La hora de la verdad para los autónomos

Una futura transformación de la burocracia española es clave para mantener e incentivar el espíritu emprendedor del país

A finales de 2021, la cifra de autónomos en España se incrementó en más de 56.000, hasta alcanzar los 3.328.399, según datos de la Seguridad Social sobre el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Se trata de la cifra más alta desde 2008, pero supone un nivel de crecimiento por debajo de lo previsto. En abril, el crecimiento tan solo fue del 1,2% anual, un ritmo cinco veces menor que el registrado por el Régimen General de Trabajadores, de casi el 6% (5,98%). Sin duda alguna, el incremento de los costes de producción generalizado en todos los sectores, al igual que el aumento del casi el 8% de la inflación en lo que va de año en España, sumado al incremento de cuotas de autónomos, ha supuesto, entre otros factores, un nuevo revés para los trabajadores por cuenta propia, que en muchos casos han tenido que asumir ese incremento.

En estas fechas los autónomos están sometidos a un nivel de estrés extraordinario, ya que a las habituales declaraciones anuales y trimestrales se les suma la declaración de la renta, cuya campaña comenzó el pasado 6 de abril y concluyó ayer. Su presentación supone habitualmente un trámite añadido a toda la burocracia a que están sometidos los autónomos, que según nuestros datos, supone uno de los principales escollos para los trabajadores por cuenta propia. Tanto es así, que el 92% de los españoles cree que la Administración pública debería simplificar la cantidad de trámites necesarios a los que se enfrentan los emprendedores y autónomos.

Pero la burocracia no es el único reto que deben afrontar los trabajadores por cuenta propia. Durante los últimos meses, el aumento en las cuotas que tienen que abonar los autónomos ha sido fuente de debate en el sector y podrían tener importantes repercusiones en el mismo, ya que hasta el 50% de los españoles que trabajan por cuenta propia dejaría de ser autónomo o de emprender por la nueva ley propuesta y buscaría otra forma de desempeñar su actividad profesional, según nuestros propios datos. De efectuarse así, el panorama del mercado laboral español cambiaría radicalmente, reduciendo aún más y desincentivando el emprendimiento.

Adicionalmente, el 52% de los autónomos cree que las cuotas se deberían pagar en función de los ingresos, sin tener una cuota fija, y el 40% de ellos opina que, a pesar de que sea un sistema progresivo, las cuotas mensuales son muy elevadas. Algo que se ha visto refrendado en los últimos meses con la gran cantidad de protestas que han organizado los colectivos de autónomos en prácticamente todas las comunidades autónomas del país.

Por otro lado, según los últimos datos aportados por el último Global Entrepreneurship Monitor, la tasa de actividad emprendedora en España se sitúa tan solo en el 5,2%, una reducción de casi el 1% respecto a 2019 (6,1%). Los autónomos, a pesar de que cuentan con un amplio abanico de ayudas, como la tarifa plana para nuevos autónomos, en vigor desde 2013, se enfrentan a una vorágine administrativa que desincentiva y asusta incluso a los más valientes. A diferencia de otros países, como Reino Unido, Francia o Portugal, que permiten iniciar la actividad fácilmente y ahorran la burocracia a todos aquellos que obtengan ingresos por debajo de un cierto umbral, el marco legal español no es claro para aquellos que obtienen pocos ingresos, y cualquiera que se plantee cómo hacerlo se enfrenta a una maraña jurídica basada en conceptos tan ambiguos como la habitualidad, con sanciones desproporcionadas, normas que no tienen en cuenta la nueva realidad de los negocios digitales y áreas grises en las que la jurisprudencia se contradice. A nivel práctico esto supone una barrera de entrada para nuevos autónomos, y una desventaja competitiva en el emprendimiento frente a nuestros países vecinos.

Esta realidad, sumada a las dificultades burocráticas de los trabajadores por cuenta propia, que tienen que rellenar un sinfín de formularios simplemente para darse de alta como autónomos, resulta algo incomprensible en un mundo digital, en el que, según el Estudio anual de mobile & connected devices del IAB, de los 32,6 millones de españoles mayores de 14 años que navegan por internet a diario, el 94,3% de ellos administra su dinero de forma online. Por eso, la digitalización y simplificación de trámites administrativos para los autónomos y emprendedores españoles es otro de los principales aspectos a mejorar por parte de la Administración pública, para así facilitar la creación de nuevas empresas y fomentar el emprendimiento.

Teniendo esta información en cuenta, es más importante si cabe que la Administración pública trate de reducir los innumerables trámites que tienen que acometer los autónomos y emprendedores españoles y más aún en el contexto digital en el que nos encontramos y su aportación a la economía española. La futura transformación de la burocracia en nuestro país, especialmente en lo que respecta a facilitar los inicios de la actividad, estableciendo cuotas en función de los ingresos sin costes fijos ni ambigüedades para darse de alta en el RETA, y reducir los trámites administrativos para autónomos, es esencial para mantener e incentivar el espíritu emprendedor del país.

Si aprovechamos la oportunidad que nos brinda la actual ola de digitalización, permitiremos que los autónomos se puedan centrar en el desarrollo y crecimiento de su negocio, dejando atrás las preocupaciones administrativas que estos procesos conllevan actualmente. Estas medidas no solo ayudarán a incentivar el emprendimiento, la innovación y por ello, la competitividad del país, sino que permitirán mejorar las condiciones y la calidad vida de muchos ciudadanos.

Jaume Suñol es General manager de TaxScouts en España