España, segundo país de la UE con más oficinas bancarias por habitante pese a los recortes

El número de cajeros, por el contrario, creció entre 2016 y 2020

Sucursales bancarias pulsa en la foto

Las cifras que maneja el Banco Central Europeo revelan que España es el segundo país europeo con más oficinas bancarias por habitante, con un total de 19.015 sucursales, 58 por cada 100.00 habitantes, a finales de 2021, pese a haber recortado su red un 58% desde 2008. De esta manera, se sitúa solo por detrás de Francia, que cuenta con 41.023 oficinas en todo el país, en oficinas por habitante.

En número totales también están por delante Alemania (25.779) e Italia (21.650). En 2008, en España había un total de 45.662 sucursales, lo que supone una disminución del 58,3% respecto al último dato oficial. Esta fuerte contracción en el número de oficinas bancarias no es un fenómeno exclusivo de España, en todos los países de Europa se ha producido con mayor o menor intensidad.

De ahí, que el BCE haya elaborado un estudio en el que analiza si con dicha disminución de la red de oficinas se puede garantizar el acceso a cualquier forma de pago a todos los ciudadanos de la Unión. Entre las razones a las que se debe esta reducción, el informe señala la despoblación de las zonas rurales y el progresivo incremento de la digitalización también en la banca.

Ahora bien, el acceso al efectivo no precisa de una oficina bancaria, y de hecho España, mientras se cerraban oficinas, ha visto aumentar el número de cajeros automáticos entre 2016 y 2020. Es el segundo país de la eurozona, después de Austria, en número de cajeros por habitante, con un total de 115 puntos de retirada de efectivo por 100.000 habitantes.

Según una encuesta realizada por el Eurosistema a bancos de la euro zona, los bancos prefieren que sus clientes accedan al efectivo, en sus nuevas estrategias de reducción de costes, mediante los cajeros automáticos, por lo que esto palía la disminución del acceso al efectivo en las sucursales.

De hecho, según el informe del BCE, la mayoría de los ciudadanos europeos continúa prefiriendo el efectivo como forma general de pago. En 2019, cerca del 75% de todas las operaciones realizadas en los países de la zona euro fueron a través de efectivo. Una de las razones de esta predilección que destaca el estudio, es porque les permite una visión general más clara de los gastos. Y aunque el BCE constata un aumento del pago digital, que se aceleró durante la pandemia, parece que el dinero en efectivo aún cuenta con las preferencias de la ciudadanía.

Ante esto, el informe advierte que ese avance de los pagos a través de medios digitales puede ser una problemática a la hora de garantizar el acceso al efectivo. Este identifica como un ejemplo de este problema en Suecia. En este, muchas sucursales se niegan a ofrecer efectivo, lo mismo pasa en comercios e incluso en hospitales, donde solo aceptan el pago con tarjeta, lo que ha provocado un rechazo entre la población y debates políticos para buscar una solución. A raíz de estos debates surgen distintas iniciativas. En Suecia, una nueva ley obliga a las instituciones de crédito a ofrecer acceso al efectivo.

Campañas y acuerdos en España

En el caso de España destaca la campaña “Soy mayor; no idiota” promovida por Carlos San Juan. Este médico valenciano de 78 años denuncia la falta de oficinas y la dificultad que implica realizar algunas operaciones bancarias de forma online a las personas mayores que no están familiarizadas con el uso de internet. Del mismo modo critica las largas distancias que en ocasiones deben recorrer para acceder al dinero en metálico.


El pasado 20 de julio, Correos, la Asociación Española de Banca, la Unión Nacional de Cooperativas de Crédito (Unacc) y la CECA firmaron el acuerdo de inclusión financiera en zonas rurales. Correos facilitará el acceso a dinero efectivo en 4.675 puntos de atención y a través de 6.000 carteros en el domicilio.

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