Activos privados para mejorar las carteras tradicionales

La historia demuestra que han generado rentabilidades atractivas a largo plazo debido a ventajas estructurales

En un mundo que se enfrenta a grandes cambios macroeconómicos, muchos inversores pueden sentirse tentados a recurrir a las fórmulas que han funcionado en el pasado. Pero afrontar los retos de inversión de hoy con las herramientas de ayer puede crear más problemas de los que resuelve. Un nuevo entorno para la inversión, con el aumento de la inflación, la subida de los tipos de interés y las bajas expectativas de crecimiento real ha cristalizado en fuertes caídas del mercado de renta variable que se han visto agravadas por las pérdidas de la renta fija en lo que va de año. Este acontecimiento puede acelerar la transición de los inversores de su tradicional cartera 60/40 (60% renta variable y 40% renta fija) hacía un portfolio en el que la asignación a activos privados juega un papel central.

Cada vez más inversores ven la inversión en activos privados como una oportunidad para mejorar la rentabilidad de sus carteras, diversificar y reducir riesgos. Sin embargo, aunque creemos que hay razones fundamentales que respaldan la continuidad de las sólidas rentabilidades de los activos privados, invertir de la mano del gestor adecuado es ahora más importante de lo que ya lo era. En nuestra opinión, se recompensarán cada vez más virtudes como seguir de forma disciplinada un sólido proceso de selección de activos e invertir en activos con una fuerte posición de mercado, con poder de fijación de precios y respaldados por tendencias de crecimiento sostenibles en el tiempo. Creemos que aquellos gestores que tengan un enfoque de creación de valor activo superarán las rentabilidades del resto. Los gestores con suficientes recursos para llevar a cabo con éxito inversiones de mayoría (o de control) estarán en la mejor posición para desplegar dicha estrategia con eficacia.

Estudios de mercado recientes anticipan que la asignación a la inversión en activos privados continuará creciendo de forma significativa en los próximos años, tanto por parte de clientes institucionales como privados. Esta clase de activo no es ajena a los efectos de la inestabilidad macroeconómica a corto plazo, pero la historia demuestra que ha proporcionado rentabilidades atractivas a largo plazo debido a ventajas estructurales en comparación con los mercados públicos. Entre otras ventajas destacaríamos un mejor acceso a la información, ya que los inversores en activos privados gozan generalmente de acceso a los directivos de las compañías que analizan y a la información pública y privada de las mismas; un control sobre la creación de valor a nivel de los activos, a través, generalmente, de participaciones mayoritarias en las compañía y a un horizonte temporal a largo plazo que permite transformar los activos y crear valor sin la presión de los objetivos de ganancias trimestrales de las compañías cotizadas.

Con el debilitamiento del vínculo entre los valores en Bolsa y la economía real (por ejemplo, hay estudios como el del profesor Jay Ritter de la Universidad de Florida que indican que el porcentaje de empresas rentables en el momento de su salida a Bolsa se ha reducido desde el 85% en 1990 a un 20% en 2020) los activos privados también ofrecen acceso a partes de la economía con fundamentales sólidos y perfiles de crecimiento sostenible que son difíciles o imposibles de encontrar en la bolsa. De hecho, la gama más amplia de opciones para los inversores se encuentra hoy en los activos privados. Datos recientes del S&P sugieren que, por ejemplo, el número de empresas privadas con ingresos superiores a 100 millones de dólares es aproximadamente 6 veces mayor al de empresas cotizadas en EE UU Por ello, más allá de la rentabilidad, la inversión en activos privados es también fundamental para lograr una adecuada diversificación, aumentando de forma significativamente el conjunto de oportunidades disponible frente a la bolsa.

Pero acceder a la inversión en activos privados supone un reto para muchos inversores. A diferencia de lo que ocurre generalmente con los gestores de Bolsa, las diferencias de rentabilidad entre los gestores con mejores y peores resultados son muy pronunciadas en el mundo de la inversión en activos privados. Dicho de otra manera, el proceso de selección del gestor es un elemento crucial para obtener los resultados deseados. Con el aumento de la inflación, la subida de los tipos de interés y el incremento de la incertidumbre, invertir con gestores que se centren en activos con una posición de mercado sólida y poder de fijación de precios adecuado podría ser fundamental para moderar el impacto en los márgenes de beneficio. No esperamos que los vientos en contra que están afectando a las valoraciones se disipen, con lo que prevemos que la parte dominante de la rentabilidad que reciban los inversores dependerá de las mejoras operativas que se ejecuten a nivel del activo. Por lo tanto, anticipamos que los gestores capaces de impulsar el valor y generar resultados en sus inversiones superarán a inversores más pasivos.

A pesar de la mayor incertidumbre macroeconómica, seguimos observando una fuerte demanda por esta clase de activo. De cara al futuro, anticipamos que se seguirá aumentando la asignación a activos privados, ya que los inversores buscan beneficiarse de las ventajas estructurales que ofrece esta clase de activos y que mejoran el perfil de riesgo/rendimiento de sus carteras. Esta tendencia podría verse incluso acentuada por la llegada estructuras de inversión innovadoras, como los fondos ELTIF (por las siglas en inglés de fondos de inversión a largo plazo europeos), que democratizan las inversiones en activos privados al proporcionar a los inversores minoristas acceso a una clase de activos que solía estar reservada solo al capital institucional.

Markus Pimpl/ Manuel Aloy son Director general/ Asociado Senior de Client Solutions Europe de Partners Group