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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

El enorme potencial de crecimiento de los planes de pensiones de empleo

Entre las razones que deberían propiciar el éxito de la ley que regulará los fondos de pensiones de empleo de promoción pública y planes simplificados, destaca el enorme potencial de crecimiento que tiene este modelo de previsión social en un país en el que, hasta ahora, apenas ha logrado arraigar. El texto aprobado por el Gobierno, cuyo objetivo es facilitar el acceso a este tipo de instrumentos de previsión social “a trabajadores de rentas medias y bajas y de pequeñas y medianas empresas, así como a trabajadores autónomos y jóvenes”, nace con el ambicioso propósito de tener éxito donde hasta ahora ha habido, si no fracaso, sí por lo menos una escasa acogida. Después de 35 años de regulación, este tipo de planes tienen en España unos dos millones de partícipes adscritos, la mayoría funcionarios públicos o empleados de grandes compañías. El objetivo del Gobierno es atraer a otros ocho millones para llegar a diez al final de la década.

De momento, los datos apuntan a que de los cuatro millones de trabajadores afectados por convenios colectivos firmados en 2021, apenas 400.000 tenían una cláusula con un plan de empleo u otro tipo de prestaciones para la jubilación, lo que supone apenas un 9%, aunque ese porcentaje se ha duplicado respecto a 2019. La nueva ley, que contempla la creación de un gran fondo de pensiones de empleo de promoción pública para 2023, surgió con la vocación de solventar ese déficit, aunque también con ciertas grietas y debilidades, como la ausencia inicial de incentivos fiscales –subsanada finalmente mediante una desgravación en el Impuesto sobre Sociedades– o el hecho de que la decisión de impulsar el modelo haya sido precedida de la retirada de apoyo a los planes de pensiones individuales, en lugar de sumar ambas figuras. Al diseño del Gobierno, que será gestionado por el sector privado, podrán sumarse planes de pensiones del sistema de empleo de aportación definida para la jubilación, lo que incluye también una nueva figura: los planes simplificados.

El éxito en la implantación de la ley resulta fundamental no solo como beneficio para trabajadores, autónomos y profesionales, sino como una fórmula valiosa para complementar un sistema general de previsión social que a día de hoy no es sostenible. Conseguir que los planes de empleo echen raíces no será fácil y requerirá del esfuerzo de todos los actores implicados, públicos y privados, así como de la capacidad de comprender que en materia de pensiones hay que sumar y nunca restar.

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