Juan Santamaría, una carrera global hasta la cima de la construcción

Tras su paso por EE UU y ordenar los negocios de Cimic en Australia, tomará los mandos de ACS junto a Florentino Pérez

Juan Santamaría, próximo consejero delegado de ACS.
Juan Santamaría, próximo consejero delegado de ACS.

El relevo generacional en ACS volará en los próximos días desde Australia a Madrid. Juan Santamaría Cases (Madrid, 1978) será el nuevo consejero delegado de la firma de infraestructuras, la más internacionalizada del mundo, y solo más pequeña que las chinas. Aunque Florentino Pérez, de 75 años, seguirá al mando, tendrá un segundo de a bordo con extraordinarias dotes para las relaciones públicas y probada experiencia en la gestión.

 

Santamaría llega a una de las posiciones más relevantes en el sector de la construcción: será cabeza visible de una segunda generación de directivos que lleva ya unos años empujando en ACS, representada, entre otros, por Nuria Haltiwanger (Iridium), Santiago García Salvador (Dragados) o José Luis Martínez Dalmau (Zero-E). Son directivos en la cincuentena, o cerca de ella.

Marcelino Fernández Verdes, de 67 años, y consejero delegado entre 2017 y 2021, hizo de puente, y esta es la apuesta de futuro. El nombramiento de Juan Santamaría como consejero ejecutivo se hará efectivo el 6 de mayo, en la junta de accionistas.

Este madrileño de 43 años tiene capacidad de liderazgo y no ahorra en desplegar don de gentes; un imán capaz de atraer los focos en todas las reuniones. Es futbolero y del Real Madrid, claro. Le gusta “el deporte en general y la lectura, así como pasar tiempo libre en familia y viajar”, cuentan en su círculo íntimo. Está casado y tiene tres hijos.

De casta le viene al galgo. El próximo CEO es hijo del muy reconocido Juan Santamaría Fullana, quien fue presidente de Euroestudios, referencia de la ingeniería en España, y de Fidex, la que fue asociación de grandes empresas de ingeniería. No llegaron a trabajar juntos. Recién licenciado como ingeniero de caminos, canales y puertos por la Universidad Politécnica de Madrid, Juan hijo entró directamente en ACS, en 2002. Su primer destino fue la división de concesiones, con labor tanto en España como en el resto de Europa.

Aunque hay ejecutivos interesantes en el mercado, Florentino Pérez vuelve a apostar por alguien de la casa, que conoce el negocio y que lo conoce a él y a su entorno más cercano: el secretario ejecutivo del consejo, José Luis del Valle, o Ángel García Altozano, director general corporativo. También prima a un profesional que conoce el mercado global. Pérez ha internacionalizado la empresa y, en el empeño de consolidar lo conseguido, sienta a su lado a alguien que ha desarrollado su carrera a saltos entre continentes.

Australia y EE UU

Desde febrero de 2020 es consejero delegado y director general de Cimic, la filial australiana de ACS, y desde noviembre de ese año, también presidente ejecutivo. Antes dirigió CPB Contractors, el negocio de construcción de Cimic, con responsabilidad además sobre Leighton Asia y sobre Broad Construction, con actividad en Australia, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, India y otros países de Asia. Y fue director general de UGL, el negocio de servicios, y director general ejecutivo de asociaciones público-privadas (APP) y construcción oeste en CPB.

Sobre Cimic se va a ejecutar ahora una opa de exclusión, a fin de que sea absorbida por la filial alemana de ACS, Hochtief (que ya tiene el 78,6% del capital). El relevo del actual consejo permite al presidente expatriado regresar a España.

A Australia fue a ordenar los negocios tras el fiasco de la inversión en la constructora BIC Contracting, de Emiratos Árabes. La aventura obligó a fuertes provisiones a la matriz madrileña. La designación de Santamaría demostró la enorme confianza que tenía ya en él Florentino Pérez, y su desempeño allí ha sido clave en su elección como CEO.

Previamente, había sido director general y jefe de operaciones de ACS Infrastructure North America and Canada, entre 2006 y 2013. Consiguió contratos importantes de autopistas, en competencia con grandes rivales españoles como Ferrovial y OHL, y acumuló bagaje en funciones de dirección. De paso, conoció la vida de joven expatriado, hiel y miel, afortunadamente para él en una ciudad como Miami.

Una vez consolidado como gran promesa, tuvo un paso fugaz de un año al frente de Iridium, la empresa de concesiones del grupo.

Ha estado, pues, en Europa, Estados Unidos y Australia (Asia-Pacífico), los tres mercados estratégicos de ACS. ¿Qué trabajos de su trayectoria recuerda especialmente? “Más que proyectos concretos, me quedo con las experiencias en cada país en el que he vivido: EE UU, Canadá, Sudáfrica, Chile, Australia y por supuesto España”, suele decir.

Desafíos

El grupo estaba sin consejero delegado desde la renuncia de Fernández Verdes en marzo de 2021. Santamaría viene a simplificar la estructura, dado el enorme número de marcas y empresas con que cuenta ACS. Por ejemplo, se analiza integrar Flatiron y Dragados en EE UU, o que el 20% de Abertis en manos de Hochtief pase directamente a la matriz, que ya tiene otro 30% (el resto es de la italiana Atlantia).

Tras la venta de la mayor parte de los servicios industriales a Vinci, ACS apostará por la construcción y gestión de infraestructuras. Potenciará la presencia en la operación de autopistas, donde cuenta con Iridium y Abertis. Y no renunciará a las renovables. Por supuesto, al CEO le corresponde captar oportunidades para invertir los 5.000 millones de la venta a Vinci. Santamaría ya no atraerá todos los focos solo por su carisma, sino también por el cargo. Aunque el jefe siga siendo Florentino Pérez.

Consejo y sueldos

ACS va a mantener el número de consejeros en 15. Saldrán dos veteranos, Agustín Batuecas y Joan David Grimá, que cederán sus puestos a Juan Santamaría y a una nueva independiente, María José García Beato, jurista y banquera, consejera de Sabadell.

Florentino Pérez cobró 5,9 millones de euros en 2021, mientras que Marcelino Fernández Verdes ganó 4,5 millones en 2020, su último año completo como CEO.