Tres claves para forjar una cartera sólida con miras al largo plazo

Los fondos de megatendencias y empresas de calidad tienen gran consistencia

Tres claves para forjar una cartera sólida con miras al largo plazo

"Nos fácil. Nunca lo ha sido”. Luca Paolini sabe de lo que habla. El estratega jefe de Pictet Asset Management, de visita en Madrid esta semana, lleva más de 20 años asesorando a clientes de altos patrimonios sobre cómo gestionar sus inversiones. Este arranque de año es especialmente desafiante pero... “¿cuándo no lo es?”, se pregunta con cierta ironía. “Así son los mercados”. Es cierto, aunque en esta ocasión, la situación es especialmente enrevesada: la inflación desbocada, los bonos depreciándose con fuerza, la guerra en Ucrania, las tecnológicas cayendo a plomo, la amenaza de una recesión en el horizonte... Ante este escenario, ¿dónde invertir para no perder poder adquisitivo? ¿Cómo construir una cartera resistente con perspectiva de largo plazo?

No hay fórmulas mágicas en un contexto así, aunque sí ciertas pautas que pueden ayudar a los pequeños inversores. Las gestoras de fondos de inversión están poniendo en práctica varias ideas. Por un lado, el buscar siempre fondos o compañías que tengan un perfil de máxima calidad (balance financiero saneado, flujos de caja positivos, barreras de entrada en el sector...).

Otra opción es apostar por las llamadas megatendencias. Son movimientos económicos, sociológicos y demográficos de calado, como el envejecimiento global de la población, el auge de una nueva clase media emergente o la preocupación por la salud y los cuidados personales, que van a acabar generando buenos rendimientos con independencia de las turbulencias más o menos transitorias de los mercados financieros.

Una tercera opción, compatible con las otras, es buscar inversiones en activos alternativos a las acciones o los bonos. Se trata de fondos de infraestructuras, fondos de capital riesgo que invierten en compañías no cotizadas, fondos de deuda privada... Este tipo de activos permite descorrelacionar la cartera de los vaivenes de la Bolsa. La pega es que son inversiones más ilíquidas (el dinero no se recupera hasta que no pasan 8 ó 10 años) y que los importes mínimos de inversión son altos. Aunque existe una vía más asequible a través de los fondos de inversión de infraestructuras cotizadas.

1. Empresas de calidad

En momentos de volatilidad e incertidumbre, qué mejor que tener parte de la cartera destinada a líderes sectoriales. Compañías que han logrado generar una marca, unos intangibles, que no están al alcance de la competencia. Ese tipo de firmas, cuando llegan subidas de costes debido a la inflación, tienen mucho más fácil pasar esos incrementos al cliente final.

Hay algunos fondos de inversión muy especializados en este tipo de compañías de calidad. Es el caso del Seilern World Growth, con un rendimiento medio anual del 16% en los últimos 10 años, y que tiene en cartera compañías como Microsoft, Nike, Mastercard o Adobe.

También busca estas compañías de la máxima excelencia el GAM Luxury, pero aplicando el filtro de la industria del lujo, que tiende a ser mucho más resistente que otras cuando llegan momentos de dificultades macroeconómicas. Este fondo tiene en cartera a gigantes como LVMH (el conglomerado galo propietario de Louis Vuitton, Moët Chandon, Bvlgari, Tiffany, Loewe...), los hoteles Hilton, o el fabricante de deportivos Ferrari. Su retorno medio anual en la última década ha sido del 9%.

Paolini, de Pictet AM, prefiere apostar dentro de este tipo de compañías más defensivas, por aquellas vinculadas al sector de la salud. El fondo de la firma Pictet Health tiene participaciones en compañías como United Health o Humana (aseguradoras de salud de EE UU), la firma de biotecnología Thermo Fisher Scientific y la británica Reckitt (que fabrica los caramelos Strepsils, los preservativos Durex o el analgésico Nurofen). Este fondo ha conseguido una rentabilidad media anual del 10% en los últimos diez años.

