El miedo a la recesión vuelve a tensar el mercado de bonos de la zona euro

Las rentabilidades suben al nivel previo a la presentación del mecanismo antifragmentación del BCE

Bono alemán pulsa en la foto

La deuda soberana vuelve a sufrir en la zona euro. El temor a una recesión ha provocado que los inversores recelen de nuevo de los bonos italianos o españoles. La presión se había relajado tras el anuncio del BCE del mecanismo para evitar que se disparen las primas de riesgo y que contribuyó a rebajar con fuerza el rendimiento de los bonos. Pero el efecto empieza a diluirse mientras avanza el temor a la contracción económica. Incluso el sacrosanto bono alemán está elevando su rendimiento a niveles de mediados de julio.

La inquietud de los mercados está más que justificada. Las economías de Alemania y Francia, los dos principales motores de la eurozona, han registrado una contracción de la actividad en el mes de agosto, según reflejan los respectivos índices compuestos de gerentes de compra (PMI). Este indicador refleja el empeoramiento de las perspectivas económicas y la menor propensión al consumo de los hogares como consecuencia de la incertidumbre y de las subidas de precios. El agravamiento de la economía de la zona euro ya se refleja en el euro, que ayer por segundo día cotizó por debajo de la paridad con el dólar.

Pese al deterioro económico, el BCE parece decidido a elevar los tipos en otro medio punto en su próxima reunión del 8 de septiembre. Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo de la institución, ya lo apuntó la semana pasada, al reconocer que la inflación seguía preocupando al BCE del mismo modo que en julio, cuando decidió la primera subida de tipos en la zona euro en once años, de 50 puntos básicos.

Ayer Fabio Panetta, también miembro de la ejecutiva del banco central, reconoció que “la probabilidad de una recesión está aumentando en la eurozona por las consecuencias de la pandemia, del choque de los precios de los productos básicos de los últimos meses, por la guerra y sus consecuencias para el comercio, y la incertidumbre”. Y asumió que “si tuviéramos una desaceleración significativa o incluso una recesión, esto mitigaría las presiones inflacionarias”.

Ante la perspectiva de subidas de tipos y una cada vez más probable recesión, el rendimiento de los bonos soberanos de la zona euro siguió ayer en ascenso. La rentabilidad del bono español a una década volvió al 2,5% por primera vez desde finales de junio, mientras que el italiano se consolida por encima del 3,6%. En junio se había disparado a casi el 4,2%, un nivel al que saltaron las alarmas y forzó al BCE a una reunión extraordinaria en la que avanzar la creación de un mecanismo antifragmentación, que pasaría por nuevas compras de deuda, con el que prevenir que las primas de riesgo se desboquen de forma abrupta y desordenada. Cuando los mercados fueron conociendo el diseño de esta nueva herramienta, las primas de riesgo se relajaron con fuerza. El bono italiano a 10 años cayó el 1 de agosto hasta el 2,89%. La prima de riesgo italiana pasó de 242 puntos básicos a solo 185 puntos básicos, en un mes y medio. Ayer estaba en los 233.

 

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