Crónica de Bolsa

El Ibex conquista los 8.400 y suma cuatro semanas seguidas al alza

El selectivo español gana el 2,84% en la semana, la mayor alza entre los índices europeos, y recupera el 7,63% desde los mínimos de junio

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Los inversores han empezado a creer esta semana que el pico de la subida de precios en la mayor economía del mundo podría haber quedado atrás. La moderación en los datos de IPC de julio de EE UU es la señal largamente esperada para creer que lo peor ha pasado para el mercado bursátil y que las subidas de tipos de la Fed, aunque se prolongarán, serán menos intensas de lo visto en junio y julio.

Las Bolsas han continuado su lenta pero constante remontada desde los mínimos de julio y los principales índices acumulan ya cuatro semanas consecutivas de aumentos. El Ibex bate esta semana su marca particular de nueve sesiones consecutivas de alzas, la más larga desde 2018, con también cuatro semanas de alzas ininterrumpidas –la racha semanal más larga desde el inicio del año– que han permitido conquistar de nuevo, en la sesión del viernes, los 8.400 puntos.

El selectivo español recupera así niveles de principios de junio, suma el 2,84% en la semana y rebota el 7,63% desde el anterior mínimo, de mediados de julio. En el balance anual, la pérdida acumulada en 2022 se reduce al 3,59%, la menor entre los grandes índices europeos. En la sesión de hoy, destacaron las alzas de Naturgy (1,98%), Sabadell (1,56%) y Santander (1,14%). En el lado opuesto, la mayor caída fue para Solaria, del 2,65%.

La publicación este pasado miércoles del IPC de EE UU en julio puso los cimientos para una nueva semana alcista. El alza de precios se moderó al 8,5%, más del 8,7% previsto y por debajo del 9,1% del mes anterior. Al día siguiente se conoció además el descenso en los precios de producción estadounidenses en julio, del 0,5% frente al mes anterior, en lo que supone el primer retroceso en más de dos años. Tales retrocesos se han debido especialmente a la caída de los precios de la energía, los grandes causantes de que la inflación se haya disparado a máximos de las últimas cuatro décadas.

Los datos macro conocido en EE UU este viernes también fueron positivos. El indicador de confianza de la Universidad de Muchigan mostró una mejora mejor de lo esperada en el dato preliminar de agosto, en los 55,1 puntos. Y los precios a la importación y exportación en el pasado mes en EE UU arrojan descensos superiores a lo estimado. Una muestra más de que las presiones inflacionistas, aunque aún muy elevadas, han cedido ligeramente en julio en Estados Unidos.

En consecuencia, los inversores dan ahora muchas menos opciones a que la Fed vuelva a subir tipos en otros 75 puntos básicos en la cita de septiembre: un 34% de probabilidades frente al 68% de la semana previa, cuando se conocieron unos sólidos datos de empleo que daban pie a pensar en más margen de elevar el precio del dinero sin dañar en exceso a la economía.

Si la interpretación del mercado es la acertada –y unos precios que empiezan a moderarse permiten aflojar el paso a la Fed y sortear así la recesión–, el terreno sería favorable para la continuidad de las alzas en Bolsa y en los precios de la deuda. Los flujos de fondos de la semana muestran que los inversores están regresando a las acciones y los bonos. Según datos de Bank of America, los fondos de renta variable estadounidense han recibido entradas por 11.000 millones de euros, la mayor cuantía en las últimas ocho semanas. Los fondos globales en bonos tuvieron entradas por otros 11.700 millones de dólares.

También el precio del petróleo refleja un menor temor a la recesión económica esta semana. Frente al derrumbe del precio superior al 13% de la semana previa, en esta el barril brent ha subido un 3,42%, y se acerca de nuevo a los 100 dólares el barril, por encima ya de los 98 dólares.

Pero frente a ese optimismo, no dejan de surgir también las advertencias de no caer en la complacencia. Las más rotundas las ha lanzado la propia Reserva Federal. Uno de los representantes del ala más dura, el presidente de la Reserva federal de Minneapolis, Neel Kashkari, aseguró esta semana que la Reserva Federal está “muy, muy lejos de cantar victoria” sobre la inflación. Y el presidente de la Fed de Chicago, Charles Evans, también insistió en que la inflación es “inaceptablemente” elevada.

Los inversores tendrán más pistas de la decisión de la Fed en septiembre la próxima semana con la publicación de las actas de la reunión anterior. Según advierten desde Macroyield, “Pueden servir para acabar de moderar la complacencia del mercado, en la medida en que sobre todo reflejen una cara determinación por reconducir la inflación, lo que puede contribuir a elevar en alguna medida las expectativas de subidas de tipos y quizás también a moderar las expectativas de recortes de tipos en 2023”.

En Citi ya advertían esta semana del riesgo de un excesivo optimism en el mercado: la firma concede de hecho una probabilidad de hasta el 65% de recesión en EE UU el año próximo. Desde Julius baer, su director análisis Christian Gattiker, también se suma a los avisos de analizar la situación con cautela. “Los mercados han reaccionado con alegría a los datos de inflación, pero la inquietud sobre el crecimiento pesa continuamente sobre el sentimiento inversor”, advierte. Y añade que pese a mostrar una caída desde niveles record, las cifras de inflación de EE UU de julio están lejos de ser concluyentes.

El mercado de bonos se muestra algo más excéptico en cuanto a que la Fed pueda aflojar el paso en las alzas de tipos. El rendimiento del bund alemán ha llegado a tocar el 1%, nivel que perdió hace dos semanas, y el del bono español y el italiano, avanza al 2,1% y al 3,06%, respectivamente. El euro cedió en la sesión de hoy el 0,6%, hasta los 1,0252 dólares.

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