Primer trimestre

El mercado calienta motores para la campaña de resultados ¿Qué esperan los inversores?

El consenso rebaja al 4,7% el crecimiento de los beneficios

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Llega el momento de rendir cuentas ante los inversores. Con los mercados pendientes de la normalización monetaria, las tensiones geopolíticas y el deterioro de las condiciones macroeconómicas, mañana JP Morgan dará el pistoletazo de salida a la campaña de resultados. Hasta el momento las estimaciones de beneficios globales han resistido notablemente. El estallido de la guerra no ha impedido que los analistas continúen revisando al alza las estimaciones de beneficios e ingresos, pero ahora será el momento de comprobar si las previsiones se ajustan a la realidad. “La campaña podría marcar un punto de inflexión en el optimismo que continúan marcando los analistas respecto a los resultados empresariales”, señala Patricia García, analista de estrategia de mercados de MacroYield.

La resistencia mostrada en los peores momentos de la crisis del Covid-19 y las elevadas sorpresas positivas registradas hasta el cuarto trimestre de 2021 han llevado a los analistas a mantener sus expectativas al alza para 2022 y 2023, lo que reduce la capacidad de las compañías de sorprender e impulsar la cotización. A esto se une el empeoramiento de las condiciones económicas. Una de las grandes amenazas para las empresas es el repunte de la inflación. Aunque hasta el momento las compañías habían logrado con bastante holgura trasladar el incremento de los costes al consumidor y seguir ampliando los márgenes, ahora el repunte de los precios está pasando factura a los hogares. La capacidad adquisitiva se ha deteriorado y la demanda se ve perjudicada. Esto podría erosionar los márgenes. Además “la rapidez con la que se está produciendo el incremento de los costes ha mermado la capacidad de reacción de las compañías para adecuar su política de precios al consumidor”, añade García.

Con este contexto como telón de fondo el consenso de los analista de FacSet cree que el beneficio de las compañías del S&P 500 crecerá un 4,7% en tasa interanual, inferior al alza del 5,7% que se esperaba a comienzos de año, un momento en el que el levantamiento de las restricciones llevó a muchos a especular con la idea de que 2022 iba a ser un año muy positivo. Las expectativas de beneficios por acción se han recortado un 0,7% pasando de los 52,21 dólares por título a los 51,83 actuales. “Es la primera vez que el consenso revisa a la baja sus estimaciones desde el segundo trimestre de 2020, pero el recorte continúa estando lejos de la revisión media a la baja del 2,5% que ha tenido lugar en los últimos cinco años”, señala Juan José Fernández Figares, director de análisis de Link Securities.

Aunque los expertos han bajado el listón, el optimismo continúa siendo muy elevado. La mejor prueba de ello son las valoraciones de los analistas. El porcentaje de recomendaciones de compra en el S&P 500 se sitúa en el 57,3%, máximos históricos, y a cierta distancia del 52,9% de la media de los últimos cinco años. Este optimismo provocará una mayor exigencia por parte de los inversores. Las elevadas valoraciones hacen que el margen de decepción sea muy reducido y todas aquellas que lo hagan serán castigadas en Bolsa.

Más allá de los datos los inversores centrarán la atención en las estimaciones para los próximos meses. “La falta de visibilidad y la incertidumbre que genera el conflicto podrían estar paralizando algunas decisiones de inversión en previsión de un cambio de estrategia por el frenazo en la globalización”, apunta García. Esta falta de visibilidad es vista además como una amenaza para que las empresas presenten objetivos ilusionantes que animen las cotizaciones.

Aunque el panorama se torna sombrío, desde Link Securities señalan que las alegrías y tristezas dependerán de los sectores. Las grandes beneficiadas del entorno actual serán las cotizadas que operan en el negocio de la defensa, los fertilizantes y la energía, negocios que están experimentando un fuerte crecimiento al calor de la guerra y el repunte de las materias primas. Estas cotizadas son las mejor posicionas para sorprender positivamente a los inversores.mientras una gran mayoría se verán forzadas a revisar a la baja sus expectativas. “Los resultados servirán para que los inversores separen el trigo de la paja y puedan determinar qué empresas lo harán mejor en el nuevo escenario macro y cuáles lo harán peor”, remarca Fernández-Figares.

 

Recortes del 35% de los ingresos de la gran banca

Caída. Mientras el S&P 500 retrocede un 7,% en el año, el sector bancario, el primero en desfilar por la pasarela de resultados, cae más del 10%. Los analistas de Refinitiv esperan que los grandes bancos estadounidenses presenten una fuerte disminución de sus beneficios en términos interanuales y un recorte del 35% de los ingresos. Una parte importante de esta disminución se debe a la caída de los ingresos de la banca de inversión que ha visto cómo el estallido de la guerra en Ucrania ha paralizado el mercado de fusiones, adquisiciones y emisión de deuda. Además, en el primer trimestre de 2021 los bancos estadounidenses se vieron favorecidos por acuerdos y operaciones excepcionalmente fuertes y fueron capaces de dar reducir las provisiones que habían realizado en 2020 para cubrir las potenciales pérdidas derivadas de la pandemia. JP Morgan es una de las compañías que ha anunciado que reducirá sus compras de acciones durante el año para cumplir con los aumentos de capital.

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