Crónica bursátil

El Ibex sube un 3,4% en la semana y recupera los 8.400 puntos

El barril de Brent frena las subidas tras superar hoy los 108 dólares

Ibex pulsa en la foto

De la evolución de la pandemia a la geopolítica. El estallido de la guerra en Ucrania ha llevado a los inversores a desplazar la atención hacia un nuevo foco. Cuando las economías empezaban a recuperar la normalidad y las restricciones a los viajes se daban por superadas, el estallido del conflicto bélico ha vuelto a poner en jaque a los mercados. El repunte de la inflación y las expectativas de menores beneficios y crecimiento han acelerado la corrección de las Bolsas. Todo ello en un contexto en el que la elevada volatilidad está llevando a los índices a experimentar fuertes oscilaciones ya no solo en la semana sino en niveles intradía.

El acuerdo de paz con el que se llegó a especular a lo largo de la semana empieza a caer en saco roto. La falta de avances en las negociaciones y el repunte de las materias primas vuelven a cobrar protagonismo. Las dudas se apoderan de unos inversores ante la falta de avance en las negociaciones. Un buen ejemplo fue el comportamiento que registró el Ibex 35 el viernes. Durante gran parte de la sesión el selectivo cotizó en negativo, pero al cierre se dio la vuelta. Aunque la Bolsa española cerró en tablas (0,07%) logró fimar su sexta sesión consecutiva al alza y recuperar la cota de los 8.400 puntos. A pesar de esta remontada continúan estando lejos de los 8.440,10 puntos, el nivel previo a la guerra y que el miércoles llegó a recuperar en niveles intradía.

La debilidad mostrada en la recta final de la semana empeña, pero no eclipsa el buen comportamiento registrado en las sesiones anteriores. Las esperanzas creadas por las noticias que apuntaban a un acercamiento de las posturas entre Kiev y Moscú sirvieron de impulso a la Bolsa, que subió un 3,38% en su segunda semana consecutiva al alza. Durante este periodo el Ibex se anota un 9% y reduce las pérdidas en el año al 3,4%.

Europa toma el testigo

Tanto en el día como en la semana, el comportamiento del Ibex 35 fue muy parejo al registrado por el resto de índices europeos. El viernes el Dax alemán sumó un 0,17%; en Cac francés, un 0,12%; el Mib italiano, un 0,41% y el Euro Stox 50, un 0,44%. A la falta de avances en las negociaciones también contribuyó el vencimiento trimestral de los contratos de derivados sobre índices y acciones, la conocida como cuádruple hora bruja. Las dudas no nublaron el buen desempeño en la semana. Si en la anterior fue la Bolsa española la más beneficiada (subió un 5,46% y firmó su mejor semana en 13 meses), en esta ocasión sus homólogas europeas han tomado el testigo. El Dax alemán (5,76%), el Cac francés (5,75%), el Euro Stoxx 50 (5,34%) y el Mib italiano firmaron su mejor semana desde noviembre de 2020, coincidiendo con el optimismo generado por las vacunas, mientras que para el FTSE británico (3,5%) fue la mejor enero de 2021.

El buen comportamiento de las Bolsas viene a confirmar que los inversores lograron sobreponerse de la subida de tipos en EE UU, las malas noticias respecto al virus en China. Los analistas de Macroyield señalan que el rebote se ha debido a la confianza en un alto en un alto el fuego en Ucrania, un mayor control de la inflación y una economía más sólida tras la guía más restrictiva de la Fed y en los nuevos estímulos en China tras incrementar sus casos de coronavirus y la política de covid cero. “Los indicadores de sentimiento muestran moderación en los niveles de miedo de los inversores, pero pensamos que este podría recrudecerse a medida que datos económicos y las compañías comiencen a mostrar sus daños, o tropiecen las negociaciones entre Ucrania y Rusia”, añaden.

