Cofides aspira a analizar 59 rescates a pequeñas y medianas empresas en 23 días

Prevé aprobar al menos 15 ayudas por 100 millones en esta semana. Ve casi imposible resolver todos los expedientes por falta de tiempo

Rodrigo Madrazo, director general de Cofides.
Rodrigo Madrazo, director general de Cofides.

La prohibición de Bruselas de ampliar de nuevo el plazo para los rescates a empresas, dentro de la flexibilización del marco de ayudas de estado, ha sometido a una presión sin precedentes tanto a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) como a la Compañía para la Financiación al Desarrollo (Cofides).

La SEPI gestiona el Fondo de Solvencia para Empresas Estratégicas, dotado con 10.000 millones (de los que solo se han repartido hasta ahora 23 ayudas por un importe de 2.502 millones de euros, un 50% de lo solicitado), mientras que Cofides gestiona el Fondo de Recapitalización para Empresas Afectadas por el Covid-19 (Fonrec), dotado con 1.000 millones, de los que se han repartido 40 ayudas por 366 millones de euros (un 27,2% de lo solicitado).

Industria e ingeniería concentran el 50% de los préstamos

De los 99 proyectos en estudio por parte de Cofides, el turismo, pese a ser el sector más impactado por la pandemia, no es el más representativo. El balance presentado por Cofides muestra que la actividad más beneficiada ha sido la que integran la industria y la ingeniería, con 48 rescates y 391 millones de euros, lo que supone un 50% de las ayudas y un 44% del importe solicitado.

En segundo lugar aparece la rúbrica otros servicios, con 22 proyectos y 185 millones de euros. El turismo no aparece hasta la tercera posición, en la que irrumpen hoteles y restauración, con 14 proyectos y 137 millones. Ya a mucha distancia surge la construcción, con ocho rescates y 80 millones.

En el transcurso del Investor´s Day de Cofides, celebrado ayer en el hotel Eurostars de Madrid, Rodrigo Madrazo, director general del organismo, recalcó el reto mayúsculo al que se enfrentan en las próximas tres semanas. “En esos 23 días estaremos volcados en el análisis de 59 operaciones por un importe de 523 millones de euros. Queremos aportar nuestro granito de arena a la recuperación económica”, recalcó durante el acto de inauguración. Solo en esta semana, Madrazo avanzó que está prevista la aprobación de otros 15 rescates por un importe de 100 millones de euros, con lo que la cantidad aportada ya superaría los 450 millones de euros.

Pese a ello, el director general de Cofides consideró que el objetivo marcado es casi imposible de cumplir. “Haciendo sumas, el escenario de máximos es lograr 99 operaciones por un importe de 899 millones de euros, casi un 90%del presupuesto asignado. Un escenario que solo se producirá si todas las recomendaciones fueran positivas y si diera tiempo a analizar las operaciones. Con toda seguridad, la cifra será más baja”. Madrazó basó sus previsiones en dos tendencias que se han hecho realidad en las últimas semanas. La primera es que de las 141 solicitudes de rescate pidiendo 1.344 millones de euros se han rechazado 42 por un importe de 455 millones, lo que supone un 30% de las solicitudes y un 34% de los fondos. La segunda es que Cofides optó por ponerse la venda antes de hacerse la herida y ya advirtió a las pymes que pedían auxilio financiero que revisarían todas las solicitudes, pero que no podía garantizar que se resolviera cualquiera de ellas llegada después del 19 de abril.

De las 99 solicitudes de financiación, Madrid, Cataluña y País Vasco concentran más de la mitad, tanto de las operaciones como de los fondos. La primera autonomía en la clasificación es Cataluña, con 24 rescates a pymes por 189 millones de euros, seguida por Madrid, con 17 ayudas por 150 millones. A poca distancia aparece País Vasco, con 15 rescates por 127 millones. En el otro lado de la clasificación figuran Aragón y Murcia, con tan solo un rescate por 3 millones de euros.

Javier Solana: “Hay riesgo de conflicto mundial si EE UU sigue rearmando a Ucrania”

Cofides aspira a analizar 59 rescates a pequeñas y medianas empresas en 23 días

Javier Solana, presidente de EsadeGeo, thinktank de Economía Global y Geopolítica, aprovechó la invitación de Cofides al Investor´s Day para pronunciar una conferencia sobre los orígenes, las consecuencias y los riesgos que puede generar la invasión de Rusia en Ucrania en la economía mundial.

Y la primera referencia que hizo el antiguo cargo socialista, que entre otras atribuciones fue secretario general de la OTAN entre 1995 y 1999 y secretario general del Consejo de la Unión Europea (UE) de 1999 a 2009, fue al Tratado de Budapest de 1994. “Tras la desintegración de la Unión Soviética, Rusia, Ucrania y Bielorrusia deciden que quieren ser países separados. Al dividirse, Ucrania, uno de esos tres países, se convierte en una potencia nuclear, ya que tenía una parte del armamento de la Unión Soviética en su territorio”. En su opinión, toda la negociación para encajar la antigua Unión Soviética con el resto del mundo saltó por los aires con los atentados del 11 de septiembre de 2001. “Ese día, la política exterior de EE UU cambia radicalmente. EE UU se centrará a partir de ese momento en la captura de Bin Laden y Putin la aprovechó para acercarse a China”, aseguró.

Solana recalcó que el plan de Putin para una invasión rápida de Ucrania ha fracasado. “Querián haber conquistado Kiev con rapidez y poner un presidente títere. Eso ya no va a pasar. Ucrania nunca va a ser parte de Rusia”, aseguró. En cualquier caso precisó que la invasión ya está teniendo consecuencias económicas graves. “La inflación ha repuntado y faltan alimentos que se producían en Ucrania. Rusia sigue empeñado en defender que está desnazificando Ucrania, lo cual es un gran disparate”.

No obstante, Solana destacó que esas amenazas pueden quedarse pequeñas si finalmente se sustncia uno de los mayores riesgos. “Si seguimos armando a los ucranianos con esa intensidad, en especial desde EE UU, existen un riesgo de conflicto mundial. Un día, Putin se va a levantar y solicitará a EE UU que rebaje la entrega de armas”. En su opinión, si finalmente eso ocurre, “estaremos en lo que siempre hemos querido evitar, que no hubiera confrontación directa entre la OTAN y Rusia”. Una posibilidad que existe, según Solana, y que puede llevar a “una situación de riesgo dramático”.

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