La inviable política de ‘Covid cero’ de China

El empeño de Pekín en su estrategia contra la pandemia está creando problemas en la población, cada vez más enfrentada a ella

China sigue imponiendo confinamientos a millones de personas en Wuhan y otras ciudades del país, tras detectar unos pocos casos asintomáticos de Covid.

 No hay duda que cualquier noticia de un nuevo confinamiento en China hace saltar las alarmas a nivel global, pero hemos de tener en cuenta que un confinamiento parcial o incluso total de un solo país, aunque afecta, sin duda, a su economía doméstica, no tiene por qué repercutir de forma inmediata ni relevante en la economía mundial.

El confinamiento total de China del año 2020 fue el inicio de la crisis global de la pandemia del coronavirus, pero esa crisis, que ha afectado a la economía de todo el planeta, fue motivada no solo por el confinamiento y cierre de la economía de un solo país, aunque sea un país tan importante como China, sino por el confinamiento de prácticamente toda la población del planeta y, por tanto, el cierre temporal de la economía mundial.

China sigue una estrategia de Covid cero, que incluye pruebas masivas, reglas estrictas de aislamiento y confinamientos locales.

Está claro que esa estrategia, que también obligó a confinar Shanghái por un periodo superior a dos meses, perjudica básicamente a la economía del país, sin tener una influencia notable a nivel global. Con el confinamiento de Shanghái saltaron también las alarmas, pero las repercusiones no han sido relevantes a nivel del PIB mundial.

Analizando los datos macro, vemos que el PIB de China, que en los últimos años tenía un crecimiento anual entre el 6% y el 7%, creció en 2020 solo un 2,2%, pero en el 2021 recuperó parte, con un incremento del PIB del 8,1%.

Analizando el crecimiento bianual, se esperaba un crecimiento promedio del PIB e 2022 del 5,1%–5,2%. Fitch y Moody’s han rebajado las predicciones de incremento del PIB chino al 4,2%-4,5%, y mi opinión es que estará en esos niveles o incluso superará las expectativas de esas dos agencias de calificación de riesgo, lo cual indica que no se prevé, ni a nivel país, una alta penalización económica por estos cierres parciales.

Aplicar una política de Covid cero es inviable con las nuevas variantes del virus, mucho más contagiosas pero con repercusiones sanitarias mucho más leves. Muchos científicos ya opinan que nos tendremos que acostumbrar a convivir con el virus, al igual que convivimos con el de la gripe, que va mutando anualmente y contra el cual la mayoría de los países desarrollados ha establecido campañas de vacunación anual.

Pensar en una política de Covid cero sería como pensar en una política de gripe cero y confinar a la población que padeciese ese virus.

La estrategia del Gobierno chino, aunque posiblemente haya ayudado a prevenir más muertes que en otros países, está creando problemas en la población y hay una creciente oposición a esas restricciones, que sin duda afectan a su calidad de vida.

Ese tipo de políticas drásticas que el Gobierno chino aplica a la población y que solo pueden aplicarse en países en cierto modo dictatoriales, pueden ser muy positivas a corto plazo, pero se deben revisar a medio plazo, analizando la posible evolución de las circunstancias que las motivaron y las posibles repercusiones negativas a largo plazo.

La política del sempai, implantada en 1979, que obligaba a las parejas a tener un solo hijo, bajo penalización de posibles castigos y abortos forzosos, ayudó a que el país controlase el crecimiento demográfico, y China experimentó un crecimiento económico espectacular en su renta per cápita, creando poco a poco una incipiente clase media, que no hay duda que es la clase consumidora que sustenta la economía de un país.

El envejecimiento de la población y la falta de mujeres en toda una generación, motivada por la política del sempai, obligó a replantear esa política en 2008, y la ley finalmente se modificó en el año 2013. El Gobierno comprendió la necesidad de cambio.

La política Covid cero es mucho más problemática, ya que es imposible mantener un confinamiento continuo de una sociedad. Cuando con la variable original se aplicó esa política de forma drástica, China consiguió prácticamente eliminar el virus del país mientras la variante original no mutó. Actualmente, las nuevas variantes hacen que esa política sea una utopía no solo para China, sino para cualquier otro país que intente aplicarla.

En junio, a raíz de un brote de Covid en Pekín, se hizo una campaña de tests masivos a la población. Lógicamente, esa campaña masiva tuvo como resultado un aumento importante de los casos positivos, que ha alarmado al Gobierno y ha llevado a nuevos confinamientos.

Los tests masivos detectan a todos los positivos asintomáticos que, de otra forma, nunca se hubieran hecho el test y, por lo tanto, no hubieran sido detectados.

El incremento actual de casos positivos motivados por que toda la población, en cuanto tiene síntomas o ha estado en contacto con un positivo, se hace una PCR o test de antígenos, no puede compararse con las cifras de aumento de otros periodos en los cuales se hacía un número muy inferior de pruebas diagnósticas del Covid.

María Ángeles Ruiz Ezpeleta es profesora de EAE Business School