Santander cierra ocho de cada diez oficinas heredadas de Popular

Mantiene solo 350 de las 1.400 sucursales absorbidas en 2018

Antigua oficina de Banco Popular que pasó a manos de Santander
Antigua oficina de Banco Popular que pasó a manos de Santander

Santander se ha desprendido de la mayoría de oficinas heredadas de Popular. A punto de cumplirse cinco años desde que el banco presidido por Ana Botín se hizo cargo de la entidad tras su quiebra, apenas se mantienen en pie 350 de las 1.400 oficinas que pasaron a engrosar su red a partir de septiembre de 2018. Esto supone que Santander ha cerrado ya el 75% de las oficinas que se integraron en el grupo, prácticamente ocho de cada diez sucursales.

Según explican fuentes de la entidad, a la hora de clausurar oficinas se tienen en cuenta criterios habituales en los procesos de reestructuración de la red, como la ubicación de los establecimientos, el tamaño de los locales, las duplicidades, el acondicionamiento o las posibles condiciones contractuales, dependiendo de si los inmuebles se encuentran en régimen de alquiler o son propios. Además, las mismas fuentes detallan que en los meses previos a que Santander se hiciese cargo de Popular, la entidad había comenzado un plan de inversión en sus oficinas para actualizarlas, por lo que, en muchos casos, las sucursales de Santander eran, en general, más grandes y modernas que las de Popular.

En ningún caso, destacan, los cierres se han llevado a cabo teniendo en cuenta el banco de origen de la sucursal, ya que, una vez integradas, todas las oficinas forman parte del mismo grupo bancario.

A cierre de septiembre de 2018, cuando Santander hizo efectiva la absorción de Popular, el grupo contaba en España con 4.469 oficinas, de las que 1.400 provenían de Popular (el 31% de la red), según los datos del Banco de España. En ese momento, Popular contaba con al menos una sucursal en cada una de las 50 provincias españolas y en las dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla).

Comparando las direcciones postales de las oficinas que tenía Popular antes de ser absorbida y las ubicaciones de las sucursales actuales de Santander, el número de oficinas que se mantiene en pie son las citadas 350. A la conclusión del año 2021, el grupo bancario sumaba 1.998 oficinas en España (menos de la mitad que hace cinco años) por lo que los establecimientos absorbidos de Popular representan en torno a un 17,5% de la red.

Las zonas geográficas con mayor número de oficinas de Popular antes de ser absorbidas eran Andalucía (270 oficinas, el 19,1% del total), Cataluña (244, el 17,3%) y Madrid (201, el 14,2%). También tenía una buena presencia física en la Comunidad Valenciana contaba (126 oficinas) o en las Islas Baleares (63).

Aniversario del 'rescate'

En 2022 se cumple el quinto aniversario desde que Santander absorbió jurídicamente a Popular, pero realmente la entidad presidida por Ana Botín salió al rescate del banco quebrado un año antes, en junio de 2017. El día 7 de ese mes, el Mecanismo Único de Resolución europeo (MUR) decretó la venta de Popular a Santander por la simbólica cantidad de un euro ante el deterioro de la entidad y el riesgo de que no tuviera liquidez suficiente para atender a sus clientes.

Aunque con la suma del negocio bancario que tenía Popular en ese momento Santander anunció que se convertiría en la primera entidad del mercado español en cuota de mercado en créditos y depósitos, la entidad también tuvo que realizar una ampliación de capital por 7.000 millones de euros con el objetivo de digerir la absorción, ya que no recibió ninguna ayuda pública.

De hecho, se trató de la primera vez que el MUR decretaba un bail in de una entidad financiera privada, lo que supone que son los accionistas y dueños de deuda computable como capital los que pierden su inversión para evitar poner sobre la mesa ayudas estatales.

Banco Popular se fundó en 1926, con una gestión centrada en España, Portugal y México. Históricamente, fue una de las entidades más rentables y eficientes de España, con una gestión caracterizada por la prudencia. Sin embargo, cambió de estrategia en el año 2006 con inversiones en el sector inmobiliario, que se hundieron como consecuencia de la crisis económica y financiera que España sufrió a partir del año 2008.

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