Bruselas propone igualar la deducción fiscal por aportación de capital a la de la deuda

El plan de la UE frenaría la competencia a la baja entre países

Contribuiría a reducir el endeudamiento de las empresas comunitarias

El comisario de Economía, Paolo Gentiloni.
El comisario de Economía, Paolo Gentiloni. GETTY

La Comisión Europea propuso ayer a los Estados miembros igualar el tratamiento fiscal que reciben las inversiones empresariales mediante aportaciones de capital y mediante emisión de deuda. El objetivo es que las compañías que financien sus inversiones con nuevas acciones puedan beneficiarse de las mismas deducciones que las empresas que optan por la deuda, ya que esta vía permite actualmente desgravarse por el pago de los intereses. Con este plan, bautizado como DEBRA, Bruselas quiere contribuir a reducir la competencia fiscal y el endeudamiento de las empresas comunitarias.

La deducción, según una propuesta que debe ser validada por los 27 socios, se calculará en base a la diferencia entre el patrimonio neto al final del año fiscal y el patrimonio neto que había al cerrar el ejercicio anterior, multiplicado por una tasa de interés nocional.

La bonificación podrá aplicarse durante 10 años fiscales consecutivos siempre y cuando no exceda el 30% de los ingresos imponibles. Cuando se sobrepase este umbral, el contribuyente podrá trasladar esa deducción sin utilizar a los ejercicios siguientes por un máximo de cinco años.

El Ejecutivo comunitario plantea, en paralelo, reducir en un 15% la deducción que pueden aplicarse las organizaciones a los intereses de la deuda para poner al mismo nivel tributario ambos tipos de financiación.

El comisario de Economía, Paolo Gentiloni, dijo que a día de hoy únicamente Bélgica, Chipre, Italia, Malta, Polonia y Portugal cuentan con esquemas similares. La coordinación comunitaria, por ello, es importante para “evitar prácticas fiscales dañinas”, como la competencia fiscal entre países.

Tal y como explica Alberto García Valera, socio responsable de Tax Policy en EY abogados, España lleva tiempo preocupada por cómo favorecer el tratamiento fiscal de la financiación por recursos propios. El país “tuvo un exceso de endeudamiento privado en la anterior crisis y por eso se lleva tiempo estudiando cómo limitar la deducibilidad de los gastos por intereses y favorecer la de los recursos propios”. Además, cualquier normativa como la planteada “que favorezca la igualación de la fiscalidad y que haya mayor coordinación entre los estados miembros favorece que no tengamos competencia”, añade.

La propuesta, por ello, abre la puerta a un cambio de calado en la situación de los mercados de capitales de toda Europa. De un lado, eliminará los beneficios fiscales que obtienen las empresas por emitir deuda en Bolsas como las de Dublín o Luxemburgo, donde históricamente lanzan sus bonos las principales corporaciones españolas.

Otro de los cambios que puede traer a los mercados financieros es incentivar las salidas a Bolsa. En este momento un estreno en el parqué es la última de las alternativas por las que optan las empresas cuando quieren financiarse, ante la pujanza del capital riesgo. Los beneficios fiscales de las emisiones de deuda favorecían precisamente a los todopoderosos fondos de private equity, que habitualmente financian sus adquisiciones con deuda bancaria o cotizada.

Sobreendeudamiento

El plan también frenaría el sobreendeudamiento. Según detalla Bruselas, el sesgo actual de las normas fiscales puede incentivar a las empresas a endeudarse en lugar de aumentar el capital para financiar su crecimiento. Actualmente, insiste Bruselas, los costes asociados a la financiación con la emisión de acciones, como el pago de dividendos, no están bonificados. En consecuencia, el sector empresarial dispara sus niveles de endeudamiento, algo que aumenta la vulnerabilidad de las compañías, principalmente en situaciones de shocks económicos como el actual. El endeudamiento total de las sociedades no financieras de la UE, según los datos de Bruselas, ascendió a casi 14,9 billones de euros en 2020.

En este contexto, añade la Comisión, “vale la pena enfatizar que las empresas con una estructura de capital sólida pueden ser menos vulnerables a los choques y más propensas a realizar inversiones e innovar”. Por lo tanto, reducir la dependencia excesiva del financiamiento mediante deuda y apoyar un posible reequilibrio de la estructura de capital de las empresas “puede afectar positivamente a la competitividad y el crecimiento”. Se espera que el enfoque combinado de asignación de acciones y deducción de intereses limitada aumente las inversiones en un 0,26% del PIB y el PIB, por su parte, en un 0,018%.

Según explicó el comisario Gentiloni, “queremos dar un empujón a las empresas emergentes y las pymes innovadoras de toda la UE. Esta solución hará que el entorno empresarial de Europa sea más predecible y competitivo, estimulando el desarrollo de nuestra unión de mercados de capital”.

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