La moda tiene un problema y el cliente es parte de la solución

La sostenibilidad es uno de los grandes retos de la industria textil

Las firmas de moda de autor reivindican sus modelos de negocio más respetuosos con el medio ambiente

La propietaria de una tienda de artículos de cuero hechos a mano atiende a dos clientas.
La propietaria de una tienda de artículos de cuero hechos a mano atiende a dos clientas.

¿Por qué pagar 40 euros por una camiseta si puedes tener otra por apenas 5 en una tienda de una cadena de fast fashion? En la respuesta a esta pregunta, que puede resonar en la cabeza de cualquier consumidor, está uno de los grandes retos a los que se enfrentan las pequeñas compañías de moda de autor, que reivindican su modelo sostenible frente al de multinacionales cuyos productos dejan rastros de contaminación en el planeta, uno de los grandes quebraderos de cabeza que afecta a la industria.

“Las marcas tienen que explicar muy bien al comprador a qué se debe el precio de sus productos. Lo que hay que hacer llegar es todo ese trabajo que hay detrás y el valor que tiene. Hacerle ver que con su consumo está manteniendo una mano de obra en proximidad, ya sea en España o en uno de los países de la cuenca mediterránea. Está dando trabajo en muchas ocasiones a mujeres que además están enclavadas en un entorno rural. Protege y hace que se desarrolle artesanía que, si no se aplicara al diseño contemporáneo, se estaría perdiendo. Hay que poner en valor cada pieza y hacerlo atractivo”, afirma Pepa Bueno, directora ejecutiva de la Asociación Creadores de Moda de España.

La asociación que lidera se ha unido a otra veintena de organizaciones europeas de la industria de la moda, que principalmente abarcan diseñadores y marcas de autor, para crear la European Fashion Alliance, que aspira a convertirse “en la voz colectiva que promueva y agilice la transición de la moda europea hacia un futuro creativo más sostenible, innovador e inclusivo”, según se recoge en un comunicado emitido para anunciar su puesta en marcha.

En la tarea de que los consumidores sean cada vez más conscientes del papel que juegan si quieren que la moda sea una industria más sostenible, Pepa Bueno echa en falta más apoyo institucional: “Igual que nos conciencian con la alimentación y con la vida saludable con campañas sobre qué comer o cómo mantenernos activos, desde las entidades públicas se debería apoyar la comunicación de lo que significa consumir moda”.

El consumidor tiene una responsabilidad, pero está esperando a que le ayuden

La misma opinión la comparte Nuria Mora, presidenta de Moda-FAD, organización que también se ha unido a la iniciativa europea, que además plantea otro de los desafíos a los que se enfrenta el sector que representa. “El consumidor tiene una responsabilidad, pero está esperando a que le ayuden. Cuando entra en una tienda tiene que encontrar lo que le estamos diciendo todo el día que haga, que es tener en cuenta la sostenibilidad. Si tú quieres que la gente colabore con el planeta, facilitarle que compre ese tipo de producto. Tiene muchos problemas en su vida diaria como para estar indagando dónde comprar ropa realizada a partir de residuos, hay que ponérselo fácil. El consumidor está cada vez más concienciado, pero si se lo pones difícil o es muy caro, tampoco se va a lograr”, asegura. Una de las soluciones que proponen desde Moda-FAD, y en la que están empezando a trabajar, es que los diseñadores locales y las pequeñas marcas puedan colocar sus productos en tiendas más grandes o en los establecimientos de las cadenas fast fashion de sus ciudades.

Pero no todos los retos de estas empresas de moda recaen sobre los hombros de los consumidores. Los organismos oficiales juegan, según las palabras de Nuria Mora, un papel clave a la hora de poner en marcha estos negocios. Ella pone el énfasis en que es necesario que “capilaricen hasta los diseñadores emergentes y las pequeñas empresas” los fondos que les permitan desarrollar sus modelos de negocio y ser competitivos sin dejar de lado la sostenibilidad. Por ello, considera que la asociación que acaba de nacer puede dar a este tipo de empresas de moda la fuerza para ser más fuertes a la hora de reivindicar el reparto de ayudas provenientes de instituciones europeas.

Se espera, además, una legislación para racionalizar los procesos de la industria textil, algo en lo que “Europa lleva trabajando tiempo, pero ahora ya a marchas forzadas”, según explica Pepa Bueno. “Estas pequeñas y medianas empresas ya tienen gran parte del camino hecho en este sentido porque muchos de los procesos contaminantes con los que se quiere acabar no están en sus hábitos de trabajo”, añade.

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