La subida del SMI y la reforma laboral disparan el coste salarial en la hostelería

El gasto salarial en esta rama repunta un 67% anual entre enero y marzo

Los costes avanzan un 5,2% en España entre sueldos y cotizaciones

Coste laboral pulsa en la foto

El coste laboral mensual por trabajador en España alcanzó durante el primer trimestre del año los 2.729,01 euros, un aumento del 4,7% respecto al mismo periodo del año anterior. Este indicador, cuyo abono corresponde al empleador, incluye tanto las cotizaciones sociales y seguros privados como el salario que percibe el trabajador. Este último, en concreto, avanzó un 5,2% anual hasta situarse en los 2.006,61 euros, según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque prácticamente todas las ramas de actividad ven incrementar sus costes laborales, hay una en la que el gasto se dispara especialmente: la hostelería.

En esta actividad en concreto, el salario repuntó un 67,8% respecto al primer trimestre de 2021, hasta los 1.150,73 euros, mientras que el resto de costes aumentaron un 40,2%, hasta los 422,92 euros. Pese a las fuertes crecidas, los gastos asociados a esta rama siguen muy por debajo de la media española y se aproximan más al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), situado a día de hoy en los 1.000 euros mensuales.

Al analizar los datos actualizados por Estadística, fuentes del diálogo social achacan la subida de los costes en la hostelería principalmente a dos cuestiones relacionadas con las medidas legislativas aprobadas recientemente por el Gobierno. Por un lado, precisamente, está el aumento del SMI y su efecto arrastre en las escalas salariales más bajas. Por otro, la entrada en vigor de parte de la reforma laboral, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) a finales del año pasado.

El alza del salario mínimo del 3,63% en enero hasta los 1.000 euros mensuales en 14 pagas impulsó especialmente los salarios de este sector, donde esta renta está muy extendida. La decisión legal, por tanto, tira al alza de una buena parte de las retribuciones. Es más, también empuja al escalón inmediatamente superior al salario mínimo (también muy numeroso entre la hostelería), que también debe aumentar, para mantener la diferencia salarial entre categorías.

Por su parte, la reforma laboral también ha impactado en los salarios de este sector en el primer trimestre, ya que a pesar de que las nuevas condiciones contractuales no entraron en vigor hasta el 31 de marzo, hasta ese mes las decisiones empresariales sí se vieron influenciadas por la reforma.

Un ejemplo de ello fue el fuerte incremento, del entorno del 40%, de los costes no salariales en la hostelería (entre los que están la indemnización de finalización del contrato, de 12 días por año trabajado). Así, muchos contratos se terminaron para transformarse en otros a la espera de la entrada en vigor final de la normativa, con el pago de las correspondientes indemnizaciones.

Finalmente, la menor rotación de los contratos de más corta duración –por la penalización incluida en la reforma– ha podido provocar cierto efecto composición, al quedarse vivos los de mayor duración y, por tanto, mayores salarios.

Según explica el INE, el incremento que experimentan tanto la hostelería como el resto de actividades se debe también al mayor número de horas efectivamente trabajadas, consecuencia de la caída que experimentó durante el primer trimestre el tiempo laboral no productivo. En concreto, se redujeron las horas no trabajadas por razones técnicas, económicas, organizativas y de producción o fuerza mayor, en las que se incluyen a los trabajadores afectados por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE).

Tras la hostelería, el coste salarial por empleado creció con mayor fuerza en las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento (con un avance del 13% anual); en las actividades inmobiliarias (12%); y en las actividades financieras y de seguros (11,5%). Por el contrario, en la información y las comunicaciones; en las actividades de suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado; y en las industrias extractivas, el coste labora cayó. En el último de los casos, el hundimiento fue del 30%.

El INE también cuantifica en el primer trimestre el número de vacantes. En total, ascendió entre enero y marzo a las 133.988, de las que casi el 90% se registraron en el sector servicios. Cataluña, Madrid y Andalucía acapararon más de la mitad de todas las plazas sin cubrir.

A este respecto, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, explicó ayer que la hostelería es uno de los pocos sectores que aún no ha recuperado los niveles de ocupados que tenía antes de la pandemia. De hecho aún le faltaría crecer alrededor de un 1%, algo más de 20.000 trabajadores, para volver a ese nivel. Es más, interpretó que la falta de profesionales de la que se quejan los empresarios de este sector obedece a que la pandemia duró tantos meses que muchos trabajadores se fueron a otras actividades y ya no han vuelto.

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