La banca da la espalda a los nuevos planes de pensiones paneuropeos

Ninguna entidad ha mostrado su interés por utilizar estos productos

Una persona pasa delante de una cartel que anuncia planes de pensiones.
Una persona pasa delante de una cartel que anuncia planes de pensiones.

Las entidades financieras europeas pueden comercializar desde hace un mes un nuevo tipo de producto para la jubilación: los planes de pensiones paneuropeos (PEPP, por sus siglas en inglés). Sin embargo, después de años de tramitación legislativa, la recepción por parte de la industria ha sido muy fría. En España, ninguna gestora de pensiones (mayoritariamente en manos de la banca) ha lanzado este producto. Y ni siquiera lo están estudiando.

Los PEPP son planes de pensiones pensados para aquellos trabajadores que cambian de país. La idea es crear un mercado único europeo para este producto, de modo que el empleado que se cambia a una empresa de otro país de la Unión Europea (también se incluye Noruega, Islandia y Lietchestein), pueda llevarse sus derechos consolidados en el plan paneuropeo hasta su nuevo país.

El proveedor del PEPP estaría obligado a abrir una subcuenta en el nuevo país, para que la persona pudiera seguir haciendo las aportaciones al producto.

Además, la nueva normativa europea (que se aprobó hace ya cuatro años) permite a cualquier residente de la Unión Europea contratar los PEPP emitidos en cualquier otro país europeo. Aunque la directiva se aprobó en 2019, ya desde 2016 la Comisión Europea había realizado estudios, investigaciones y dictámenes para poner en marca este proyecto.

Características del producto

  • Cambio de país. La característica principal de este producto es que permite hacer aportaciones a un plan para completar la pensión pública de jubilación, con la posibilidad de seguir aportando a este instrumento aunque el trabajador cambie de país. El promotor del plan tendrá la obligación de crear una subcuenta en el nuevo país. Si no pudiera, el cliente tiene derecho a traspasar los derechos consolidados de forma gratuita a otro plan de pensiones paneuropeo (PEPP).
  • Individual. El producto está concebido para hacer aportaciones a título individual. No se puede utilizar por una empresa para meter dinero a favor de sus empleados, como ocurre con los planes de pensiones colectivos o de empleo.
  • Comisiones. La teoría es que las compañías podrían lanzar un mismo PEPP y comercializarlo en toda europa, con lo que aumentaría el público objetivo y también la competencia, lo que podría hacer que las comisiones fueran más bajas. La Comisión ha establecido que comisiones y gastos no podrán superar el 1% anual.
  • Previsiones . La comisión espera que el producto impulse los planes de pensiones y se tripliquen para 2030, hasta alcanzar los 2 billones de euros.

Hasta la fecha, el mercado de los productos de ahorro para la jubilación está muy fragmentado, a diferencia de lo que ocurre con los fondos de inversión. Cada país tienen sus propios productos y normativas fiscales muy variadas. En unos casos predominan más los compromisos por pensiones, en otros funcionan cuentas de ahorro y en otros vehículos de inversión, como es el caso de España con los planes de pensiones.

El caso español

A pesar de la insistencia de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones sobre los beneficios de los PEPP, ninguna entidad ha dado un paso al frente. Desde CaixaBank, líder absoluto en el ahorro previsión con una cuota que supera el 34%, explican que “no tienen el radar lanzar planes de pensiones paneuropeos”.

Hay dos motivos muy claros por los que las entidades españolas no han demostrado ningún interés. El primero, es que en España hay menor movilidad transfronteriza que en otros países. Por ejemplo, casi el 20% de los ciudadanos de Rumanía en edad laboral vive en otro país de la Unión Europea. Esa tasa es del 11% para Portugal, del 3% en Italia, pero en España apenas supera el 1%.

Además, las entidades financieras españolas, antes de lanzarse a comercializar nuevos productos, están pendientes de cómo termina la regulación del nuevo sistema de planes de pensiones. Por el momento, el Gobierno ha rebajado con fuerza los límites de aportación a los planes individuales. De 8.000 euros anuales en 2020, a 2.000 euros en 2021 y solo 1.500 en 2022. El objetivo es fomentar los planes colectivos (que son dotados por el empleador para sus trabajadores).

Esta fuerte reducción ya se está notando en el volumen de ahorro acumulado en los planes individuales, que tiende a descender.s. Los PEPP se asimilan en España, en términos fiscales, a los planes individuales, por lo que para ellos también rigen los nuevos y restrictivos límites, algo que hace que pierda atractivo el producto.

En otros Estados europeos tampoco parece que la acogida esté siendo mucho mejor. En Países Bajos (sede de algunos de los grandes grupos aseguradores del Viejo Continente), aún no se ha ofertado ningún plan paneuropeo.

En Austria, la compañía Uniqa empezó a desarrollar un producto europeo de pensiones, pero hace unas semanas abandonó el proyecto “por las dudas sobre posibles riesgos regulatorios”.

La conclusión es que, después de un importante esfuerzo legislativo comunitario, las esperanzas de crear un producto del que brotase en nuevo mercado único europeo de productos de previsión social han caído en saco roto.

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