Las nuevas ‘plazas del pueblo’: los centros comerciales

Se han convertido en un referente de ocio y socialización, sobre todo en ciudades pequeñas

La vuelta a la normalidad ha traído consigo una explosión de puntos de encuentro; espacios que antes tenían una única funcionalidad, ahora sirven como lugares donde vivir nuevas experiencias y compartir tiempo con familia y amigos. El ejemplo estrella en este sentido son los centros comerciales.

Antes de 2020, los centros comerciales ya habían comenzado una estrategia de ofrecer experiencias; ahora, con la vuelta a la actividad regular y las ganas de aprovechar el tiempo con los seres queridos, se puede apreciar un aumento en los niveles de afluencias y ventas, incluso superior a los previos a la pandemia. Así, se ha demostrado que la sociedad española se reafirma en su apuesta por los espacios de ocio y compras como lugares de referencia donde llevar a cabo todo tipo de actividades, más allá de su aspecto comercial. De esta manera, los centros comerciales se han convertido en muchas regiones en las nuevas plazas del pueblo, capaces de ofrecer nuevos atractivos y de generar espacios de confluencia para la sociedad local.

La sociedad ha demostrado en los últimos años su firme apuesta por el ocio en los espacios físicos. En este aspecto, los centros comerciales han jugado un papel fundamental, especialmente en ciudades secundarias, ya que figuran como una de las opciones favoritas, y se han convertido en el centro neurálgico de actividad comercial y de ocio y funcionan como un gran punto de reunión para todos los habitantes de la zona. En ciudades pequeñas donde la oferta de como pasar tiempo libre es escasa, los centros comerciales se convierten en el referente de la zona para pasar el rato y hacer todo tipo de actividades que no podemos hacer en casa. Como animales sociales que somos, el ser humano necesita contacto con sus congéneres, y los centros comerciales proveen ese espacio para socializar y pasar tiempo libre haciendo todo tipo de actividades lúdicas que refuerzan las relaciones personales.

Uno de los grandes ejemplos lo encontramos en Extremadura con El Faro. El centro comercial ubicado en Badajoz se ha consolidado como el núcleo social por excelencia para los pacenses, que disfrutan de sus espacios y actividades. Podemos observar cómo el centro comercial ha aumentado sus propuestas de ocio aprovechando este nuevo concepto de plaza del pueblo. Así, en los últimos meses se han llevado a cabo decenas de acciones y actividades donde dar cabida y apoyo a grupos de música locales, firmas de libros, celebraciones temáticas en fechas señaladas para sus habitantes, como el famoso carnaval de Badajoz o presentaciones del club deportivo de la ciudad, a lo que sumamos también otro tipo de actividades infantiles, muy demandadas y no vistas antes en la ciudad, como por ejemplo actuaciones en vivo con artistas circenses.

Además, ahora los centros comerciales se postulan también como centros colaborativos con una implicación social que va más allá de lo visto hasta el momento, y es que son conscientes, cada vez más, de su impacto en la sociedad y de lo que sus clientes esperan de ellos. Son muchas las actividades que se realizan también con fines benéficos y que tratan de conciliar la diversión con causas sociales, como masterclass deportivas para recoger donaciones para el hospital de la ciudad, campañas de donación de sangre, talleres formativos a desempleados, etc.

El concepto de sostenibilidad abarca prácticas y actividades que buscan perdurar en el tiempo y favorecen el desarrollo de la sociedad. En el caso de los centros comerciales, estas actividades se integran tanto en la generación de riqueza y empleo como en todas aquellas medidas que buscan adaptarse a las necesidades de los consumidores de una forma sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Y es que el impacto social que los centros comerciales tienen en las comunidades en las que se encuentran, en términos de empleo, economía, desarrollo urbanístico…. es más que destacable y notorio, especialmente en ciudades secundarias, donde en muchas ocasiones son el motor económico de la ciudad. De esta forma, los centros comerciales desarrollan su faceta como un espacio transformador de la ciudad, pero también de encuentro y ocio para los habitantes de la zona.