El dilema de ahorrar o invertir con las subidas de los tipos de interés

La vertical subida de tipos de interés que se avecina en Europa, y que los mercados secundarios ya han empezado a ejecutar, cambia radicalmente los paradigmas del ahorro y de la inversión, dos conceptos que para mucos particulares son la misma cosa con distintas dosis de riesgo. Con la anestesiante política monetaria de tipos cero y liquidez a mansalva practicada en los últimos años por los bancos centrales, el ahorro tradicional, muy extendido en España, ha ido reduciendo su terreno en busca de rentabilidades nominales que la pasividad de los bancos ya no proporcionaba. Lógicamente los retornos estaban en la inversión, aunque tal herramienta exigía niveles variables de riesgo.

El fin de la política monetaria expansiva que ya han iniciado algunos bancos centrales y que Europa ha anticipado verbalmente para empezar a ejecutarla en junio y julio (fin de compras de deuda primero, y subida de tipos de interés después) cambia el escenario tanto para quienes disponen de liquidez como para quienes soportan deudas, sean empresas o particulares. La remuneración para los depósitos tradicionales ha repuntado, pero de manera tan limitada que conviene recordar que nunca proporcionará ni siquiera la pérdida que genera la inflación, y que la liquidez seguirá comportando pérdida de valor. No obstante, como el escenario de la inversión tampoco está despejado, mantener posiciones de liquidez puede ser una alternativa rentable si se destina ulteriormente a inversión cuando el ciclo dé la vuelta. De hecho, la más reciente encuesta entre gestores de fondos revela las generosas posiciones de liquidez que tienen precisamente para descargar el golpe sobre los activos de renta variable (o la deuda que no deja de ser variable en el mercado secundario) cuando regrese la normalidad.

La nueva realidad de los tipos supone un encarecimiento de la financiación y una pérdida de valor presente de los descuentos de flujos de las empresas o de los propios dividendos, factores ambos que devalúan la propiedad de las cotizadas. Ello explica las pérdidas en los índices y empresas endeudadas y tecnológicas, y en menor medida de las que se dedican a negocios cíclicos, como la banca, las industriales o las alimentarias.

Y son precisamente estas empresas con actividades cíclicas las que recogerán los primeros impulsos de la recuperación cuando surja; una cuestión que dependerá del final del conflicto de Ucrania, para el que desgraciadamente no hay calendario, y del verdadero control de la inflación a lo largo de los próximos trimestres, una vez que las subidas de tipos surtan efecto sin dañar excesivamente el crecimiento.