pronunciada en los últimos años la recompra de acciones por parte de las compañías cotizadas como fórmula de mejorar la retribución a los accionistas, complementando los repartos regulares de beneficios. En Estados Unidos es una fórmula prácticamente generalizada en las empresas que generan mucha caja libre y especialmente en los momentos en los que la visibilidad para ampliar los negocios con nuevas adquisiciones es más limitada. De hecho, en muchas ocasiones los analistas y el propio mercado premiaban tanto las nuevas inversiones que ampliaban el balance de las empresas, aunque fuese a costa del reparto de dividendos, porque quedaba claro que la vocación de la corporación era el crecimiento y que restaba mucho para alcanzar la madurez. Pero ahora, con la fuerte subida de los tipos de interés, las empresas manejan la posibilidad de recomprar bonos, deuda, para ahorrar una parte de una factura financiera que tiene una tendencia clara a crecer.

El experimento ha empezado ya en EE UU, pero incluso en Europa, y en España, hay ya ejemplos de tales planes, sobre todo cuando la cotización en el mercado secundario marca unos precios de los bonos por debajo del nominal. La única condición es que la empresa tenga una generación de caja regular y saneada para destinar recursos a la recompra de los títulos de deuda. En España lo han ensayado empresas como Amadeus o Cepsa con algunas de sus emisiones con vencimiento de largo plazo, y el mercado sospecha que habrá más en las próximas semanas, especialmente en aquellos casos en los que estén próximas renegociaciones que puedan suponer un encarecimiento de la factura financiera.

En ambos casos se trata de títulos que han tenido una depreciación súbita con las subidas de tipos de interés, una condición cuasi imprescindible para recurrir a este tipo de recompras, que supone una mejora de la salud financiera de la empresa, siempre que pueda financiar la operación con flujo de caja libre. Bien es verdad que no siempre se producirán las dos condiciones para recomprar: pérdida significativa de precio de los títulos y situación boyante del negocio. La expectativa de la política monetaria amplía cada vez más en el tiempo tipos de interés elevados, porque la inflación tardará en ceder. En esa tesitura, rebajar la carga financiera empieza a ser una prioridad que en los últimos años había desaparecido de la gestión.

El mercado espera también que algunas empresas utilicen este formato de recompra de deuda para lanzar en paralelo otras emisiones, aunque en la mayoría de los casos la rentabilidad que deberán ofrecer a los compradores de sus títulos debe ser más elevada en un contexto de alzas de los tipos como el actual.