Los auditores se marchan dando un portazo a los promotores chinos

Shimao Group, Powerlong Real Estate y Ronshine China son las últimas empresas que han anunciado la renuncia por parte de PwC

Edificio construido por Evergrande en China.
Edificio construido por Evergrande en China.

Las ventanas al capital se cierran de golpe para los promotores inmobiliarios chinos. Todo el sector de la promoción inmobiliaria del país está en apuros, y ahora los auditores internacionales abandonan sus funciones de verificación de la contabilidad. Es un poco tarde para tomar partido, pero el cambio masivo a empresas locales cerrará lo que quedaba del mercado de préstamos en paraísos fiscales.

Shimao Group, Powerlong Real Estate y Ronshine China son las últimas empresas que han anunciado la renuncia de PwC tras no haber podido responder a tiempo a algunas preguntas a satisfacción del auditor. Se trata de un trío relativamente saneado en comparación con otras empresas que ya se encuentran en situación de impago o que están pidiendo aplazamientos de pago. Los cambios se producen justo antes de la publicación de los resultados de 2021, lo que suscita nuevas preocupaciones, aunque los promotores culpan principalmente a las restricciones por la Covid-19 de dificultar el proceso de auditoría. En Las cartas de renuncia de PwC se señala que habían cuestionado algunos de los datos financieros e iniciado revisiones adicionales para obtener más explicaciones y pruebas.

Como auditor durante una década del acosado Evergrande, PwC está bajo investigación por parte de las autoridades de auditoría de Hong Kong. Dada la intensificación del escrutinio, es probable que PwC haya endurecido considerablemente sus procedimientos. Ronshine, Shimao y Powerlong han contratado a auditores locales más pequeños en Hong Kong y se han unido a muchos otros que han optado por retrasar la publicación de sus informes anuales.

Las medidas inmobiliarias y las políticas monetarias no han logrado hasta ahora revertir la caída de las ventas de viviendas. Los promotores tienen dificultades para conseguir dinero de los inversores extranjeros y los bonos offshore cotizan a mínimos históricos.Es previsible que las turbulencias continúen. PwC trabaja con al menos 16 promotores chinos. A medida que más auditores levanten el vuelo, también lo hará el capital extranjero.