Radha Arora: “Si vienen los clientes locales, vendrán los internacionales”

Lleva 11 años al frente de Rosewood, el grupo que acaba de reinaugurar el emblemático hotel Villa Magna de Madrid

Radha Arora, presidente de Rosewood Hotels & Resorts.
Radha Arora, presidente de Rosewood Hotels & Resorts.

Su padre era diplomático, así que recorrer el mundo ha formado parte de su vida desde que nació. Se formó en Les Roches y trabajó para marcas como The Savoy, Intercontinental o Four Seasons antes de llegar a Rosewood. Radha Arora (Nueva Delhi, 1959) suma más de 11 años como presidente de la cadena hotelera, que acaba de reabrir el emblemático hotel Villa Magna de Madrid después de una renovación. Su obsesión, asegura, es involucrar a los turistas con las comunidades locales.

¿Cómo han vivido la pandemia en Rosewood?

Durante los primeros meses tuvimos que cerrar muchas de las propiedades, como todo el mundo, pero poco a poco hemos podido ir reabriendo. Empezaron muy bien localizaciones como Santa Bárbara (California, EE UU), donde hubo un repunte inmediato, sobre todo de público local, que en otras circunstancias hubiera viajado fuera. Después, México, Caribe... Tuvimos cifras récord en nuestros resorts, incluso un 30% por encima de los niveles de 2019. Las familias demandaban mucho los resorts porque es una opción de vacaciones muy cómoda y segura. En Asia, gracias al mercado interno, también funcionamos mejor de lo previsto. En Europa nos costó un poco más remontar por los cambios de regulación, pero ahora ya hemos empezado a despegar.

El lujo es más resiliente a las crisis, ¿ha contribuido esto a una recuperación más rápida?

Todo ha cambiado, también la forma en la que la gente viaja. Pero, sobre todo, lo que vemos es que nuestros clientes tienen más dinero para gastar en viajes de ocio porque no han podido moverse en mucho tiempo. Ahora que están volviendo a poder, tienen más para gastar.

A pesar de la pandemia, han seguido abriendo nuevos destinos.

Sí, hemos dedicado nuestro tiempo y nuestros recursos a buscar nuevas oportunidades. Especialmente en Europa, aunque el año pasado anunciamos ocho nuevas propiedades en lugares como Japón, San Francisco (EE UU), China... Estos anuncios también han contribuido a que la gente tomara más consciencia de la marca Rosewood, hemos aparecido más en los medios de comunicación. En estos últimos meses hemos abierto más de tres propiedades, entre ellas, el emblemático Villa Magna, que continúa siendo el sitio al que a todo el mundo le gustaba ir, pero renovado.

Era una apertura que tenía muchas expectativas al tratarse de una propiedad icónica, ¿sintió más responsabilidad?

Esa es precisamente una de las fortalezas de Rosewood. Nuestras propiedades son sitios únicos. Nos encanta poder reimaginar lugares, incorporando, por ejemplo, productos de artesanía local para incluir parte de lo que está pasando fuera en el propio alojamiento. Por eso estuvimos encantados de asumir la responsabilidad de renovar el Villa Magna. Nos gusta hablar con los clientes locales, con las comunidades, y demostrarles que Rosewood no es la típica marca, sino que nos preocupamos mucho por el entorno en el que operamos. Nos gusta que la gente sepa en qué ciudad está cuando visita nuestros hoteles.

La planta baja de los hoteles ha cambiado mucho en los últimos años para abrirse al público local. ¿Cómo están trabajando eso?

Eso es algo que Rosewood hace muy bien. Por eso tenemos éxito, porque nos involucramos con las comunidades locales, nos aseguramos de que se incluyen en cada proyecto. Entender qué impacto tiene lo que hacemos en lo que quieren las comunidades locales es clave. Si los clientes locales vienen, vendrá también el público internacional. Así es el Villa Magna, un sitio al que los locales vienen a merendar, a ser vistos, a sentirse cómodos...

En los últimos meses ha habido una apuesta muy fuerte de las marcas de lujo por la ciudad de Madrid, ¿qué les atrajo a ustedes?

Personalmente, creo que Madrid es una de las ciudades más bonitas del mundo. Londres y París son grandes destinos y siempre lo serán, pero han tenido importantes retos recientemente. Siempre nos dio la sensación de que Madrid era una ciudad que estaba ansiando que las marcas vinieran y la convirtieran en un destino global. Cada vez que voy tengo una experiencia maravillosa por los restaurantes, la gente, el arte... Además, nosotros tenemos una importante presencia en México y hay una fuerte conexión entre este país y España. Para nosotros era un paso natural.

¿Cómo ha evolucionado lo que le exigen los consumidores al lujo?

Hubo un tiempo en el que la principal preocupación de las empresas era abrir nuevas localizaciones constantemente, poner banderas en todas partes. Ahora buscamos la sensación de estar presentes en la ciudad a la que viajamos. La gente quiere saber qué está pasando en los destinos locales, conectar con lo que ocurre. No buscan quedarse encerrados en una habitación de hotel que podría estar en cualquier parte del mundo, sino tener constancia de dónde están.

¿Cómo lo hacen?

A través de la oferta de comida y de la bebida, también de la decoración. Ponemos mucho esfuerzo en pensar cómo creamos los destinos porque, al tiempo que cobra importancia la comunidad, también la tiene el propio hotel. El alojamiento es un destino en sí mismo. No vienes a Madrid solo para conocer la ciudad, sino para quedarte en el Villa Magna, siempre que tenga una fuerte conexión con el exterior.

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