BBVA lanza una ‘app’ para calcular el ahorro al comprar un coche eléctrico

Permite calcular el ahorro en gastos recurrentes de cada año

Sede de BBVA en Madrid.
Sede de BBVA en Madrid.

BBVA ha incluido en su aplicación un comparador de vehículos para ayudar a los clientes a decidir qué coche comprar basándose en el ahorro futuro. De esta forma, la herramienta permite comparar el precio de compra de un vehículo gasolina frente a uno eléctrico, así como los posibles gastos asociados al uso de ambos coches para cada cliente.

Gracias al uso de la tecnología, los clientes pueden comprobar en cuánto tiempo un coche eléctrico se puede convertir en la mejor opción de compra, tanto por el ahorro económico que puede suponer, teniendo en cuenta gastos recurrentes de cada año como combustible, mantenimiento o impuestos, como por su impacto medioambiental al no emitir CO2 a la atmósfera.

De esta manera, la aplicación muestra en la pantalla el precio de ambos tipos de vehículos en el mercado, así como los gastos asociados a cada uno de ellos durante un año (mantenimiento, gasolina, seguro, parking y peajes), calculando la tendencia de consumo del cliente a través de los movimientos categorizados en su cuenta del banco.

La aplicación toma como referencia los precios medios del mercado para establecer la comparativa de ambos vehículos extraídos de fuentes oficiales como Eurostat, Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico o el INE, entre otros. Los precios de la energía, luz y gasolina, se actualizan semestralmente.

Tras la simulación realizada por el cliente, la aplicación muestra de manera personalizada en cuántos años el vehículo eléctrico elegido comienza a ser rentable según sus gastos, de modo que sea el propio cliente quién decida qué opción es la más adecuada. A continuación, la herramienta ofrece la posibilidad de solicitar un préstamo para poder comprar el vehículo eléctrico, si el cliente así lo desea.

Por dar una idea del ahorro, si comparamos un coche de gasolina de gama media, por valor de 19.600 euros, con unos gastos medios anuales de 4.100 euros, frente a un coche eléctrico con las mismas características y misma gama, y con un precio de 27.600 euros (precio sin subvenciones en 34.219 euros) y cuyos gastos asociados anuales se estiman en 1.650 euros, el coche eléctrico empieza a ser rentable a partir del cuarto año.

"Existe la creencia de que el vehículo eléctrico es muy caro porque hay muchas dudas sobre el ahorro en comparación con uno de gasolina. Lanzamos esta herramienta para ayudar a los clientes a tomar mejores decisiones y acompañarles en la transición a una economía baja en CO2", señala Yolanda de la Cruz, directora de productos digitales de BBVA España.

Impulso al eléctrico

Asimismo, la nueva funcionalidad ofrece información sobre las posibles ayudas que a las que se puede optar al adquirir un vehículo eléctrico, como el Plan Moves III, impulsado por el Gobierno en el marco de los fondos europeos Next Generation. Con este plan, el Ejecutivo prevé repartir 400 millones, ampliables a 800, en ayudas directas para la compra de vehículos eléctricos e híbridos y la instalación de puntos de recarga.

Según los últimos datos de Faconauto y la patronal Anfac, la venta de turismos eléctricos puros e híbridos enchufables en España se quadruplicó en 2021 respecto a 2019 y su cuota de mercado rozó el 8% el pasado año. Asimismo, en los dos primeros meses del año de 2022, el crecimiento interanual se ha disparado un 126% por lo que si se mantuviese esta tendencia, la cuota del mercado del vehículo eléctrico podría alcanzar en el país el 17% a finales de este mismo año.

Según los datos de BBVA Research, siete de cada diez conductores en España en 2021 estaban pensando en adquirir un turismo eléctrico como próximo vehículo, uno más que en 2019. Esta tendencia se plasma en las previsiones publicadas por The International Council on Clean Transportation que prevé que la cuota de mercado en Europa de los vehículos eléctricos de batería (BEV, por sus siglas en inglés) y los vehículos eléctricos de pila de combustible (FCEV por sus siglás en inglés) podría alcanzar en 2030 el 55% si se cumplen los compromisos de los fabricantes.

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