La tacañería del inversor hace que las fusiones en el petróleo escaseen

Los accionistas quieren que se les devuelva dinero, pero además la financiación del sector se ha puesto cara

Instalación de Occidental en Hobbs (Nuevo México, EE UU).
Instalación de Occidental en Hobbs (Nuevo México, EE UU). reuters

En el negocio del petróleo y el gas no existen los espíritus animales. A pesar de que empresas como Occidental Petroleum y Hess se encuentran entre los valores más rentables del índice S&P 500 este año, las operaciones corporativas son difíciles de conseguir. Ello se debe a algunas características únicas del sector. Pero también dice mucho sobre el estado del negocio de los combustibles fósiles en general.

A menudo, los altos precios de las acciones animan a los jefes de las empresas a comprar rivales. Pero tanto el valor en dólares como el número de operaciones en el sector de los combustibles fósiles han caído más de un 10% en lo que va de año en comparación con el mismo periodo de 2021, según Refinitiv, lo que lo convierte en el segundo peor año registrado en una década. El año más activo de la historia reciente fue 2014, cuando el precio del barril de crudo Brent se desplomó de 114 a 57 dólares en cuestión de seis meses.

Ello se debe, en parte, a que las fusiones petroleras suelen ser más necesarias cuando los precios bajan. Si cada barril de petróleo aporta menos dinero, la reducción de costes mediante fusiones y adquisiciones tiene sentido. Por el contrario, si los precios del petróleo son altos y todas las empresas lo hacen relativamente bien, el precio de cada acción está igualmente sobreinflado. Aunque esto no ha detenido a los ejecutivos, no ha sido precisamente popular. Vicki Hollub, consejera delegada de Oxy, fue el último pez gordo en lanzarse a por un acuerdo, y casi perdió su puesto por ser tan agresiva.

Más recientemente, los inversores han instado a las empresas petroleras a centrarse más en el gasto, y eso significa devolver dinero. Los inversores también han presionado con éxito a los consejos de administración para que alineen las estructuras de remuneración de los ejecutivos con el rendimiento de la inversión en lugar de con el crecimiento de los ingresos.

Pero lo más importante es que, a medida que las empresas de combustibles fósiles se ven presionadas por los activistas ambientales, la financiación es más escasa y más cara.

El coste medio ponderado del capital de las empresas petroleras integradas, cercano al 7%, es dos puntos porcentuales superior al de otros sectores, según un estudio de la Universidad de Nueva York. Para los proyectos a largo plazo, las tasas de interés pueden llegar al 20%, según Goldman Sachs, mientras que las de los proyectos de energías renovables en Europa pueden ser de un solo dígito.

Los precios del petróleo han bajado a unos 80 dólares el barril, lo que podría acabar fomentando más acuerdos. La semana pasada se anunciaron algunas pequeñas operaciones, como la de EQT de 5.000 millones de dólares para comprar THQ Appalachia. Y a medida que el sector se reduce, las empresas se ven obligadas a fusionarse. Pero esa tasa de interés obscenamente alta es una nueva dinámica que probablemente dificultará las cosas. Por ahora, el pozo de las operaciones se está secando.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías