Conservas Leonardo, de anchoas marca blanca a negocio gourmet

Fundada en 1952, la empresa cántabra de Laredo lanza marca propia con vocación internacional

Conservas Leonardo
El 70% del personal de fábrica son mujeres.

“Me apasiona el trabajo que hago. La compra del pescado, el trato con los clientes y con el personal, la relación con el consumidor final”. La culpa de todo ello, cuenta Alberto Leonardo, la tiene su padre, que supo transmitirle a él y a su hermano Eric la pasión por el negocio. “Lo llevamos en la sangre”, asegura, por eso le gusta hablar del ADN Leonardo.

El fundador de Conservas Leonardo es la referencia. Su mayor satisfacción es que la fábrica siga creciendo, dando trabajo a una plantilla procedente de los alrededores de la planta de Ladero, en la costa oriental de Cantabria. “Vive el negocio, es el que más tiempo pasa con los trabajadores, les echa una mano, viene con nosotros al puerto para elegir y comprar el pescado. Con él siempre aprendes algo nuevo”, cuenta el director ejecutivo de esta empresa familiar.

El negocio lo inspiró hace ya 70 años su abuelo, responsable de una conservera. Tras su fallecimiento repentino, fue su padre, Miguel Ángel Leonardo, quien se hizo cargo de una modesta fábrica con apenas 16 años. Hoy, superados los 75, el fundador asiste al “renacer con una nueva marca apoyada por una trayectoria de 70 años de trabajo y experiencia”, presume su hijo Alberto.

Punto de partida

Antes de llegar al nuevo proceso de diversificación, la empresa ya había dado un giro estratégico con el cambio de siglo, cuando entraba en el negocio de la gran distribución. “Un porcentaje de la producción comienza a destinarse a marca de terceros. Ahí fue cuando tuvimos que dar el salto. Se acomete entonces la ampliación de la nave y el incremento del personal de fabricación”, recuerda el actual director ejecutivo.

En 2001 abría sus puertas una nueva fábrica de 7.000 metros cuadrados en Laredo. El 90% de la producción se dedicaba entonces a la gran distribución y el 10%, a marca propia. Las dos patas del negocio que sostiene a una plantilla cercana a las 70 personas que, en temporada de costera, se incrementa hasta los 100 o 120 trabajadores con los que puede llegar a contar la empresa, reconocida con el certificado IFS de calidad alimentaria y con el MSC (Marine Stewardship Council) de caladeros sostenibles.

Ha suscrito acuerdos de distribución en Francia e Italia y está en fase de ampliación a otros países

Preguntado por su singularidad en un pueblo de larga tradición conservera, Alberto Leonardo refiere su vocación por “ofrecer el mejor producto del Cantábrico, con un tamaño específico, con las mejores piezas de las lonjas del litoral del mes de abril y una curación mínima de 12 meses”, explica. Además, “sabemos cómo trabajar la anchoa; las piezas son preparadas una a una de forma minuciosa por las operarias, siguiendo una tradición artesanal de mano 100% femenina”, destaca.

De hecho, el 70% del personal está formado por mujeres, señala Leonardo, quien, en el capítulo innovador, resalta “la adaptación de la maquinaria a las últimas novedades del mercado, ahora también desde una perspectiva medioambiental; estamos mirando la posibilidad de poner paneles solares y otro tipo de mejoras para ser más eficientes”, agrega.

Marca de la casa

Con una facturación de 6,4 millones de euros en 2021, el negocio se ha embarcado este año en un nuevo reto. Después de haberse consolidado en el sector con su trabajo en la gran distribución, “desde la nueva generación de Conservas Leonardo creemos que ha llegado el momento de crecer con una marca propia de producto gourmet”, señala su director ejecutivo.

Salón Gourmets
La conservera lanzó la marca en el 36º Salón Gourmets.

El pasado mes de abril, la empresa cántabra presentaba Leonardo en la 36ª edición del Salón Gourmets de Madrid, el mayor evento de productos delicatessen de Europa, en busca de nuevas vías de desarrollo dentro y fuera de España para consolidar el crecimiento de los últimos años, que solo se ha visto alterado por la irrupción del Covid. En 2018 alcanzó los 4,6 millones de euros de facturación, en 2019 fueron 5,2 millones y en 2020, año del estallido de la pandemia, registró un ligero retroceso, hasta los 4,9 millones, que se vio compensado el pasado ejercicio.

Una nueva dimensión

En la feria “tuvimos una aceptación muy buena”, recuerda Leonardo. “Llevamos un estand de 85 metros cuadrados y ya hemos empezado a trabajar; el lanzamiento comenzó en julio pasado y está funcionando muy bien”, asegura. Para ese lanzamiento, que cuenta con una inversión de 300.000 euros de capital propio, “estamos ultimando un ecommerce, vamos a presentar una campaña y somos mucho más activos en redes para apoyar nuestra nueva marca”, relata el directivo de esta empresa conservera, que ha comenzado la comercialización de Leonardo a través de tiendas y espacios gourmet y del canal horeca (hoteles, restaurantes y caterings).

Conservas Leonardo
Un nuevo ecommerce se sumará a los canales de distribución.

Con el fin de darle una dimensión internacional, esta nueva apuesta estratégica ha estado precedida de un estudio de mercado con el cual “comprobamos que había una escasez de este producto en los países del norte de Europa”. “El tipo de anchoa es de otra calidad, no le dan el valor que le damos aquí en España o le pueden dar en Italia”, relata el directivo de la conservera.

Las cifras

6,4 millones de euros fue la facturación registrada por la compañía en el ejercicio 2021.

300.000 euros se han destinado al lanzamiento de la marca Leonardo.

50% de la producción se espera dedicar a la nueva línea de negocio.

Tras este primer paso, “hemos contactado con distribuidores, hemos enviado muestras de nuestros productos Leonardo y, realmente, les han sorprendido porque no estaban acostumbrados a este tipo de anchoa”. La expansión exterior ha comenzado con los primeros acuerdos suscritos en el Salón Gourmets, con entrada ya confirmada en los mercados de Francia e Italia, y “estamos en fase de ampliación de la marca Leonardo” al resto de países interesados, anuncia su responsable.

Después de la presentación de su marca propia, el objetivo de Conservas Leonardo es que su producción alcance el 50% del negocio y el 50% restante se dedique a la gran distribución.

Situación económica

Preguntado por la coyuntura económica, Alberto Leonardo comenta que “estamos atravesando un momento complicado con la subida del coste de las materias primas”, pero “hemos ajustado nuestros precios de forma muy minuciosa para que el consumidor pueda seguir disfrutando de nuestro producto”.

Un producto donde no hay más secreto que la anchoa del Cantábrico. “Desde la dirección controlamos la compra de pescado y, en la subasta, buscamos la mayor calidad posible para poder diferenciarnos del resto”, resume. Hundiendo sus raíces en el mar y la tradición, como les enseñó a hacer su padre.

Origen y futuro de una gran familia

Conservas Leonardo
Alberto, Miguel Ángel y Eric Leonardo forman el equipo directivo de la conservera.

La dirección. Al frente de Conservas Leonardo se encuentran su fundador, Miguel Ángel Leonardo García; su director ejecutivo, Alberto Leonardo Molina, y su jefe de ventas, Eric Leonardo Molina.

El apellido. Padre e hijos dan nombre a un negocio familiar que, de momento, ha visto pasar a tres generaciones. “Los más jóvenes están volcados en sus estudios” y “no hay prisa por pensar” en un futuro relevo generacional, considera el responsable del negocio.

El personal. Aunque cada vez es menos frecuente que sigan los pasos de sus madres y padres, “hay trabajadores que son hijos de antiguos empleados de la conservera”.

La relación. Con todos ellos el trato es directo y familiar, sostiene Alberto Leonardo. Tan fácil como atravesar la puerta de su despacho para encontrarse en la planta de producción.

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