La hípica, un negocio cada vez más boyante

La industria del caballo tiene un impacto económico de 7.400 millones en España

Madrid se ha convertido en referente de este deporte gracias a competiciones como la reciente Copa de Naciones

El jinete holandés Bart Bles salta durante la Longines EEF Series Copa de Naciones, en Madrid.
El jinete holandés Bart Bles salta durante la Longines EEF Series Copa de Naciones, en Madrid.

La hípica es más que un deporte ecuestre. La industria del caballo en España supone un impacto total de 7.392 millones de euros anuales, lo que representa un 0,59% del PIB, según el II Estudio del impacto del sector ecuestre en España, elaborado por Deloitte & Green Oak. Desde que se hizo el primer informe, en 2013, la industria ha crecido casi un 40% a nivel nacional, con Andalucía y Madrid como principales focos de competición. Esta última se convirtió el pasado fin de semana en la capital hípica mundial con la celebración de la Copa de Naciones en el Club de Campo. El presidente de Oxer, la empresa organizadora, Álvaro Arrieta, considera que acoger estas grandes competiciones “alimenta y retroalimenta la base para que más personas monten a caballo y para que los clubs hípicos tengan vitalidad y vayan creciendo”.

De los más de 70.000 federados que hay en España, más de 15.000 lo están en Madrid, lo que la convierte en la federación con más deportistas en sus registros. Además, cada año se produce un ligero incremento respecto al anterior, incluso en 2020, cuando comenzó la pandemia, según explica el secretario general de la Real Federación Hípica Española (RFHE), Venancio García. “El hecho de ser un deporte individual y practicado al aire libre ha favorecido mucho que se haya podido mantener su práctica de forma más razonable que en otros deportes. Además, la necesidad de tener que atender diariamente a los caballos y la insistencia de las federaciones deportivas para que las Administraciones permitieran movilidad a este fin ha supuesto una regulación más benévola para proteger la salud de los caballos”, asegura.

El estudio revela que actualmente hay 722.158 caballos censados en España, gracias a los cuales se mantienen 149.863 puestos de trabajo. En ese sentido, también muestra un crecimiento significativo del censo de caballos de razas puras, que ha pasado de 219.997 a 369.191 en la última década, algo fundamental para Arrieta: “Es importante crecer en la cría porque la única forma de que nuestros jinetes compitan a primer nivel es comprar caballos de primer nivel, y ahí estamos en desventaja frente al resto de países donde la cría sí es una industria. Pero tenemos muy buenos centros hípicos, muy buena competición y jinetes con mucho talento”.

Así lo demuestra la reciente victoria de España en la Copa de Naciones, en la que participaron el olímpico Eduardo Álvarez, Santiago Núñez, Manuel Fernández, Mariano Martínez o Carmen García-Torres, lo que ha permitido al equipo clasificarse para las semifinales que tendrán lugar en Deauville (Francia). Estos buenos resultados coinciden también con el creciente interés de las marcas por la hípica, que han convertido los contratos de patrocinio deportivo en algo habitual en las competiciones ecuestres. Longines, Suzuki, Marqués de Vargas o Mahou han sido algunas de las marcas más visibles en las competiciones madrileñas.

Atractivo para marcas y turistas

Para Arrieta, tanto el perfil del deportista como el del aficionado son interesantes para las firmas. “Pueden asociar su imagen a un deporte que es elegancia, equilibrio, precisión y totalmente paritario. Hombres y mujeres participan por igual, caballos y yeguas saltan unos contra otros y, por lo tanto, es el deporte olímpico más paritario que existe a día de hoy, y eso también es una fortaleza, que no hay barreras”, defiende. De hecho, García afirma que el 70% de las licencias son de mujeres en la RFHE. “Es un referente de integración social y de género en España”, comenta.

Aun así, acceder a la alta competición en este deporte no es apto para todos los bolsillos. El informe señala que el coste medio mensual por caballo se sitúa en torno a los 900 o 1.000 euros para los perfiles profesionales. “Como deporte de ocio y entretenimiento, es mucho más accesible de lo que la gente cree, porque hay un montón de escuelas y picaderos donde puedes empezar a montar a caballo bien. Lo que es caro, evidentemente, es la alta competición, porque los caballos de alta competición son carísimos, han aumentado mucho su precio”, advierte Arrieta. Un pura raza español de los que participan en certámenes, por ejemplo, alcanza unos 5.000 euros.

Lejos de causar rechazo entre el público, esta exclusividad asociada al deporte ecuestre funciona como palanca para atraer al turismo de lujo, resalta el presidente de Oxer. “Con todas las competiciones que se celebran en España, viene turismo de calidad y eso genera muchísimo valor en las ciudades que albergan la competición. Madrid lo ha visto clarísimo y por eso este año acoge la Longines Global Champions Tour en mayo, la Copa de Naciones en junio y la Ifema Madrid Horse Weekend en noviembre”, detalla.

La capital no es la única, según recuerda el informe. España acoge la mayoría de los grandes circuitos europeos de invierno de alta competición, como el Sunshine Tour en Vejer de la Frontera o el CES de Valencia, así como otros concursos de verano, como el circuito internacional de Gijón o la FEI Jumping Nations Cup de Barcelona. Por eso, Arrieta insiste en que este deporte “ya no es discutible como motor económico”.

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