James Rutherford, responsable de renta variable europea en Federated Hermes, explica que, aunque la Reserva Federal considera que la inflación está bajo control, las expectativas de crecimiento de los beneficios se han reducido drásticamente. En un escenario marcado por el alza de las materias primas y el debilitamiento de la demanda el experto estima que el crecimiento global del beneficio por acción en 2022 se reduzca al 5%, la mitad de lo estimado anteriormente. “Con el aumento de las tensiones geopolíticas y el riesgo de recesión, el mercado tendrá dificultades para devolver rendimientos positivos a los inversores”, señala. En este contexto Rutherford cree que los inversores deberían centrarse en los valores energético y sanitarios, los sectores que pueden ofrecer un fuerte crecimiento del flujo de caja en 2022.

A pesar de la inestabilidad que generan las tensiones geopolíticas, Mabrouk Chetouane y Nicolas Malagardis, expertos en Global Market Strategy de Natixis IM Solutions, mantienen una visión ligeramente optimista sobre la economía global y se muestran constructivos con la Bolsa. “Los inversores han incorporado la prima de riesgo geopolítico, pesar del entorno de subida de tipos. A pesar de la subida de tipos, las cotizadas de valor han sufrido, mientras que de crecimiento se han beneficiado”, añaden. Los expertos señalan que, aunque han reducido su exposición, siguen siendo constructivos con los activos de riesgo porque el crecimiento económico continúa siendo fuerte. Por regiones, los gestores creen que la Bolsa estadounidense está mejor preparado para resistir la actual conmoción, dado su relativo aislamiento y su mayor crecimiento económico.

La mayor resistencia del mercado estadounidense ya se está dejando sentir en la actualidad. Al cierre de los mercados europeos, el Dow Jones avanzaba un 4,7% en la semana, ascensos que en el S&P 500 alcanzaba el 5,44% y el 7,4% en el Nasdaq, los mayores repuntes semanales desde junio, y noviembre de 2020. Con estos ascensos Wall Street logra recuperar los niveles previos a la invasión de Ucrania.

Política monetaria

La evolución de la guerra compartió el protagonismo con la política monetaria, la que hasta el estallio del conflicto era la gran amenaza para las Bolsas en 2022. En contra de lo que pareciera esta vez la subida de tipos de la Reserva Federal no ha generado una convulsión en el mercado. La mayor claridad y el compromiso de contener la inflación aportaron algo de seguridad. Pero lo que no impidió fue profundizar el repunte de las rentabilidades. Aunque el ascenso fue generalizado a ambos lados del Atlántico, donde más se dejó sentir fue en el mercado estaounidense. La subida de tipos y la rebaja de las previsiones de crecimiento acentuaron el aplanamiento de la curva de deuda, un síntoma de recesión. El bono a 10 y cinco años de EE UU cotizan parejos en el entorno del 2,15%, frente al 1,94% de la semana anterior, mientras el bono con vencimiento en 2024 se sitúa en el 1,95%, 20 punto básicos más que el viernes pasado.

En el Viejo Continente, la rentabilidad del bono español a 10 años pasó del 1,24% al 1,31% mientras la deuda alemana al mismo plazo sube del 0,25% al 0,35%. A estos niveles la deuda española supera las cotas del estallido de la pandemia y ronda máximos de enero de 2019 mientras la alemana alcanza niveles de noviembre de 2018.

Las eléctricas, pendientes de la incertidumbre regulatoria

Subidas. Con una subida del 5,99% Aena lideró las ganancias del Ibex el viernes. Le siguieron Pharma Mar (3,68%), Grifols (3,44%) y Fluidra. Las eléctricas, que a lo largo de la jornada se vieron penalizadas por las declaraciones de la vicepresidenta Yolanda Díaz, lograron recomponerse, pero no escribaron las pérdidas. Endesa bajó un 0,51%, Iberdrola, un 0,57% mientras Enagás sumó un 0,4%; Naturgy, un 3% y Red Eléctrica, un 1,63%. De momento no hay nada sobre la mesa, pero algunos miembros del Gobierno están a favor de aplicar un impuesto extradinario para las eléctricas para las eléctricas.

Descensos. Aunque la banca fue uno de los sectores que más puntos restó al Ibex, Repsol se convirtió en la cotizada más bajista al caer un 2,38%. Junto a la petrolera, AcerlorMittal (-2,3%) ACS (-2,19%) y Acerinox (-1,81%) engrosaron la lista de valores con peor desempeño.

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