El precio de la vivienda frenará su subida para 2023

Los inmuebles registrarán un aumento del 1% al cierre de este año, según Bankiter

Apartamentos en alquiler en Plaza Mayor, Madrid.
Apartamentos en alquiler en Plaza Mayor, Madrid. Getty

Después de meses con subidas sin freno, los precios de la vivienda comenzarán a moderarse en lo que resta de año. Así lo prevé Bankiter, que estima un alza en torno al 1% para la segunda mitad de 2022 y para 2023. Esto supone una desaceleración respecto a 2021, cuando el repunte fue del 6,4%. El banco precisa que, pese al importante repunte del año pasado, siguen sin ver señales de sobrecalentamiento en el sector, ya que la tasa de esfuerzo está por debajo de la media histórica y se mantiene el equilibrio entre oferta y demanda.

La tasa de esfuerzo de las familias a la hora de pagar una hipoteca, es decir, el porcentaje de renta disponible que dedican a abonar la cuota se situaba en el 33% al cierre del año pasado y la previsión es que se mantenga en niveles del 35%, la media histórica de los últimos años.

Las previsiones de Bankiter coinciden con las de otros analistas. Tinsa, por ejemplo, también ha remarcado en sus dos últimos informes que ya hay signos de desaceleración en el mercado imboliario como consecuencia de la persistente inflación y la reducción de las expectativas de crecimiento económico. Gesvalt, otra consultora y tasadora, sostiene que los precios se estabilizarán a lo largo de la segunda mitad del año, aunque se muestran más prudentes en sus estimaciones debido a la inestabilidad económica y política que impera.

En cualquier caso, la bajada de las viviendas viene condicionada a la reducción en los precios de los materiales de construcción. Según los expertos, de ahora en adelante se revertirá el incremento vivido durante los últimos dos años, hasta absorber el sobrecoste en 2025.

El precio medio de los hogares mantenía un alza sin freno hasta inicios del verano. Según los datos de Tinsa, en julio se registró un alza interanual del 8,9% y del 0,9% frente a junio. Aun así estaban un 20,5% por debajo del boom registrado en diciembre de 2007. Las áreas metropolitanas junto con la costa mediterránea fueron las que más se encarecieron en ese mes, seguidas de capitales y grandes ciudades, que crecieron con una intensidad inferior a junio. 

En cuanto al equilibrio entre oferta y demanda, Bankiter estima que hay una demanda estructural de vivienda de unas 100.000 unidades al año, distribuidas entre las 70.000 que vendrían por creación de hogares y 30.000, por demanda extranjera. En el caso de la oferta, el número de viviendas iniciadas se sitúa en un nivel similar y la previsión es que se supere ese umbral en este año. En consecuencia, para 2023 se cubriría el déficit de oferta.

El banco prevé cierto enfriamiento en la actividad inmobiliaria. Las transacciones de vivienda podrían llegar a descender un 5% en este ejercicio, tras alcanzar niveles máximos de 15 años el año pasado, cuando se superó el medio millón de compraventas. A su vez, Tinsa espera una reducción en la concesión de hipotecas como consecuencia del giro de timón en la política monetaria del Banco Central Europeo.

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