El derrochador Macron se topará con la dura realidad fiscal

Su inclinación es a prometer más gasto ahora y posponer las restricciones para mucho más adelante

El presidente francés, Emmanuel Macron.
El presidente francés, Emmanuel Macron. reuters

Emmanuel Macron se enfrentará a duras decisiones si empieza a aplicar el programa que ha planeado para un segundo mandato. Con una ventaja de 10 puntos en las encuestas y tras el debate del miércoles con su adversaria de extrema derecha, Marine Le Pen, el presidente francés necesita ahora atraer a una parte de los casi 8 millones de votantes que eligieron al izquierdista Jean-Luc Mélenchon en la primera vuelta. También necesita reunir una mayoría en las elecciones parlamentarias de junio.

 

De momento, Macron intenta aparentar que podrá hacerlo todo. Pero, mire por donde mire, contempla duros equilibrios políticos. La necesidad de invertir y gastar chocará con la realidad de la situación financiera de Francia.

Por ejemplo, la inflación. Como todos los líderes occidentales, Macron se enfrenta a la subida de los precios de los alimentos y la energía. Francia, una economía centrada en los servicios, se vio menos afectada por la escasez de la cadena de suministro que otros países el año pasado. Y está parcialmente protegida del impacto de la subida de los precios del petróleo y el gas debido a su dependencia de la energía nuclear. Sin embargo, la inflación se sitúa en un 4,5% anual, lo que ha llevado a Macron a imponer un límite a las facturas de energía de los hogares y las empresas. Pero eso, a su vez, va en contra de sus objetivos y de los de Europa de promover un futuro más ecológico, lo que requeriría un aumento de los precios de los combustibles fósiles.

Una mejor manera de amortiguar el golpe sería garantizar que las transferencias se canalizaran hacia los hogares de bajos ingresos, que se ven afectados de manera desproporcionada por el aumento de los costes energéticos. Pero hay una contrapartida fiscal. Si Macron financia esas transferencias con más préstamos, aumentará la deuda pública de Francia, que ha superado el 112% del PIB y es superior al 95% de la zona euro.

También podría optar por financiar las transferencias sociales aumentando los impuestos. Pero Francia ya es la principal economía europea con más impuestos, ya que el Gobierno se lleva más del 51% del PIB en ingresos fiscales, a pesar de que Macron ha bajado la presión fiscal en 2 puntos porcentuales desde 2017.

Si es elegido el domingo, Macron tendrá que decidir a qué votantes cortejar para construir una mayoría de coalición parlamentaria. Los votantes conservadores se inclinan por la restricción fiscal. Los de izquierdas prefieren sus promesas de inversión en servicios sociales y la transición ecológica. Las propias inclinaciones de Macron significan que es probable que prometa más gasto ahora y posponga la restricción fiscal para mucho más adelante. Y los votantes franceses pueden prestarse a ese apaño.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías