Narcís Rebollo: “Más que artista, Rosalía es un fenómeno social”

Está detrás de algunos de los cantantes que más venden

Asegura que la confianza y la transparencia son esenciales en la relación con los artistas

Narcís Rebollo, presidente de Universal Music para España y Portugal.
Narcís Rebollo, presidente de Universal Music para España y Portugal.

Narcís Rebollo (Figueres, 1971), llega a las oficinas de Universal Music con una mochila al hombro y camisa informal por fuera de los pantalones. El despacho del presidente para España y Portugal de este gigante de la industria está decorado con obras de arte contemporáneo y varias guitarras, reflejo de los gustos de su morador. A pesar de su hablar pausado, sus palabras trasmiten pasión por la música, sector al que ha dedicado toda su carrera y donde llegó a fundar su propia compañía, Vale Music, que vendió a la multinacional de la que ahora forma parte. Cuando se refiere a algunos de los artistas de la firma, se nota una relación que traspasa lo profesional.

¿Teme que en un tiempo de recesión lo primero en que recorte la gente sea en música?

El mundo del ocio en épocas de crisis sigue siendo un refugio. La gente lo que no deja de hacer es la parte del ocio y el entretenimiento local, que es lo que tiene más accesible. Cada vez más lo que busca son las experiencias y no tanto lo material. Va a afectar seguro, pero no como a otros sectores.

¿Qué momento está viviendo la industria musical?

El consumo tanto de música grabada como de experiencias en vivo está en un momento de crecimiento. El crecimiento digital, que ha facilitado el consumo de forma global y genérica de toda la música, está teniendo un aumento de dos dígitos cada año. Este año, el crecimiento en España de música grabada está en torno al 12%, que siguen siendo muy buenas cifras, y en el mundo sobre el 15 o 16%. Del consumo de música, el 80% ya es todo digital, de ese porcentaje el 90% en streaming, y el restante 20% en físico, que está muy repartido entre vinilo y CD. En la parte de directo, este año es un poco atípico para hacer balance. Se están realizando muchos conciertos y giras que estaban previstos antes de la pandemia, más lo que se ha añadido este año. Ha habido una dimensión de oferta fuera de lo normal.

¿Hay un boom de festivales?

Un festival para que sea viable y rentable necesita sí o sí patrocinadores. A diferencia de una gira, que el pulso de la venta lo tiene el artista, depende todo de él. Festivales hay muchos, pero al final lo marca la demanda. Y sí es verdad que cada año hay alguno que se queda en el camino. Pero es un mercado sano, el del directo. Tanto en giras como festivales, ya sean grandes o boutique, que sería el Universal Music Festival. Las marcas han entendido que la música es un valor clave y estratégico para ellos, y cada vez los patrocinadores más vinculados históricamente al mundo del deporte están más activos en este sector.

¿Qué es lo más importante en la relación con un artista?

La confianza y la transparencia, que el artista no se sienta manipulado. Al final es un equipo, no están el artista, la compañía y el mánager, cada uno por separado. Todos queremos que venda muchas entradas, que se sienta realizado. Cuando hablas de artistas hablas de la vida de las personas, no hablas de negocio. Es importante también que un artista quiera ser artista. Es una vida muy dura y sacrificada. Si quieres serlo para ganar dinero, no eres artista, es otra cosa, muy lícita y muy respetable. Nosotros, para firmar con una persona necesitamos conocerle y saber lo que quiere. Porque al final, para que tenga éxito, lo más importante es él, depende de él. De lo que desea, de cuáles son sus sueños y sus objetivos. Nosotros les ayudamos. Esa imagen antigua de si la industria manipula es totalmente equivocada.

Narcís Rebollo posa en su despacho.
Narcís Rebollo posa en su despacho.

Con Aitana, por ejemplo, vemos que muchos nuevos cantantes ahora también están en el mundo de la interpretación, hacen publicidad, ¿es un nuevo concepto de artista?

Más que un nuevo concepto de artista es que el mundo del consumo nos ha llevado en esa dirección. Con la irrupción de las redes sociales, el artista es cada vez más accesible. Son grandes prescriptores de estilo de vida, de consumo. De alguna manera es aspiracional y a la gente le gusta tener el reflejo de sus ídolos. Aitana, por generación, tiene un público que las marcas demandan. En artistas de trayectorias más largas también está ocurriendo, no es un hecho aislado. Quizá en España estamos menos acostumbrados, pero el mundo 360 en los grandes artistas siempre ha existido. Desde Elvis Preysler a Frank Sinatra pasando por Whitney Houston, hacer sus proyectos en el mundo de la interpretación tiene todo el sentido y es lógico.

¿Por qué hay más colaboraciones entre artistas en los últimos años?

Hay varias causas. Una es que el mercado de consumo de música ha cambiado. Ya no es grabar un álbum cada dos o tres años, seguido de una gira. Estamos en un momento que llamamos always on. Para alimentar la necesidad del fan, cada tres o cuatro meses hay demanda de que saque una canción nueva. A eso le sumamos que se trabaja mucho en lo que se llaman los camps de composición, donde el propio cantante con otros autores desarrollan canciones basadas en la necesidad del artista. Eso conlleva una mayor interactuación. Que se sumen dos artistas que tienen un volumen también suma a la hora de consumo. Es más fácil que la canción llegue a más gente desde el minuto uno. Pero, las colaboraciones son más un tema de relaciones que de estrategia.

