Gestiones para incorporar un nuevo socio en una empresa

Las empresas tienen la posibilidad de ampliar el negocio y obtener una mayor rentabilidad al incorporar a socios en la empresa

incorporar un nuevo socio

Hay veces en las que crecer empresarialmente está ligado a incorporar un nuevo socio a la empresa. Puede ser, de hecho, una solución para la crisis que se está viviendo.

Incorporar un nuevo socio a la empresa aporta grandes ventajas a la empresa, según detallan desde Asesoría PYB. Entre ellas destaca la posibilidad de ampliar el negocio, ya que se puede invertir más en la empresa y obtener una mayor rentabilidad.

Por otro lado, al incorporar un nuevo socio a la empresa se puede acceder a nuevos recursos. Hay socios que no solo ofrecen capital, sino que también pueden aportar información de valor a la empresa.

Asimismo, si la empresa atraviesa un mal momento, tener un nuevo socio le permitiría reducir los riesgos de quiebra o de errores. Esto también permitirá salvar a la empresa de tener que echar el cierre.

A la hora de incorporar un socio conviene tener claro qué tipo de socio será. Puede ser un socio capitalista, que es aquel que aporta financiación y que a cambio se hace con una parte de la empresa. También puede tratarse de un socio tecnológico, que permite obtener más conocimientos a cambio de un porcentaje de los beneficios. O un socio industrial, aquel que no aporta capital, pero que sí ofrece sus conocimientos, o ejecutivo, cuando se implica en el día a día de la empresa y aporta valor.

Cláusulas de entrada y de salida

A la hora de incorporar un nuevo socio en la empresa, se debe sellar un pacto entre los socios. Este pacto se denomina Acuerdo de Inversión y regula, según explican en Sirera+Saval Abogados, los aspectos más importantes de la nueva relación.

Cuando entran nuevos socios en la empresa se debe renovar el Consejo de Administración y se tiene que establecer cómo será su funcionamiento, así como las mayorías necesarias para tomar decisiones.

En las cláusulas del acuerdo se deben incluir cuestiones como durante cuánto tiempo se asegura la permanencia de los promotores de la sociedad o aspectos que eviten que los socios participen en empresas de la competencia.

Igualmente, se fijará una cláusula de entrada y de salida. Por ejemplo, en las sociedades limitadas si un socio quiere vender sus participaciones, los demás socios tienen derecho preferente para adquirirlas en función de su porcentaje de participaciones.

Tampoco hay que olvidar las cláusulas de remuneración y dividendo o aquella en la que se asegura al inversor un retorno mínimo de su inversión.

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