El Perte VEC consolida a España en el mapa del motor

Es el primero en aprobarse, y sirve de ejemplo a los demás, por lo que es clave agilizar los trámites, cumplir los plazos y acelerar las transferencias

La industria de la automoción se encuentra en un momento decisivo. Más allá de la profunda transformación que vive el propio sector, la nueva movilidad avanza a pasos agigantados, para convertirse en un motor de disrupción de nuestra economía y sociedad, una industria clave para lograr una Europa más verde, sostenible y digital.

El Perte para el desarrollo del vehículo eléctrico y conectado, Perte VEC, cuya convocatoria finalizó el pasado mes de junio, tiene un papel relevante en la aceleración de la transformación de la industria de la automoción y la movilidad en su conjunto. En este sentido, la resolución provisional de la convocatoria de la cadena de valor del Perte VEC se producirá en agosto, varios meses antes de lo esperado.

El Perte VEC ha supuesto un efecto llamada para los grandes players del sector, y permitirá establecer en España la cadena de valor completa de una industria que está en un momento de transformación con la vista puesta en la reducción de emisiones y la electrificación.

Asimismo, los proyectos financiados a través de los fondos contribuirán al impulso y la consolidación de las relaciones comerciales entre empresas españolas y grandes compañías extranjeras, con las consiguientes oportunidades para las pymes españolas del sector de la automoción.

Por todo ello, España tiene la oportunidad de mejorar su posición competitiva, no en vano somos el segundo fabricante de Europa y el séptimo a nivel mundial, considerando que los centros de decisión de las fábricas existentes en nuestro país están fuera de nuestras fronteras.

El afianzamiento de esta industria en España impulsa una nueva cadena de valor, donde los fabricantes de baterías toman un papel estratégico. Un claro ejemplo de ello lo encontramos en la gigafactoría de baterías para vehículos eléctricos que construirá un consorcio de empresas liderado por Envision y Acciona Energía en Extremadura, y que movilizará una inversión superior a los 1.000 millones de euros. Envision construirá la planta de producción de baterías, que comenzará a producir en 2025, mientras que Acciona Energía contribuirá con una planta de autoconsumo de energía renovable para alimentar la factoría, de manera que todo el parque industrial será net zero en emisiones de CO2.

El proyecto ha supuesto la elección, validación e integración de todo un ecosistema de socios, entre los que se encuentran pymes y centros tecnológicos, que dará apoyo al consorcio, cuya producción de baterías de cara a 2030 se estima en 600.000 unidades. Aprovechar la localización de las cadenas de suministro que se generarán en torno a estos nuevos polos de fabricación de baterías ayudará adicionalmente a reducir la dependencia de otros países en el suministro de componentes.

Además, a través del instrumento de inversión regional articulado dentro de la convocatoria del Perte VEC, proyectos tractores como el mencionado contribuyen a una mejor distribución regional de la industria y a la constitución de nuevos polos industriales en poblaciones con menores índices de desarrollo. Esto supone acelerar la homogeneización del crecimiento económico y permitirá apalancar inversiones en desarrollo de infraestructuras de comunicación y movilidad.

Invertir en transición energética

La transición hacia el vehículo eléctrico impulsada por la regulación –el Parlamento Europeo ha aprobado recientemente la propuesta para prohibir la venta de vehículos nuevos con motores de combustión a partir de 2035– representa un gran reto para la industria de la automoción en nuestro país. El posicionamiento de España como país de referencia en el sector es uno de los pilares de desarrollo de la estrategia de crecimiento del Gobierno. En el actual contexto, las fábricas españolas tienen que hacer una transición en los próximos 12 años para pasar de producir los más de 2,2 millones de vehículos que actualmente incorporan un motor de combustión a vehículos con motores eléctricos.

Otro de los grandes vectores que sin duda acelerarán la transformación del sector será la digitalización. En este sentido, la conectividad integral del vehículo tendrá importantes implicaciones en la cadena de suministro, al tiempo que comportará la integración de más de 2.000 pymes digitales en la nueva cadena de valor del automóvil en nuestro país. Digitalización y conectividad contribuirán a posicionar a la industria en la nueva movilidad, que integrará sectores como infraestructuras, media, telecomunicaciones o economía circular –entre otros–, además de acelerar la adopción de herramientas de la industria 4.0 como sensorización, IoT o realidad aumentada, que impulsarán una cadena de suministro más robusta y mejorarán los niveles de competitividad.

En este contexto juega un papel clave la colaboración público-privada, así como la cooperación interempresas, para avanzar en proyectos conjuntos y procesos de I+D que mejoren el nivel de consolidación del sector en nuestro país.

Estamos ante el mayor reto transformacional de la industria del automóvil, apalancado en dos grandes vectores, como son la sostenibilidad y la digitalización, y que el sector vive con incertidumbre debido a la crisis en la cadena de suministro y los incrementos de costes en transporte y energía. No olvidemos, además, que el Perte VEC es el primero de los 11 aprobados por el Gobierno, y sirve de ejemplo al resto de proyectos, por lo que es clave agilizar los trámites administrativos, ser rigurosos en el cumplimiento de los plazos, acelerar las trasferencias monetarias… Es momento, por tanto, de pasar a la acción y poner el foco claramente en la ejecución, ya que el reto a afrontar es magnífico.

Vicente Segura / Carlos Bofill son socio de consultoría de operaciones de Deloitte / Socio de subvenciones e incentivos de Deloitte Legal; ambos, miembros del Deloitte European Center for Recovery & Resilience de Deloitte