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La transición energética debe analizar factores sociales, económicos y geopolíticos

Los expertos califican de error la renuncia a la energía nuclear

Pese a las hostilidades el grifo ruso del gas ha seguido abierto

Celebración telemática del Foro Futuro
Celebración telemática del Foro Futuro

El componente energético es otra arista derivada del conflicto que está padeciendo la economía europea por la invasión rusa de Ucrania y que ha cogido con el paso cambiado a Europa en la búsqueda de cual debe ser su ideal modelo energético basado cada vez más en energías renovables.

La crisis bélica ha sacado a la luz como el actual proceso de transición energética europeo no es el adecuado y no se está llevando a cabo de la forma más efectiva posible.

Una buena prueba de ello es como ahora el castigo que se recibe va a llegar por la vía de la elevación de los precios y por la todavía dependencia precisamente de Rusia en materia petrolífera y gasista. Toda una paradoja, ya que Europa depende energéticamente del país al que ha lanzado un importante paquete de medidas de castigo.

La realidad es que Rusia con su elevado grado de exportaciones de crudo y gas, está siendo determinante a la hora de generar los precios internacionales de la energía.

Pero esta realidad no debe ocultar como el proceso de transición europeo no se está llevando de la mejor manera posible y debe modificarse para evitar los efectos como los que ahora está soportando el Viejo Continente.

Este fue otro de los puntos que se trataron en el Foro Futuro y así Fernando Fernández, enfatizó su crítica al afirmar que ha sido un grave error renunciar al gas y a la energía nuclear. Una clara referencia a la política de cierre de nucleares prevista en Alemania o la falta de planes de futuro de las centrales actualmente en funcionamiento en España

Hoy afortunadamente sucede que Europa necesita a Rusia y Rusia necesita a Europa en materia energética. Pese a las hostilidades el grifo de suministro ruso ha seguido abierto, pero ¿qué hubiese sucedido si Rusia no dependiese tanto de los pagos de suministro europeos para vender sus materias primas y hubiese cortado sus entregas de gas con el inicio de la crisis? La verdad es que no resultar difícil pensar que en ese hipotético caso los efectos sobre Europa serían mayores.

De todas maneras, Rusia ya dio sus primeros pasos en alejarse de los países europeos cuando firmó hace años un contrato de 400.000 millones de dólares con China para que Moscú se convierta en el principal suministrador gasístico de Pekín. Buena conocedora de ello es Alicia García, que señala que si este gasoducto estuviese acabado y tuviese como uno de sus principales clientes a China “Rusia se podría haber permitido el lujo de cerrar el grifo del gas a Europa”. Hoy no se pueden desviar las entregas a China y eso en cierto modo ha salvado a Europa de pasar frío en esta crisis bélica. Con todo ello lo que se viene a poner de relieve es como en la partida del ajedrez energético las estrategias geopolíticas juegan un papel fundamental.

Pero volviendo al problema de la transición energética, García Montalvo considera que este proceso en Europa se ha llevado a cabo de una manera “muy científica, pero sin tener en cuenta condicionantes económicos, sociales y geopolíticos”. Así señala que las energías pueden ser muy sucias, sucias, poco sucias o limpias, pero el paso de una a otra “no puede realizarse con un calendario cerrado ya que los factores exógenos son importantes y pueden truncar este objetivo”.

Por ello propone un replanteamiento del proceso, ya que la cruda realidad como se ha podido apreciar con la crisis, ha acentuado la dependencia del gas y el petróleo de Europa.

Que la mayor parte de la generación energética sea renovable debe seguir siendo el objetivo a cumplir, pero los plazos para conseguir que esta energía sea sostenible y eficiente y su coste, deben ser evaluados para evitar procesos como los actuales.

Dejar de lado la vía bélica

Default de libro. El camino que está siguiendo la economía rusa le lleva irremediablemente a la quiebra, a un inevitable default. Sin embargo, está íntimamente ligado a como se vaya desarrollando la contienda bélica, no parece que vaya a tener efectos serios sobre el resto de las economías de peso. El grado de exposición es bastante reducido y limitado como consecuencia de la poca permeabilidad de la economía rusa.

Poco daño. El grado de exposición de Europa apenas será apreciable si finalmente la economía rusa quiebra. Salvo algunos bancos europeos que cuentan con filiales y algunos fondos de inversión expuestos con bonos rusos, el shock global estará muy limitado. “Va a ser una implosión provocada por la reacción rusa a las sanciones”, explicada Alicia García. Quién añadía que “es un aviso financiero para quienes quieran ir por la vía bélica”.

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