Distribución

El Corte Inglés avanza hacia un capital estable y español con la salida a Bolsa de fondo

La compañía vive en pocos meses su mayor movimiento acccionarial

Marta Álvarez, presidenta de El Corte Inglés.
Marta Álvarez, presidenta de El Corte Inglés.

El Corte Inglés ha experimentado en los últimos meses el mayor número de movimientos accionariales que se le recuerdan. Entre octubre y junio se ha aliado con Mutua Madrileña para que la compañía aseguradora tome el 8% del capital; amortizó un 6% de autocartera para elevar la participación de los accionistas ya presentes en el mismo; y este martes anunció la recompra de la mitad de las acciones de Primefin, el inversor catarí que pasa a ostentar apenas un 5,53% del grupo y que enfila su salida definitiva.

El Corte Inglés, que tiene en marcha una profunda revisión de su negocio, también transforma su estructura de capital con la salida a Bolsa de fondo. Un compromiso adquirido, aunque no obligado, con Mutua Madrileña con un horizonte a cinco años. El fichaje de Santiago Bau, un experto en este tipo de operaciones, como uno de los directores generales del grupo, no suena casual.

Estos cambios en el accionariado van en la línea de lo que busca el grupo: socios institucionales, y no oportunistas, con vocación de permanencia a largo plazo y que apuesten por el crecimiento del grupo. Y de paso, que abran oportunidades recíprocas de negocio. El caso de Mutua es paradigmático, con el añadido del componente de gran empresa nacional que ve futuro en El Corte Inglés.

Algo que no siempre ha estado tan claro con Primefin, la sociedad bajo la que el jeque Al Thani controlaba hasta ahora el 11,07% del grupo.

Deuda adquirida

Este entró en 2015 con una inyección de 1.000 millones en forma de crédito participativo que, a los tres años, se convirtió en acciones. Una bombona de oxígeno financiero en un momento en el que El Corte Inglés intentaba recuperar la senda del crecimiento, tras sufrir de manera directa los efectos de la crisis financiera: entre 2007 y 2013 perdió el 20% de sus ventas y el 70% de sus beneficios.

El préstamo se convirtió en el 10% del capital del grupo en 2018, y entonces Primefin tuvo que elegir: recibir los intereses de su préstamo en más acciones o en efectivo. Eligió lo segundo, muestra de una apuesta a medias por el futuro de El Corte Inglés. Además, ha decidido salir del consejo de administración de la compañía, donde podía permanecer pese a reducir a la mitad su participación.

Desde el propio grupo de distribución todavía se observaba la presencia de Primefin en el capital como el fruto de una deuda y no de un compromiso de futuro. La recompra de ese 5,53%, y la que llegará de la otra mitad que todavía ostenta el inversor catarí, manda al mercado otro mensaje sobre el pulmón financiero que la entrada de Mutua y la refinanciación de febrero han dado a El Corte Inglés: solo este año se ha quitado dos emisiones de bonos por más de 1.200 millones de euros y ha amortizado un préstamo ICO por 390 millones. Esfuerzos todos ellos dirigidos a aligerar el pasito y obtener el ansiado grado de inversión, que demostraría a ojos del mercado que El Corte Inglés, al menos a nivel financiero, está preparado para una salida a Bolsa.

El equilibrio de poder, eso sí, no varía. Este sigue centrado en Marta Álvarez: es presidenta de la Fundación Ramón Areces, primer accionista con el 40% del capital; e IASA, sociedad que comparte con su hermana Cristina, es el segundo, con un . Detrás, los accionistas históricos de las familias fundadoras: Ceslar, los herederos de Luis Areces, con un 9,6%; y Mancor, con los descendientes del fundador César Rodríguez, con un 8,04%. Después llega Mutua con un 8% y Primefin con ese 5,53%. La futura recompra de la otra mitad de su participación llevaría la autocartera por encima del 11%, un nivel más que suficiente para repetir operaciones como la de la Mutua.

Uría, Baker y Linklaters, los asesores legales de la recompra

Operación. La recompra por parte de El Corte Inglés del 5,53% de las acciones del grupo que estaban en manos de Primefin, por un importe de 387 millones de euros, contó con el asesoramiento legal de Uría Menéndez, por la parte de El Corte Inglés, y de Linklaters y Baker McKenzie por el lado de Primefin.

Asesores de confianza. El inversor catarí contó con el asesoramiento de estos mismos despachos de abogados en 2015, cuando hizo su entrada en el grupo con el préstamo participativo de 1.000 millones de euros, y que posteriormente se convirtieron en el 10% del capital del grupo de grandes almacenes.

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