Política monetaria

La inflación de EE UU se dispara al 8,5% y mete presión a la Fed para subir tipos

Los precios marcan máximos de 1981 por la presión energética

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La escalada de los precios parece no tener fin. En marzo, el primer mes que recoge los efectos de la guerra, la inflación de EE UU repuntó al 8,5% en tasa interanual, una décima más que lo previsto y seis por encima del dato registrado en febrero (7,9%). Por su parte la tasa subyacente –que no incluye los precios de la energía ni de los alimentos frescos– subió al 6,6%. Estos datos, los más elevados desde 1981 y agosto de 1982, dan argumentos a la Reserva Federal para acelerar la subida de tipos. De hecho, el mercado ya descuenta un alza de los tipos de 50 puntos básicos en la reunión de mayo, una idea que fue adelantada hace unas semanas por su presidente Jerome Powell.

Pero con los actuales niveles de precios y la energía en plena escalada, un repunte gradual de los tipos parece que no será suficiente para devolver la estabilidad a los precios. Después de que en marzo el banco central de EE UU pusiera fin a la era del dinero barato y acometiera la primera subida de tipos desde 2018, ahora el mercado se prepara para que en las próximas reuniones la Fed ejecute hasta dos repuntes consecutivos de 50 puntos básicos, el doble de lo que ha venido realizando en los últimos años. A la espera de que se actualicen las proyecciones, la institución tiene previsto subir las tasas en cada una de las próximas reuniones que se celebren a lo largo del año (están previstas seis). En total para el conjunto de 2022 se esperan siete incrementos, un ajuste que tendrá su continuidad en 2023, periodo para el que prevé tres subidas adicionales hasta el 2,75%-3%.

Junto al alza del precio del dinero, la Fed está preparando el camino para retirar todos los estímulos puestos en marcha tras el estallido de la pandemia. Además de poner fin a las compras de deuda, en las próximas reuniones se abordará la reducción del balance. Según la información recogida en las actas de la pasada cita, el banco central prevé reducir las tenencias de bonos a un ritmo de 95.000 millones de dólares al mes (87.183 millones de euros). Es decir, un recorte más agresivo que el ejecutado en 2017.

En el medio plazo el endurecimiento de la política monetaria marcará el rumbo de los mercados. No obstante, ayer las expectativas de subida de tipos pasaron de puntillas tanto en la renta fija como en las Bolsas. El rendimiento del bono de EE UU con vencimiento en 2032 corrigió ocho puntos básicos, hasta el 2,7% mientras la deuda a dos y cinco años cayó 12 y 10 puntos básicos, hasta el 2,66% y 2,4%. La curva de deuda gana pendiente después de que en semanas anteriores los plazos cortos llegaran a pagar más que los largos. La Bolsa tampoco se inmutó, puesto que los gestores ya han descontado la próxima subida de la Fed.

“La inflación de EE UU podría haber alcanzado su máximo este mes, suponiendo que no se produzca una nueva escalada del conflicto en Ucrania. Sin embargo, aún existen considerables presiones, lo que significa que la inflación se mantendrá probablemente en niveles elevados al menos durante el resto del año”, señala Silvia Dall’Angelo, economista senior, Federated Hermes.

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