Política monetaria

El BCE favorecerá a los emisores menos contaminantes en su programa de reinversión

Encarecerá las emisiones de las empresas más contaminantes

Presidenta del BCE, Christine Lagarde
Presidenta del BCE, Christine Lagarde REUTERS

El BCE ha acordado reorganizar su cartera de bonos corporativos para favorecer a los emisores menos contaminantes. Dentro de su programa de reinversión de deuda la institución orientará las tenencias de bonos hacia emisores con mejores resultados en materia climática. Se trata del cambio más significativo acometido hasta la fecha para incorporar el riesgo climático. Según Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo del BCE, la medida afectará a unas reinversiones anuales de 30.000 millones de euros, cerca del 10% de la cartera corporativa del BCE, que alcanza 386.000 millones.

Los cambios, que entrarán en vigor el próximo octubre, penalizarán a las empresas con mayor huella de carbono y permitirán al BCE ayudar a mantener bajo control el coste de financiación a la vez que contribuye a fomentar la transición verde de la economía en línea con los objetivos de neutralidad climática de la UE. “Con estas decisiones estamos cumpliendo con nuestro compromiso de combatir el cambio climático en acciones reales”, señaló Christine Lagarde, la presidenta de la institución. “Dentro de nuestro mandato estamos tomando más medidas para incorporar el cambio climático en nuestras operaciones de política monetaria. Aprobaremos más medidas para alinear nuestras actividades con los objetivos recogidos en el Acuerdo de París”, remarcó. El BCE publicará regularmente datos sobre las tenencias de deuda relacionadas con el clima a partir del primer trimestre de 2023.

En un momento en el que la zona euro se enfrenta al reto de la normalización monetaria para combatir la inflación, el BCE quiso dejar claro que las consideraciones sobre el cambio climático están subordinadas a sus objetivos de política monetaria. Es decir, el volumen de compras de deuda corporativa será el necesario para lograr la estabilidad de los precios. “Las consideraciones climáticas no pueden obstaculizar nuestras necesidades de política monetaria, por lo que hay una jerarquía clara”, subrayó Schanabel. En declaraciones a los medios destacó que con esta iniciativa el BCE busca es dar a las empresas un incentivo para ser más ecológicas y asegurarse de que con el tiempo sigan siendo parte de las carteras de deuda adquirida por la institución.

Hace un año, coincidiendo con la revisión de su estrategia de política monetaria, el BCE ya adelantó que "el cambio climático y la transición hacia una economía baja en carbono afectan al valor y al perfil de riesgo de los activos" que mantiene en su balance, lo que podría dar lugar a una acumulación no deseada de riesgos financieros relacionados con el clima.

Aunque los cambios aún no han entrado en vigor, ya este año el organismo tendrá en cuenta los riesgos por el cambio climático a la hora de revisar el recorte de valor que aplica a los activos que emplea la banca como garantía. A partir de 2026 el BCE sólo aceptará como garantía activos y reclamos de créditos de empresas y deudores que cumplan la directiva sobre información empresarial sostenible.

Los detalles sobre el plan se conocerán en los próximos meses, si bien a finales de esta semana, el viernes, el BCE publicará los test de estrés climáticos de la banca. Pero antes de conocer en detalle la nueva orientación verde que planea poner en marcha el BCE, Lagarde se enfrentará en las próximas semanas a la primera subida de tipos en 11 años y deberá explicar a los inversores en qué consiste el mecanismo anticrisis que pretende instaurar para evitar que las primas de riesgo periféricas vuelvan a vivir una situación como la sufrida en los momentos más duros de la crisis de deuda. La herramienta, que se espera lleve implícito algún tipo de condicionalidad para los países que a él se acojan, ya está levantando las primeras críticas. El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, se mostró ayer en contra de reducir los costes de financiación de los estados del sur de la zona euro. Con la inflación en el 8,6%, Nagel cree que las medidas de la entidad deben centrarse en la lucha para garantizar la estabilidad de los precios y que la herramienta debe aplicarse solo en “circunstancias excepcionales y en condiciones estrictamente definidas”.

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