Política monetaria

El BCE iniciará el viernes la compra de deuda para estrechar las primas

Lagarde abre la puerta a subir más rápido los tipos en septiembre si la inflación sigue desbocada

Bono español pulsa en la foto

Aplacar una inflación desbocada y evitar el riesgo de fragmentación financiera de la zona euro se han convertido en los dos mantras del Banco Central Europeo a conjugar con el proceso de normalización monetaria. La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha puesto fecha a la activación de la primera línea de defensa por si la escalada de las primas de riesgo periféricas es "rápida y desordenada": desde este viernes 1 de julio la institución activará con la flexibilidad que sea necesaria la compra de deuda, a través de la reinversión de los vencimientos en la cartera de programa de deuda antipandemia (PEPP), que asciende a 1,7 billones de euros. Al mismo tiempo seguirá trabajando en la nueva herramienta anticrisis, de la que no dio detalles.

"Utilizaremos la flexibilidad para reinvertir los reembolsos que vencen en el marco del programa de compras de emergencia por la pandemia (PEPP) para preservar el funcionamiento del mecanismo de transmisión de la política monetaria", ha aseverado Christine Lagarde en su intervención en el retiro anual del BCE en la ciudad portuguesa de Sintra, para añadir que esos reembolsos se podrán invertir en países cuyas primas de riesgo estén "en riesgo".

El BCE ha optado por activar estas reinversiones el mismo día que finalizan las compras netas de deuda del programa APP, en un movimiento que busca aplacar tensiones en el mercado deuda soberana. La perspectiva de una subida de tipos y el final de las compras de deuda llevó al bono español a diez años a superar el 3% de rentabilidad a mediados de junio, máximos desde 2014. Una situación similar a la que vivió el bono italiano a una década, cuyo interés escaló sobre el 4% y que forzó al Consejo de Gobierno del BCE a reunirse de emergencia.

Sobre la herramienta antifragmentación, Lagarde ha avanzado que permitirá elevar los tipos de interés "hasta donde sea necesario", complementando los esfuerzos para reducir la inflación hasta el objetivo del 2% desde el 8,1% de mayo, el nivel más alto desde la creación de la moneda única. Además, sugirió que contendrá suficientes salvaguardias "para preservar el impulso de los estados miembros hacia una política fiscal sólida", en alusión a una posible condicionalidad. Entre esas salvaguardas podría estar el cumplimiento de las recomendaciones económicas de la Comisión Europea. Queda por ver cómo será ese nuevo instrumento, si bien todo apunta a que incluirá la esterilización de compras de bonos para evitar que aumente la cantidad de liquidez. Miembros del Consejo de Gobierno como el belga Pierre Wunsch han pedido que sea ilimitado.

Lagarde ha dejado por otro lado claro que en la próxima reunión del Consejo de Gobierno de la institución se elevarán los tipos de interés por primera vez en 11 años y que esa subida será de 25 puntos básicos, pese a voces que urgen para julio un alza ya de 50 puntos básicos. Pero abrió la puerta a que el incremento de septiembre sea superior en caso de la inflación siga desbocada. "Si la perspectiva de inflación a mediano plazo persiste o se deteriora, será apropiado un incremento mayor en la reunión de septiembre", apuntó.

"Hay claramente condiciones en las que el gradualismo no sería adecuado", aseguró Lagarde. El BCE intenta mantener la cautela a la hora de actualizar su hoja de ruta de normalización monetaria, en función de la evolución de los datos, pero no descarta acelerar el proceso. "Si, por ejemplo, viéramos una mayor inflación que amenazara con desanclar las expectativas de inflación o signos de una pérdida más permanente del potencial económico que limite la disponibilidad de recursos, tendríamos que retirar la acomodación más rápidamente", apuntó ayer la presidenta del BCE.

Los anuncios de Lagarde no han logrado transmitir calma en el mercado de deuda, donde la rentabilidad del bono español y el italiano subió, si bien la prima de riesgo española se mantiene por debajo de los 110 puntos básicos, tras haber llegado a rozar los 140 puntos básicos.

Normas
Entra en El País para participar