EY planea segregar y sacar a Bolsa su división de consultoría

La firma quiere separar su negocio de auditoría y aliviar el escrutinio

Imagen de la consultora EY.
Imagen de la consultora EY.

La multinacional de servicios profesionales Ernst & Young (EY), una de las más importantes firmas del sector en el mundo, está estudiando segregar y lanzar una oferta pública de venta (OPV) de su negocio de consultoría global como parte de la transformación más radical de una firma de contabilidad Big Four en las últimas dos décadas, según ha publicado este viernes el diario Financial Times.

La firma de 312.000 empleados, que junto con Deloitte, KPMG y PwC domina la industria de la contabilidad, está considerando una ruptura histórica de su negocio como una solución a los conflictos de interés que han perseguido la profesión y atraído el escrutinio regulatorio.

Más temprano, esta semana, EY había confirmado su intención de concretar una escisión de su negocio, separando por un lado sus operaciones de auditoría y, por el otro, las de asesoría. De culminar este anuncio, sin duda supondrá una de las operaciones más importantes del año. Y lo será no solo para la propia empresa, sino que puede convertirse en un punto de inflexión para todo el sector de la auditoría y la consultoría, que deberá afrontar una nueva reorganización, según apuntan algunos expertos consultados.

 De acuerdo con Reuters, el CEO del grupo, Carmine Di Sibio, envió una comunicación a los empleados en la que asegura que aún no hay una decisión tomada y que la firma está evaluando distintas opciones estratégicas.

En caso de concretarse, el movimiento sería la mayor sacudida en la industria de la contabilidad desde el colapso de Arthur Andersen hace 20 años, y un cambio de gran calado en el modelo de funcionamiento tradicional de las Big Four o Cuatro Grandes: Deloitte, EY, PwC y KPMG.

 Sin embargo, con una OPV en el horizonte, se generaría además la posibilidad de una gran ganancia inesperada para los socios existentes de EY que poseen y dirigen la empresa, lo que recuerda las OPI de Goldman Sachs en 1999 y de Accenture en 2001.

¿Quién se queda con la marca?

“Es cierto que las presiones de los reguladores no han dejado de incrementarse, sobre todo en Reino Unido, en los últimos años, pero en España esa separación entre los distintos negocios es ya desde hace tiempo una realidad”, comentan fuentes del sector. Dentro de las Cuatro Grandes es frecuente que las distintas áreas de negocio estén constituidas en sociedades jurídicamente independientes, pero con la misma marca.

Precisamente tomar la decisión de quién se queda con la marca será, a buen seguro, una de las consecuencias que conlleve la escisión total del área de auditoría de la consultoría, si EY opta finalmente por esa opción. “Y las empresas resultantes de esa reorganización pueden ser objeto de un nuevo baile de fusiones en el sector”, interpreta otra de las fuentes consultadas. Otros expertos no han mostrado sorpresa por el anuncio ratificado por EY, ya que recuerdan que desde Reino Unido se insistía en 2024 como fecha límite para acometer esa escisión que ahora está en estudio.

“Teniendo en cuenta los pasos que habrán de dar a nivel interno, el proceso de estudio que ahora inicia EY no concluirá del todo antes de esa fecha”, aseguran algunos analistas. Los reguladores estadounidenses quieren evitar que el lucrativo trabajo de consultoría condicione a los auditores y su capacidad para proteger las necesidades de los inversores. Sin embargo, el sector, con las murallas pertinentes, siempre defendió que la integración mejora la calidad del contol de las cuentas.

Deloitte, EY, PwC y KPMG afrontan la presión de reguladores y accionistas después de repetidos fracasos de auditoría; en el caso de EY, sus filiales se enfrentan a demandas por las auditorías de Wirecard en Alemania y NMC Health en el Reino Unido.

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