Los riesgos aún penden del precio de los alimentos pese al reciente alivio

Preocupa la falta de producción y la inestabilidad política

Se prevén menos cosechas en EE UU, Ucrania, Argentina y Marruecos

Materias primas pulsa en la foto

El acuerdo del mes pasado entre Ucrania y Rusia para reanudar la exportación de cereales ha dado un respiro a los precios de las materias primas. El índice mundial de alimentos cayó casi un 9% en julio respecto al mes anterior, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Se trata del cuarto descenso mensual consecutivo, pero el escenario amenaza con volverse en contra de un momento a otro debido a la inestabilidad política, la reducción en la producción mundial, el alto coste de los fertilizantes y la creciente sequía.

Si bien los fertilizantes se han dejado de situar por encima de los 1.100 dólares por tonelada, aún duplican los precios de 2020 y nada garantiza que no vuelvan a subir. Un documento publicado este mes por la calificadora Fitch Ratings precisa que el aumento del gas natural europeo hasta máximos históricos puede revertir la tendencia debido a que se utiliza en la fabricación del insumo. Esto tendría un impacto directo en el rendimiento de los cultivos, al igual que el regreso del fenómeno meteorológico La Niña a finales de año.

La FAO también reconoce incertidumbres. Los movimientos de divisas ocasionados por el incremento de los tipos de interés podrían encarecer los productos en el mercado internacional, al igual que la suspensión del acuerdo de exportación de cereales entre Kiev y Moscú. El trigo y el maíz han reducido su escalada como consecuencia de la reapertura de los puertos, pero se necesitan más exportaciones si se quiere garantizar el suministro a todo el planeta.

Los precios de los cereales también dependen de lo que ocurra en otras regiones. Las cosechas de maíz avanzaron por encima del ritmo del año pasado en Argentina y Brasil, lo que ayudó a aliviar la presión sobre el índice mundial de alimentos en julio. Sin embargo, las previsiones de la FAO apuntan a que a partir de este mes la recolección en Estados Unidos, Ucrania y, en menor medida, Argentina será más pequeña. Lo mismo ocurre con la producción de trigo en Australia, Marruecos, la Unión Europea e India. El descenso viene además condicionado por el menor rendimiento del campo por el calor y la sequía.

Del lado de los precios tampoco todo es positivo. La tasa de los cereales secundarios descendió un 11,2% en julio, pero permanecieron un 12% por encima de los valores que registraron hace un año, según Naciones Unidas. Además, el índice de la organización analiza los precios de exportación de las materias primas, pero excluye los márgenes minoristas, es decir, que no refleja lo que pagan al final los consumidores.

Los vaivenes en el coste del transporte y producción han desencadenado el repunte de la cesta de la compra. Según el pronóstico del Banco Mundial, el coste minorista de los alimentos empezará a retroceder en 2023, pero para este año la tendencia es alcista. El efecto neto es una inflación elevada en prácticamente todas las economías. En España, los datos difundidos el viernes por el Instituto Nacional de Estadística muestran que los alimentos y las bebidas no alcohólicas se encarecieron en julio un 13,5% respecto al mismo mes de 2021; la tasa más alta en toda la serie histórica. En este contexto, la carne, la leche, el queso, los huevos, el pan y los cereales se han convertido casi en productos de lujo.

El problema no solo es para los hogares; la FAO precisa que, aunque los precios de los alimentos en el mercado minorista son elevados, no remedian las pérdidas que han tenido los campesinos por culpa del repunte de los insumos agrícolas. En España, las organizaciones agrarias Asaja y COAG ven inviable que los cerealistas puedan mantener sus cultivos con los precios de producción actuales.

De mantenerse la tendencia, Naciones Unidas advierte de que existiría una doble carga para los sistemas agroalimentarios mundiales, pues habría más agricultores pobres y al mismo tiempo no habría alimentos disponibles.

Precio global del aceite, la carne y los lácteos

En julio, el índice de precios de los aceites vegetales de la FAO bajó un 19,2% desde junio, marcando el menor nivel en 10 meses. El de los lácteos cayó un 2,5% ante la escasa actividad comercial, pero aun así su valor promedio supera en un 25,4% su valor de julio de 2021. También mermó un 0,5% el de la carne debido al debilitamiento de la demanda de importaciones de bovino, ovino y cerdo. Por el contrario, los precios internacionales de la carne de aves de corral alcanzaron máximo

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