Rosalía grabó su primer álbum con Universal, ¿se arrepiente de haberla dejado marchar para sus siguientes trabajos?

No. Al final los artistas no son de ninguna compañía, son de la gente. Fuimos la primera compañía que apostamos por ella. Es verdad que lo que hacía en ese momento es muy diferente a lo que hace ahora. Para mí es un fenómeno social, más allá de un artista. Ella tenía claro que su mercado tenía que ser Estados Unidos. Y hay que diferenciar lo que es la rentabilidad de la inversión que requiere un artista para hacer un camino y una estrategia, de lo que es el valor de las canciones y el catálogo. Es como si comparamos las criptomonedas con el oro. Para mí, lo grande de Rosalía es el negocio del managment, por lo que tiene detrás con las marcas. En la parte autoral, su contrato en vigor es con nosotros, sus canciones y grabaciones son de Universal Music Publishing.

El reciente encuentro con Jill Biden, primera dama de Estados Unidos, en la embajada de Madrid, ¿fue a petición de ella?

Fue una invitación de la doctora Biden que tenía interés en conocer un poco la cultura y los artistas españoles. Se trató de una reunión informal, fuera de agenda, en los momentos previos a la cumbre de la OTAN. Julissa Reynoso, la nueva embajadora, es una persona a la que le encanta la cultura. Con ella habíamos tenido otros encuentros profesionales ya que se ha preocupado de conocer a personas de todos los sectores.

¿Hay muchos músicos que están fuera del radar de las discográficas?

Se ha democratizado mucho más la música. Antiguamente grabar un álbum era costoso, por los estudios de grabación y los medios técnicos que necesitabas. Hoy en día, con un ordenador y una serie de programas, cualquier particular desde su casa hace música que tiene éxito global. Gente que se graba su canción, la sube a las plataformas de streaming, que es muy sencillo, y luego hacen su márquetin de guerrilla a través de redes sociales, y tiene el acceso de llegar a una audiencia importante y de tener un volumen de consumo grande. En el mundo están saliendo unas 100.000 canciones diarias. De esas, las majors lanzan, siendo optimistas, un 10%. Hay un 90% que son autoedición.

El presidente de Universal Music para España y Portugal, durante un momento de la entrevista.
El presidente de Universal Music para España y Portugal, durante un momento de la entrevista.

Hace unas semanas, Manuel Carrasco batió récords de asistentes con su concierto en Sevilla, al que acudieron más de 74.345 personas. ¿Cómo explica el fenómeno de este cantante?

Primero, es un artista que tiene una cantidad de hits enorme. Cada año ha tenido la capacidad de generar nuevos éxitos que han entrado en la piel del consumidor, que es lo más difícil. Y tiene una capacidad en el director de fidelizar al consumidor. La gente que va a uno de sus conciertos, con garantía suele repetir. Lo de Sevilla fue algo histórico. También cuidamos mucho, a la hora de programar los conciertos, los precios. Es muy importante no castigar a los fans con cantidades abusivas y eso lo agradece.

¿Cree que Operación Triunfo, en cuyos inicios usted participó, tendrá una tercera vida?

Como todos los formatos, hay que reinventarse. Ha habido dos grandes operaciones triunfo. En 2001 era la novedad. Lo que se pretendió es que hubiera una formación real de ese posible talento. Y evidentemente la novedad, la frescura, la inocencia de los participantes en esa edición arraigó en la sociedad. Fue un éxito muy importante. Que se emitiera en TVE facilitó, gracias a su canal internacional, que ese fenómeno, además, traspasara a otros mercados latinos. Con la segunda vuelta, de la que salieron muchos artistas importantes que están para quedarse, lo que entendió muy bien la nueva dirección de Gestmusic y de TVE fue la importancia de las redes sociales y las plataformas. Si el formato se hubiera encapsulado en la televisión, no habría funcionado. Al final hay que entender dónde y cómo se da. Un formato de esas características en una televisión convencional, sin todo lo que es el mercado del consumo para gente joven, lo veo complicado. A partir de ahí, se llame Operación Triunfo, OT o el nombre que le quieran dar, la idea sigue teniendo valor. Quizá lo que habría que valorar es la plataforma y el formato. Como lo conocemos, yo creo que no. Que se puede revisitar ese formato y pueda funcionar, probablemente sí, seguro.

¿Se pueden seguir creando productos musicales como antes o ya el público detecta al instante que lo es?

Sigue ocurriendo y el público lo percibe, está capacitado y es más listo de lo que podemos entender y valorar. Sabe diferenciar lo que es música perecedera o producto, para divertirte, y lo que yo llamaría catálogo. Esos grandes artistas cuyas canciones van a estar dentro de 25 años. Hay otros nombres que sabes que son del momento, y que muy probablemente en cinco años no existan. Y que salen de la nada. Ves el abanico del consumo y diferencias perfectamente lo que es producto y artista. Y en un concierto también se nota. 

Normas
Entra en El País para participar