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El Foco
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

El biometano es parte de la solución: seamos ambiciosos

Esta fuente de energía, de la que España cuenta con un gran potencial, desempeñará un papel clave en el nuevo escenario

La trágica situación que atraviesa Europa ha puesto sobre la mesa la urgente necesidad de desligarse del gas ruso a través de la diversificación y del impulso de alternativas energéticas limpias, en línea con los objetivos de descarbonización. Entre estas alternativas, la Comisión Europea menciona en su plan REPower EU el impulso a la producción de biometano como una de las medidas clave para lograr nuevas fuentes de energía y apuesta por doblar el objetivo propuesto en Fit for 55 hasta alcanzar una producción de 35.000 millones de metros cúbicos (bcm) al año en 2030.

El biometano es un gran desconocido en el mercado energético español, si bien se trata de una fuente de energía muy utilizada en otros países europeos, no solo porque su tecnología es madura y está sobradamente probada, sino porque se obtiene a través de residuos urbanos, agrícolas e industriales, siendo un claro ejemplo de economía circular.

Esta fuente de energía cuenta con varias ventajas: la primera es que es perfectamente intercambiable con el gas natural, sin llevar a cabo inversiones adicionales tanto en la infraestructura gasista como en el equipamiento del usuario final, siendo por tanto una solución sencilla y eficiente, y por tanto, un elemento clave para lograr los objetivos actuales de reducción de la dependencia exterior de Europa. Por otro lado, su método de obtención, a través de la transformación del biogás extraído de la descomposición de residuos urbanos, industriales y agrícolas lo posiciona como un gran aliado para solventar los retos de gestión de residuos y reducción de emisiones que tiene España y por el que ya se ha enfrentado a sanciones internacionales.

A pesar de su escasa implantación, España cuenta con un gran potencial de generación. Según el estudio realizado en 2018 por el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), podríamos cubrir el 10% de la demanda actual de gas natural con biometano. Otros estudios elevan sustancialmente esa cifra y apuntan a que se podría alcanzar el 40% de la demanda, con una producción de 137 TWh/año, si se consideran los residuos forestales y cultivos de rotación.

El biometano puede suponer, además, un vector de desarrollo para la España vaciada. Dado el relevante papel del sector agrícola y ganadero en la producción, la instalación de plantas generadoras de biometano en zonas rurales crearía una fuente de empleo adicional, atrayendo más población a estas regiones.

Estamos por tanto ante una fuente de energía que da solución a varios de los problemas que actualmente se plantean: nos independiza de terceros países, da respuesta a problemáticas reales de emisión de metano como las ligadas a la gestión de residuos orgánicos (purines, residuos urbanos, industriales, etc.), cerrando el círculo de la economía circular, genera una energía limpia que sustituye parte de la demanda actual de gas natural fósil, y todo esto, aprovechando las infraestructuras actuales de gas, al ser 100% intercambiable con el gas natural.

El desarrollo de este potencial depende de la superación de diversas barreras regulatorias, administrativas, económicas y sociales. Para ello, es imprescindible que se aborde una nueva hoja de ruta que recoja el espíritu establecido por la Comisión Europea en REPowerEU, integrando un nuevo conjunto de medidas orientadas al fomento de la inversión, generando un marco jurídico estable y que aporte confianza a todos los actores.

Es necesario ser más ambicioso. La actual hoja de ruta establece como objetivo cubrir con biometano el 1% de la demanda de gas natural en 2030, muy lejos de lo establecido por la Comisión Europea, no solo dada la situación actual, sino bajo las premisas del anterior plan, Fit for 55. Esta cifra debe elevarse al 10% para conseguir alcanzar los objetivos de descarbonización y apoyar la tan necesaria independencia energética.

Por otro lado, urge la puesta en marcha de un sistema de garantías de origen apropiado. El Gobierno ya ha dado pasos en este sentido, con una propuesta de Real Decreto que regula las garantías de origen. Sin embargo, esta norma requiere de desarrollos reglamentarios de detalle y se hace necesario acelerar estos plazos y dotar a estas garantías de origen de elementos que potencien la inversión, permitiendo ser utilizado por clientes industriales sujetos al régimen de derechos de emisión como herramienta de redención de sus emisiones de C02

Por último, las subvenciones que se están estructurado alrededor de la generación y utilización del biogas en España, deberían, por un lado, incentivar su inyección en las redes de gas natural y, por otro lado, fomentar la transformación de las plantas actuales de biogas para generación eléctrica hacia la biometanización, para que pueda ser reducida, de forma mucho más rápida, la dependencia energética exterior y maximizada la disponibilidad de gases renovables para su utilización por las industrias, con una visibilidad de precios mucho más estable, al poder cerrar contratos de largo plazo con los desarrolladores de estas nuevas plantas de generación.

El biometano va a desempeñar un papel fundamental en el nuevo escenario energético, no solo en el corto plazo, por contar con las infraestructuras necesarias, sino en el largo plazo, al tratarse de una energía limpia que no requiere de grandes inversiones. Pero el reto es ambicioso y es necesaria la colaboración público-privada, que apoye el desarrollo de proyectos de generación de este y otros gases renovables, a través de un marco regulatorio claro que permita redefinir el sector en beneficio de la sociedad.

Javier Contreras es Consejero delegado Nortegas

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