Jefes en serie

Lisa Cuddy, la dirección que todo narcisista necesita

“Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer” es una frase desafortunada que coloca a la mujer a la sombra del hombre

Si algo no es Lisa Cuddy, el personaje de la serie ‘House’, es una mujer a la sombra de Gregory House

Lisa Edelstein interpreta a Lisa Cuddy en la serie 'House'.
Lisa Edelstein interpreta a Lisa Cuddy en la serie 'House'.

Lisa Cuddy es la decana del Hospital Princeton-Plainsbo­ro y ejerce un cargo directivo de gran responsabilidad. Es la primera mujer en alcanzar esta posición y es un personaje que me despierta una gran admiración e interés. Una de las características que definen el liderazgo de Lisa Cuddy es su manejo de egos. Para poder manejar los egos de otros, ha tenido que aprender a conocer el suyo. Le proporciona inteligencia emocional en el ejercicio de su rol directivo. Siempre ha tenido problemas de autoridad con House, cuya anarquía y narcisismo le hace saltarse de manera permanente las normas. Admiro de la doctora Cuddy cómo entiende su juego psicológico para no dejarse atrapar, concederle lo suficiente para que permita aflorar su talento y poner límites cuando lo considera necesario.

En nuestras organizaciones la gestión de egos es, posiblemente, uno de los ejercicios que más tiempo y esfuerzo requiere. Hay una fórmula no escrita que parece confirmar que cuanto más promocionamos en la jerarquía de una organización, más grande se hace nuestro ego. Contar con personas que ejerciendo su función sean capaces de gestionar los egos para darles la relevancia para brillar y los límites para no volverse perversos debería ser una de las competencias más requeridas en los departamentos de atracción de talento de las empresas. “Si usted no sabe gestionar su ego, al menos tendrá una jefa que lo hará por usted”.

Conflicto de valores

El trabajo de la doctora Cuddy entraña una enorme dificultad ya que sus decisiones se centran en el discernimiento entre la rentabilidad y el juramento hipocrático. ¿Quién paga el tratamiento de una niña con una enfermedad rara? ¿Cómo autorizar una terapia fuera de protocolo que propone House pero que puede salvar vidas? Tener la capacidad de tomar decisiones cuyas consecuencias tienen un enorme impacto, manteniendo su capacidad para superar dificultades y admitir errores nos acerca a un liderazgo auténtico.

En las empresas hay personas que tienen que comunicar malas noticias; decirle a un médico con gran ego que debe hacer más guardias o comunicar a los familiares de un paciente que este no puede seguir recibiendo un tratamiento. Muchas de estas noticias entrañan un conflicto interno de valores que Lisa manifiesta en privado. Sus dudas le hacen mostrar un lado humano que hace apreciar más, si cabe, su capacidad para comunicar desde la sensibilidad, pero trasladando el mensaje de manera íntegra.

¿Cuántas Lisas necesitaríamos en nuestros niveles directivos que fuera capaces de comunicar con respeto y transparencia a sus equipos? Necesitamos directivos que traten a sus colaboradores o clientes como personas adultas. Con la capacidad de hacerse cargo de las malas y las buenas noticias y sabiendo que la comunicación trasparente es la que crea confianza.

Los líderes en las organizaciones se enfrentan a diario con decisiones llenas de ambigüedad, bien por la incertidumbre del entorno, bien por el conflicto de valores que suponen. Las decisiones trascendentes nos obligan a hacer un ejercicio de introspección para hacernos preguntas relevantes. Lisa Cuddy representa el ejercicio real de liderazgo. La duda y la incertidumbre forman parte de las decisiones directivas trascendentales. Por muy documentada que esté una decisión, siempre tendrá un componente humano, y es en este donde se demuestra la esencia directiva. Si su jefe nunca duda en decisiones trascendentales que tienen impacto en personas, posiblemente esté trabajando con un psicópata.

Lissa Cuddy, directiva

Lisa encarna las dificultades que las mujeres han tenido (y tienen) para acceder a posiciones directivas. Esa necesidad de estar siempre perfecta, de ejercer un papel de mediación pero, a la vez, eficiente. Detrás de la directiva vemos a la persona que ha intentado ser madre y, tras varios tratamientos de fertilidad fallidos, adopta a una niña. O de la mujer que siente atracción por House y le acerca a su parte más humana. Es esta parte del personaje la que finalmente toma más protagonismo, permitiéndonos ver a un ser humano complejo pero enormemente honesto. No necesitamos a una Lisa Cuddy perfecta, sino a un ser humano íntegro, profesional e imperfecto de líderes de carne y hueso que admiramos no por su lejanía, sino porque nos proporcionan confianza.

Yo querría tener de jefa a Lisa Cuddy, porque detrás de una gran mujer puede haber grandes hombres.

Carlos Royo es profesor de Esade

El éxito de ‘House’

Estrenada por la cadena Fox en noviembre de 2004, House narra el día a día del equipo de diagnóstico del supuesto Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey, liderado por el doctor cuyo apellido da nombre a la serie. Esta ficción revolucionó el drama médico televisivo de aquel entonces, tanto por su forma de abordar los casos clínicos –con investigaciones y tratamientos no siempre ortodoxos–, como por la compleja personalidad de su protagonista, el doctor House (Hugh Laurie) –un médico brillante con discapacidad, adicción a los opiáceos y tendencia autodestructiva–, en contraposición con la de sus compañeros, la recta directora del hospital, Lisa Cuddy (Lisa Edelstein), y su fiel amigo, el doctor James Wilson (Robert Sean Leonard).

La serie, que fue aclamada por crítica y público desde su primera temporada (8 en total, con 177 episodios), consiguió ser la más vista a escala internacional en 2008, con 81,8 millones de espectadores en 66 países, y el actor que daba vida a su protagonista, Hugh Laurie, fue el mejor pagado en la televisión estadounidense en el año 2011.

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