Gran consumo

La industria alimentaria avisa de que tendrá que recurrir a los ERTE si persiste la huelga

La cadena apunta a una tensión mayor que en lo peor de la pandemia

La industria alimentaria avisa de que tendrá que recurrir a los ERTE si persiste la huelga

El impacto creciente que la huelga de transportistas está teniendo en la industria de la alimentación, visible en los lineales de los supermercados, ya ha provocado los primeros cierres de fábricas. Y si la situación continúa, el sector advierte de que tendrá que recurrir a la herramienta de los ERTE para reducir la factura que están asumiendo por esta crisis.

Así lo reconocen de forma abierta las principales asociaciones del sector, que empiezan a acusar un importante estrés en la cadena alimentaria tras más de 10 días de huelga. Solo las compañías de la distribución alimentaria acusan unos costes diarios de 130 millones, lo que eleva la factura hasta ahora hasta los 1.300 millones.

Pero es la industria la que amenaza con parar la actividad de las fábricas ante la imposibilidad de abastecerse de materias primas y de los elementos necesarios para la producción, además de no poder dar salida al producto almacenado, que se acumula cada día que pasa.

"La situación es gravísima, la cadena está más tensionada que en los peores momentos de la pandemia, y afecta a todos los sectores: lácteos, cárnicos conservas, aguas, cerveza, harinas....", describió el director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo, que en rueda de prensa con las principales asociaciones del sector, avisó de que aquellas empresas que tengan que cesar su actividad productiva no tendrán otra opción que aplicar ERTE. "Si esto se prolonga, no quedará otra. Ya hay empresas que lo están viendo", dijo.

"Es una herramienta que tienen las empresas. Como hemos visto en el Covid, si una empresa se ve obligada a parar, tienen esa capacidad para decidirlo", dijo, en la misma línea, José María Bonmatí, director general de Aecoc, patronal del gran consumo.

Ayer, Danone confirmó lo anunciado el martes y comenzó a paralizar la actividad en sus fábricas. Lo hizo en dos, una dedicada a los productos lácteos y otra de agua, aunque no especificó en cuáles de las siete plantas que tiene en España. En la segunda llegó a reanudar la actividad por la tarde, ante la variabilidad de la situación.

Otras dos corren riesgo de tomar una decisión similar. En el resto, se sigue recogiendo leche y se mantienen unos servicios mínimos para el abastecimiento de materia prima. Fuentes de la compañía indicaron que, por el momento, no se maneja la posibilidad de aplicar un ERTE en las fábricas que vayan cerrando.

Otra de las grandes empresas que han tenido que parar su actividad en los últimos días es la conservera Calvo. Su fábrica de Carballo (A Coruña), con uso 450 empleados, cesó sus trabajos el lunes, aunque en este caso tampoco se contempla la ejecución de un ERTE. "Se están utilizando otro tipo de medidas en colaboración con los trabajadores y sus representantes", apuntaron fuentes de la compañía.

Solución urgente

FIAB y Aecoc, junto a las patronales de la distribución, Asedas, ACES y Anged, y a Cooperativas Agroalimentarias, como representante del sector primario, reclamaron al Gobierno una solución urgente. "El Gobierno tiene que tener sentido de urgencia e inmediatez. La situación es insostenible", dijo García de Quevedo.

Un mensaje de urgencia compartido, como también el del llamamiento de la responsabilidad a los transportistas. "Todas las reivindicaciones son legítimas, pero no todas las formas de hacerlas valer lo son", apuntó Aurelio del Pino, presidente de ACES, asociación que representa a compañías como Carrefour, Alcampo o Eroski. Este también ha hecho extensible el llamamiento a la responsabilidad a los consumidores. "Los acopios masivos complican más la gestión de los stocks".

Esta, junto a Asedas, que representa a Mercadona y Dia, quisieron subrayar que las tiendas no se van a quedar vacías de productos, pese a que este miércoles el comunicado conjunto de las asociaciones hablaba de un "claro riesgo de desabastecimiento. "Las empresas están buscando alternativas hasta debajo de las piedras para que no se eche de menos ningún producto", dijo Felipe Medina, secretario general de Asedas.

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