Las inversiones con apuestas bajistas sobre el S&P 500 marcan máximos desde 2015

El volumen de ‘cortos’ supera los 125.000 millones de dólares

S&P 500 pulsa en la foto

Los inversores bajistas vuelven a la carga. El índice de referencia de la Bolsa de Estados Unidos –el Standard & Poor’s 500 (S&P 500)– acumula apuestas en corto por valor 125.000 millones de dólares por parte de fondos de inversión libre (hedge funds, en inglés). Sus gestores creen que la renta variable norteamericana ha tenido una recuperación demasiado rápida y que va a caer con fuerza en los próximos meses.

Los datos los divulgó el banco francés BNP Paribas hace unos días y muestran que es la mayor posición bajista contra el S&P 500 desde finales de 2015. Este tipo de apuestas en corto se articulan mediante la venta de contratos de futuros sobre un índice o una compañía.

Los gestores de hedge funds bajistas tienen muy presente que la renta variable de Estados Unidos ha subido un 17% desde sus mínimos de junio.

Greg Boutle, responsable de la estrategia de derivados de renta variable estadounidense en BNP Paribas, explica en una nota para clientes que predomina un sentimiento “defensivo” en los mercados.

¿Y si la mejor opción es tener efectivo?

Cada vez más inversores institucionales indican que la Bolsa va a tener una importante corrección en los próximos meses. Y las nuevas subidas de tipos de interés seguirán limitando las rentabilidades de los bonos. Entonces, dónde invertir?

Para el equipo de analistas de Morgan Stanley, una de las mejores alternativas es el efectivo. Si ni las acciones, ni la deuda, ni el oro no convencen... mejor tener el dinero en cash. Esto es lo que defiende Andrew Sheets, analista del banco estadounidense, en una nota para clientes divulgada ayer.

También parecen tener esa visión los gestores de fondos. En una reciente encuesta realizada por Bank of America se observa que el nivel de efectivo que declaran está en niveles máximos.

Aunque parece que empieza a haber signos de enfriamiento de la inflación estadounidense, probablemente se necesitará “una mejora mayor y más persistente en las perspectivas macroeconómicas, para impulsar una reasignación a mayor escala del dinero institucional de vuelta a la renta variable”.

El gran desencadenante de la corrección que sufrió la Bolsa de Estados Unidos fue la inflación. Con los precios subiendo a la tasa más alta de los últimos 40 años, el banco central de EE UU (la Reserva Federal, Fed) ha tenido que acelerar sus planes de subidas de tipos, para tratar de enfriar una economía sobrecalentada. La medida provocó en el primer semestre una brusca caída de los precios de las acciones y de los bonos.

A medida que la inflación parece que se va moderando, los inversores se han calmado y han vuelto a invertir en las compañías del S&P 500, pero para los hedge funds bajistas el optimismo del último mes no está justificado. Aunque las posiciones cortas no siempre indican que el gestor tenga totalmente claro que van a caer los mercados. También se contratan a modo de seguro. En caso de que la Bolsa se desplome, si el inversor tiene una parte de la cartera en posiciones bajistas, conseguirá amortiguar el golpe.

El nivel de apuestas bajistas sobre el S&P 500 por parte de fondos de inversión libre es incluso superior al que había durante el segundo trimestre de 2020, cuando estalló la pandemia del coronavirus.

A pesar de la placidez estival, cada vez son más las voces que indican que la Fed tendrá que seguir subiendo con fuerza los tipos de interés para aplacar la demanda y el consumo de bienes y contener así los precios. Uno de los miembros con perfil más duro de la institución, James Bullard, explicaba la semana pasada que la Fed debería aprobar en su reunión de septiembre otra fuerte subida (de 75 puntos básicos). “No tiene sentido retrasar y alargar las subidas de tipos de interés hasta 2023”, advirtió.

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