Australia tiene un problema del primer mundo con las renovables

Dedicar solo un 2% de su terreno a la energía verde podría generar más de 20 veces las necesidades del país y convertirlo en un importante exportador

Anthony Albanese, primer ministro de Australia.
Anthony Albanese, primer ministro de Australia. reuters

La crisis energética podría acabar siendo mal que por bien no venga para el nuevo Gobierno laborista de Australia. La subida de la luz, que se suma a la ya preocupante inflación, no era algo que el primer ministro Anthony Albanese quisiera heredar en sus primeras semanas de trabajo. Pero es una oportunidad.

 

El país debería ser un ejemplo en renovables, ya que cuenta con una gran cantidad de sol y viento en una enorme masa de tierra muy despoblada. Dedicar solo un 2% del terreno a la energía verde podría generar más de 20 veces las necesidades del país y convertirlo en un importante exportador, según la Universidad Nacional de Australia.

Años de mala política por parte de anteriores Gobiernos ignoraron estas posibilidades, dejando al país dependiente de un envejecido parque de centrales de carbón para dos tercios de su energía. Estas centrales dejan de funcionar de forma rutinaria: hasta un tercio de la capacidad ha estado fuera de servicio por mantenimiento planificado o por averías en las últimas semanas. Y el segundo año consecutivo de La Niña inundó algunas minas de carbón. Eso hizo que la carga de trabajo fuera mayor para el gas, pero los productores sobrestimaron sus reservas y han aportado un 50% menos al mercado este último año que en 2017, mientras han exportado más. Eso hace temer una escasez de suministro, especialmente en el sur.

Una política de mitigación y adaptación podría haber evitado o mejorado esta situación, incluso con los efectos de la guerra de Ucrania. La promesa de Albanese de que las renovables aporten el 80% de la luz en 2030 es un buen comienzo. Pero hay que combinarlo con la eficiencia: las muertes atribuibles a los hogares fríos duplican la tasa de Suecia. Según el Consejo del Clima, se podrían reducir los costes de funcionamiento y las emisiones residenciales en un 12%.

Es clave fijar objetivos claros para el cierre de las centrales de combustibles fósiles, así como apoyar a las comunidades mineras. La Comisión del Carbón de Alemania sería un buen modelo. Si los políticos elaboran un paquete completo, los inversores canalizarán más capital hacia las renovables.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías