Un amigo español para entrar en el metaverso

Javier Oliván, próximo jefe de operaciones de Meta, fue artífice de la expansión internacional de Facebook y de la compra de WhatsApp

Javier Oliván, próximo jefe de operaciones de Meta.
Javier Oliván, próximo jefe de operaciones de Meta.

Muy poco conocido por el gran público, Javier Oliván López (Jaca, Huesca 1977) es el nuevo número dos de Meta Plat­forms, su jefe de operaciones, en sustitución de Sheryl Sandberg. Oliván será el segundo de a bordo de Mark Zuckerberg, a quien conoció en los albores de la red social, y a quien ha acompañado desde entonces.

 

Sandberg se va de forma sorprendente: dice que se centrará en la labor filantrópica y en su fundación. Abandonará la compañía en octubre, cuando tomará el relevo Oliván, pero mantendrá su puesto en el consejo de Meta. El papel del español, con todo, será distinto al que tenía Sandberg, que mantenía una relación intensa con los inversores y con los políticos. Según Zuckerberg, Oliván “tendrá un rol más tradicional de director gerente”.

Un perfil más bajo: Sandberg tiene un millón de seguidores en Instagram; Oliván, dos decenas en una cuenta privada. Coherente con su brillante, pero discreta trayectoria. Nació en Jaca, el pueblo del Pirineo aragonés, aunque su familia es de una localidad vecina, Sabiñáñigo, de 9.000 habitantes. Ya no tiene casi tiempo para visitar a sus padres, Florián y María Pilar. Esta contaba hace unos años en La Vanguardia que de pequeño su hijo era inteligente, pero muy normal. Que tocaba el piano y la guitarra, y hacía todo tipo de deportes, como esquí o trial. Eso sí, era muy espabilado para los idiomas, y traducía a la familia (tiene una hermana, Ana) en sus viajes de camping por Europa. Habla español, inglés, alemán, francés y japonés.

A los 18 fue a Pamplona, a la Universidad de Navarra, a estudiar Ingeniería Automática y Electrónica Industrial. Siempre había querido ser ingeniero: hacía aeromodelismo. Si en la primaria y la secundaria no era un alumno especialmente brillante, en la carrera empezó a sacar matrículas, motivado por el afán de saber. Se ganó un Premio Nacional Fin de Carrera. En su Erasmus en Múnich conoció a su mujer, alemana, con la que tiene dos hijos. En un río artificial de la ciudad se aficionó al surf, deporte que ahora practica con Zuckerberg; también es un apasionado del café.

Empezó trabajando en Siemens Mobile (telefonía), en Múnich, donde patentó un algoritmo de tratamiento digital de imágenes. Luego estuvo un año en la consultora tecnológica japonesa NTT Data, en Tokio. En paralelo, estudiaba en el Centro de Cooperación Industrial España-Japón. Volvió a Siemens, como director de producto, entre otros cargos, y estuvo en total cinco años en la multinacional germana.

Valora mucho la importancia del esfuerzo para llegar lejos, pero también de la suerte. Por ejemplo, destaca el papel crucial en su carrera de la beca que le dio en 2005 la Fundación Rafael del Pino para hacer un MBA en la Universidad Stanford (California). Durante sus dos años allí conoció a Zuckerberg, que acababa de crear Face­book, por entonces poco conocida. Oliván intentó imitar el modelo para España con un par de colegas, pero Nosuni, así se llamó su invento, no triunfó. Entre tanto, fue consultor de desarrollo de negocio de Fon Wireless, fundada por Martin Varsavsky (a quien Oliván sigue en Linkedin) durante tres meses.

Fichaje

Acabó fichando por Facebook en 2007, cuando ya tenía 30 millones de usuarios en varios países. Su primera tarea fue participar en la traducción de la plataforma al español (algo que él mismo aconsejó a Zuckerberg), y dirigir parte de su expansión por el mundo: su cargo era precisamente el de jefe de desarrollo internacional. No ha dejado de estar cerca del fundador desde entonces. Fue clave para que Zuckerberg visitara la Universidad de Navarra en 2009. El Gobierno de Pedro Sánchez lo considera su interlocutor con la plataforma.

En 2011 ascendió a vicepresidente de crecimiento, puesto en el que estuvo siete años, y en el que dirigió las colaboraciones con operadores móviles. Fue clave en la compra de WhatsApp por Facebook en 2014, al insistir a los directivos sobre su extendido uso entre los españoles, sin ir más lejos. Participó en el desarrollo de internet.org, una iniciativa del grupo para llevar la red de redes a países en desarrollo, algo que no ha estado exento de críticas: se acusa al gigante de usarlo para ganar aún más usuarios.

Oliván compaginó todo ese trabajo con un puesto en el consejo de MercadoLibre.com, un portal de comercio electrónico latinoamericano de origen argentino. Es consejero de Vy Global Growth, una empresa cheque en blanco creada en 2020, que invirtió en la firma de imágenes geoespaciales Satellogic antes del acuerdo SPAC que completó en enero.

Hace cuatro años fue nombrado vicepresidente de productos centrales de Facebook, es decir, aquellos que atraviesan las distintas redes sociales del grupo. En enero pasado, además, entró en la dirección ejecutiva de Meta Platforms (la nueva marca global) como jefe de crecimiento.

No tiene el perfil financiero ni la experiencia en Washington DC de Sandberg (que había estado ya en Google), y él mismo ha reconocido que no asumirá sus mismas funciones. Sandberg, como Zuckerberg, ha desarrollado la empresa sobre la base de crecer primero y resolver los problemas después, y de hecho se marcha dejando muchos frentes abiertos, en concreto políticos, pero también económicos, debido al crecimiento publicitario de Amazon y TikTok. Mientras, Zuckerberg parece más centrado en el metaverso, cuya rentabilidad es incierta. La integración de medios de pago es otro de los retos del grupo, que ha perdido casi la mitad del billón de dólares que llegó a valer en Bolsa. Oliván tiene trabajo por delante para que Meta siga reinando en el mundo.

Empresa y tecnología

En 2014 fue nombrado Henry Crown Fellow por la fundación Aspen Institute.

Desde 2020 es consejero de Endeavor, organización de apoyo a emprendedores.

Sigue en Linkedin a Jon Fortt, presentador de CNBC especializado en tecnología.