Otro factor que suele apreciarse en las compañías de calidad es el pago de buenos dividendos. Un seguro de vida en momentos convulsos. El fondo Baelo está especializado en seleccionar compañías que tienen un historial impecable de pago a sus accionistas. Este año ha aguantado muy bien las caídas (-2,8% hasta el miércoles pasado), y en sus cuatro años de vida está logrando retornos medios de cerca del 6% con una baja volatilidad.

2. Megatendencias

Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4 Banco, es un firme defensor de la inversión en megatendencias, “como una de las mejores fórmulas para afrontar el entorno complejo que vivimos”, explica. También incluyendo en el análisis de compañías factores extrafinancieros, como la protección del medioambiente, las cuestiones sociales y de gobernanza.

David Cabeza, gestor de fondos de Renta 4, recuerda que “históricamente, el inversor español invierte en compañías nacionales o europeas, pero en las megatendencias se seleccionan a los líderes mundiales de estas grandes fuerzas que transforman la sociedad”.

En estos grandes movimientos, se incluyen cuestiones demográficas, de consumo, la ciberseguridad... o la salud, que entronca con esa preocupación por invertir en compañías de calidad.

Renta 4 tiene fondos de megatendencias de salud y en tecnología. Ibercaja, por su parte, tiene un fondo que trata de combinar las megatendencias más poderosas, el Ibercaja Megatrends, invirtiendo en compañías como Microsoft, Merck (de logística) o Nvidia (de tarjetas gráficas). Banca March, por su parte, juega esta carta con su fondo Next Generation, que se dedica a elegir los mejores fondos de megatendencias del mundo.

La gestora Pictet AM cuenta con algunos de los fondos de megatendencias más populares. Es el caso del Pictet Water (11% de retorno medio anual en 10 años), que invierte en compañías que participan en el suministro de agua potable; el Pictet Robotics (13% anual en 5 años), centrado en la robótica y la inteligencia artificial; o el fondo Pictet Smart City, que busca aprovechar la tendencia global a la concentración en ciudades más pobladas (+7,5% en los últimos 10 años).

Además de los fondos de fondos y los fondos temáticos, otra forma de construir una cartera resiliente es incoporar ETF (fondos cotizados, que se pueden comprar y vender en cualquier momento, como una acción). Global X es una de las compañías que más ha desarrollado los ETF temáticos. Esta firma estadounidense cuenta con fondos cotizados especializados en la agrotecnología y la innovación en la comida (Krop ETF); en la telemedicina y la salud digital (eDoc ETF); en la computación en la nube; en los coches eléctricos; en el litio y las baterías eléctricas...

3. Activos alternativos

Las casas de banca privada llevan cinco años insistiendo a sus clientes en la importancia de destinar una parte de la cartera a activos ilíquidos. Se trata de inversiones que no están ni en bonos ni en acciones. Son participaciones en plantas fotovoltaicas, compañías de nueva creación (start up), empresas no cotizadas... a través de fondos de capital riesgo especializados en cada uno de estos segmentos. Los expertos recomiendan tener entre un 5% y un 15% del patrimonio financiero en este tipo de estrategias. Sabiendo siempre que es un dinero del que no se podrá disponer durante cerca de 10 años. “Se sacrifica liquidez a cambio de rentabilidad”, explica Diego Fernández-Elices, director de inveriones de A&G Banca Privada.

Hasta hace poco, los mínimos para invertir en este tipo de proyectos eran de más de 100.000 euros, pero van surgiendo proyectos que establecen topes más bajos. Una de las últimas entidades en sumarse a la oferta de este tipo de productos ha sido Mutuactivos (la gestora de Mutua Madirleña), que ha cerrado una alianza con MCH IS para lanzar el MCH Global Alternative Strategies FCR, que invierte en una cartera muy diversificada de fondos de capital riesgo.

Normas
Entra en El País para participar